A la orillas del Paraná, se reencontraron la Virgen de Itatí y de Caacupé
La histórica ceremonia, que se realiza desde 1990, reunió a miles de fieles y fue seguida por la misa central, donde monseñor José Adolfo Larregain llamó a renovar la esperanza, la solidaridad y la fe.

El momento más esperado de la celebración por el 126° aniversario de la Coronación Pontificia de la Virgen de Itatí se vivió este jueves sobre las aguas del río Paraná. En un escenario cargado de emoción, la imagen de la patrona de Corrientes se encontró con la Virgen de Caacupé, trasladada especialmente desde la vecina localidad paraguaya de Itá Corá, para protagonizar uno de los ritos más simbólicos de la festividad. La histórica ceremonia, que se realiza desde 1990, reunió a miles de fieles y fue seguida por la misa central, donde monseñor José Adolfo Larregain llamó a renovar la esperanza, la solidaridad y la fe.
La homilía de Larregain por la Virgen de Itatí: crisis, fe y el ejemplo de la Selección
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El encuentro se produjo en plena orilla del Paraná, donde ambas imágenes fueron acercadas por embarcaciones en una breve procesión náutica. Frente a miles de peregrinos, las dos advocaciones marianas quedaron frente a frente en un gesto que representa la unión espiritual entre Argentina y Paraguay, un vínculo de fe que trasciende fronteras.
La tradición, que se mantiene de manera ininterrumpida desde 1990, volvió a conmover a quienes colmaron las costas de Itatí. Con pañuelos blancos en alto, aplausos, lágrimas y oraciones, los fieles acompañaron el paso de las embarcaciones mientras las imágenes eran saludadas desde ambas márgenes del río.
Tras el emotivo reencuentro, las imágenes regresaron a tierra firme y emprendieron la procesión hacia la Basílica de Itatí, donde se desarrolló la misa solemne presidida por el arzobispo de Corrientes, monseñor José Adolfo Larregain. Allí, miles de personas participaron de la celebración central en honor a la Virgen.
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Durante su homilía, el arzobispo recordó que los peregrinos llegan a Itatí llevando alegrías, pero también preocupaciones, sufrimientos e incertidumbres. En ese contexto, destacó que el lema de la novena, "Junto a María de Itatí somos testigos de esperanza y de alegría", expresa una invitación concreta a vivir el Evangelio en tiempos difíciles.


Larregain señaló que muchas familias atraviesan problemas económicos, mientras que numerosos jóvenes sienten incertidumbre por el futuro y otras personas padecen la enfermedad, la soledad o la falta de trabajo. Sin embargo, remarcó que "el Señor no abandona a su pueblo" y continúa sembrando esperanza incluso cuando parece imponerse el desaliento.
En uno de los pasajes más llamativos de su mensaje, el arzobispo hizo referencia a la Selección Argentina como ejemplo de superación y resiliencia. Destacó la confianza, la fe y la capacidad de salir adelante que transmite el equipo nacional, y valoró especialmente el testimonio personal de varios de sus jugadores, al señalar que "la vida se juega afuera de la cancha" y que allí radica el verdadero ejemplo para la sociedad.
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El prelado también reflexionó sobre la alegría cristiana, diferenciándola del simple optimismo. Explicó que la verdadera alegría nace del encuentro con Cristo y de la certeza de saberse amado por Dios, una fuerza interior que permite afrontar las dificultades con esperanza y confianza.
Como respuesta a los desafíos actuales, Larregain propuso cuatro grandes "antídotos" para la sociedad: la fe sencilla y perseverante de las familias, la solidaridad con quienes más sufren, la esperanza alimentada por la oración y la alegría que brota de la fe. En ese sentido, destacó el ejemplo de los peregrinos, especialmente quienes caminaron desde San Luis del Palmar, por acompañarse, sostenerse y ayudarse mutuamente durante el trayecto hacia Itatí.
Al concluir la celebración, el arzobispo invitó a renovar la confianza y a no dejar que la desesperanza gane espacio en los corazones. "Caminemos junto a María, sosteniéndonos mutuamente como hermanos. Seamos en nuestras familias, comunidades y lugares de trabajo verdaderos testigos de esperanza y de alegría", expresó. Así, entre la emoción del histórico abrazo sobre el Paraná y el mensaje de esperanza compartido en la Basílica, Itatí volvió a convertirse en el corazón de la fe del Litoral.
Fuente: Diario El Litoral
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