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2027, ¿el año de los candidatos "outsider con aparato"?

Después de la irrupción del outsider "puro" Javier Milei en 2023 las elecciones del año próximo podrían significar el arribo a la política de empresarios y comunicadores con respaldo de los factores de poder.

Por Juan Manuel González8 min de lectura
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2027, ¿el año de los candidatos "outsider con aparato"?
2027, ¿el año de los candidatos "outsider con aparato"? · Foto: La Voz

Rodeado de consultores de primera línea y experimentados políticos, el empresario Jorge Pablo Brito amaga con una candidatura. Como Mauricio Macri hace 20 años, Brito se prepara para irrumpir en la política. Como Javier Milei hace tres años y medio, Brito podría llegar a la Casa Rosada sin ninguna experiencia previa en la gestión pública. A diferencia de ambos, apuesta a estar sostenido por un aparato económico, mediático y territorial inédito para un outsider.

Brito es el principal emergente de un nuevo fenómeno de la política: dueño de un banco, de una de las ganaderas más importantes del país y de una empresa de energía renovable líder, acomete como un "outsider con aparato".

Los paralelismos con Macri son tantos que es imposible no pensar en Brito como un "continuador" del fundador del PRO: ambos tienen origen en el peronismo; ambos crearon sus propias estructuras electorales (Brito está en ese trance), ambos son herederos de un imperio, ambos fueron dirigentes de fútbol, de Boca y de River.

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Más abajo, apoyándonos en una investigación publicada en la Revista de la Sociedad Argentina de Análisis Política, avanzaremos en conceptos teóricos para analizar este sujeto político que podría irrumpir en 2027.

Por ahora diremos que junto a Brito abonan esta nueva categoría el empresario mediático Daniel Hadad y el divulgador evangélico Dante Gebel, globos de ensayos lanzados desde usinas filo peronistas con el objetivo de articular una propuesta para el electorado reaccionario al PJ nacional y desencantado con el gobierno libertario. En otras palabras: son vigas para la ingeniería electoral que viene.

La Argentina atraviesa un clima político marcado por el desapego, la desconfianza y la dificultad para encontrar espacios de pertenencia.

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Según el estudio de Pulsar, de la Universidad de Buenos Aires, el 42% no se identifica con ningún partido o espacio político –el nivel más alto desde 2023– y el 63% declara estar poco o nada interesado en la política, 18 puntos más que en 2025. El estudio de Pulsar define a este proceso como el "ningunismo político"; algo así como un "no lugar " de la política argentina.

El fenómeno no supone necesariamente una sociedad corrida hacia el centro, sino una sociedad que "toma distancia" de la política y de las etiquetas ideológicas.

El 37% no se identifica con ningún partido político; 28% se ubica entre la centro izquierda y la izquierda (donde está el peronismo); 30%, en el espectro de la centro derecha y ultra derecha (donde está La Libertad Avanza y los ex Juntos por el Cambio). El 42% está en el centro, pero la mitad de este grupo no tiene favoritismo partidario.

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En este escenario, el ningunismo aparece como un fenómeno transversal en una sociedad que cada vez encuentra menos razones para sentirse representada, involucrarse o confiar en la política.

El contexto sirve para explicar por qué el político tradicional está en crisis; y con él sus formas de construcción de poder, de vinculación con la sociedad que debe representar y con la que debe comunicarse. Todo patas para arriba.

La irrupción de candidatos outsiders ha sido puesta bajo distintos microscopios. En Argentina, el caso de Javier Milei representa la expresión más contundente de este fenómeno, pero el proceso no se agota en su figura ni comenzó con él.

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La experiencia de La Libertad Avanza en la Casa Rosada permite observar que aunque los outsiders pueden ganar elecciones, difícilmente puedan construir por sí solos estructuras políticas duraderas.

La investigación "¿Quiénes son? Outsiders y outliers en la génesis provincial de La Libertad Avanza", de Hugo Daniel Ramos, Iván Jacobsohn, Jimena Pesquero Bordón y Penélope Vaca Ávila, avanza sobre esta dimensión: ¿qué necesitan los outsider para gobernar.

Y lo que necesitan son "outliers": profesionales de la política con trayectorias periféricas, generalmente provenientes de partidos tradicionales, que conservan experiencia territorial, institucional y organizativa: los engranajes de "la casta".

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En 2023, Milei llegó al poder con un extraordinario capital de reconocimiento personal y capacidad de comunicación, pero con una estructura territorial muy limitada. De hecho, la investigación citada muestra que LLA tuvo que apoyarse en partidos existentes, sellos disponibles y dirigentes con tradición política. En Córdoba, por ejemplo, se basó en el Partido Demócrata de Rodolfo Eiben.

La aparición temprana en la cancha de tres figuras "no políticas" como precandidatos a presidenciales permite plantear que la elección de 2027 podría inaugurar una segunda generación de outsiders: aquellos que con un "aparato" intentan convertir su capital económico, mediático, empresarial, religioso o social en una estructura electoral propia.

Los tres nuevos outsiders en cancha son el mencionado Brito, el "divulgador" evangélico Dante Gebel y empresario mediático Daniel Hadad. Los tres tienen algo en común: no necesitan construir desde cero el capital simbólico.

Hadad tiene una plataforma mediática; Brito, un poderoso capital empresarial y una experiencia de gestión en River; y Gebel, una comunidad religiosa y comunicacional de alcance internacional. Con Brito y Gebel ya trabajan políticos profesionales.

Los exdiputados nacionales Emilio Monzó, Nicolás Massot y Diego Bossio lo hacen con el banquero. Construyen la ingeniería electoral para una eventual candidatura y abren líneas de diálogo con Florencio Randazzo y Juan Schiaretti. Los tres armadores de Brito tienen en Córdoba un potencial socio; Oscar Agost Carreño.

El sindicalista Juan Pablo Brey, el legislador porteño Eugenio Casielle y el "metrodelegado" Néstor Segovia, bajo las órdenes de Gebel. Como se recordará, Gebel se reunió con Martín Llaryora, y el gobernador ya había enviado a su secretario de Culto, Mariano Almada, a un encuentro de Consolidación Argentina, el sello de Gebel.

Por ahora, una eventual postulación de Hadad parece difusa: no muestra un entramado similar al de Brito o al de Gebel. Por eso, la especulación es que el empresario de medios podría sumarse al esquema de Brito si finalmente éste deja de amagar con "meterse en política".

En 2023, el outsider Milei generó la ola y los outliers como Sebastian Pareja o Carlos Kikuchi se montaron en ella para organizar. Tres años después y con el 2027 en el horizonte, los outliers que rodean a Brito o a Gebel están intentando construir la ola antes de que el outsider se convierta en candidato.

La ola para Brito debe surgir desde en el "círculo rojo". Hace algunos días disertó en AmCham Energy Forum. Allí dijo: "Necesitamos reactivar el consumo interno (...) no se puede seguir exportando recursos sin valor agregado".

El armado de la ola para Gebel será más popular, con una escenificación prevista para noviembre en el estadio de Vélez Sársfield, ante más de 50 mil personas.

Resta saber si, más allá de los amagues, estos outsider dejarán de pertenecer a los círculos de poder a los que pertenecen para exponerse bajo la lupa de la actividad pública.

El consultor Lucas Romero, de Synopsis, pone reparos a la posibilidad de que en 2027 haya lugar para el surgimiento de un candidato outsider en un escenario marcado por la dialéctica peronismo/antiperonismo. En una entrevista en el streaming La Voz en Vivo, dijo que "la única opción para que un outsider aparezca como protagonista en 2027 es que alguno de los dos polos se descomponga".

En ese sentido, advierte que el escenario electoral se mantendría polarizado entre el peronismo nacional kirchnerista y el Gobierno nacional antiperonista. Para él, la condición anterior al candidato es que este surja como "salvación a la polarización", para lo cual esa tercera vía debe ser "muy potente".

Romero dice que la posibilidad de construir un centro radicalizado choca con la naturaleza del electorado "ningunista", que, como advierte el estudio de Pulsar, es básicamente despolitizado. Entonces, este electorado "alejado de la discusión pública" es el que termina siendo disputado por los dos polos.

"¿ Y cómo se lo disputan? –pregunta retóricamente Romero–. Polarizando la discusión. Empieza un proceso de polarización de esas dos comunidades que tienen la potencia para hacer que la conversación pública transcurra por la idea de que hay solamente dos opciones. Eso es el ejercicio de la polarización".

Sigue Romero: "Entonces, ¿cuál es el problema para que surja una tercera opción? Que para que surja como salvación a la polarización tiene que ser una tercera opción muy potente".

–¿Hay alguna opción con ese potencial en el horizonte?

–Tiene que surgir en el centro algo muy fuerte para que rompa con la polarización. Tal cual está organizada la demanda electoral, aun habiendo mucha gente diciendo "a mí no me interesa ninguno, yo no participo de esto, no quiero la polarización, no me gusta ninguno de los dos".

–¿Observás algún candidato con ese potencial?

–El problema ahí es la oferta electoral. No es solamente que aparezca algún outsider que diga "yo tengo ganas", porque para constituirse como una opción real, y que convenza a ese electorado de que hay una alternativa real de poder que no es ninguna de las dos que se están ofreciendo en la conversación pública, tiene que ser algo constituido con condiciones políticas y con un armado que esté reflejado en las encuestas para que ese electorado (de centro) lo identifique como real.

"Y cuando uno mide outsiders, los outsiders no miden nada. Porque hasta ahora el outsider es una persona que aparece y dice "yo quiero ser"; y con eso no alcanza. Se requiere toda una serie de factores políticos, de conversación política, de construcción política que le dé a esa posibilidad una alternativa real.

"Y no nos olvidemos de que todo esto que estoy describiendo opera sobre la base de una dualidad estructural que subyace a la escena política argentina, que es la dualidad peronismo-antiperonismo, o kirchnerismo-antikirchnerismo en su versión moderna, y que esa tensión preorganiza a ese electorado".

Por esto, Romero advierte que, cuando el outsider se posiciona ,"aparece esa dualidad subyacente en la escena entre dos fuerzas". El ejemplo de Milei es claro: se posicionó en las antípodas del kirchnerismo: "Por eso, creo que la única opción para que un outsider aparezca como protagonista es que alguno de los dos polos se descomponga", advirtió a quienes apuestan al emergente sin pasado partidario.

Fuente: La Voz

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