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A tres meses del atroz femicidio de Agostina Vega, la causa avanza a paso firme contra los seis imputados

Rastros en el Ford Ka estudios periciales en la casa de barrio Cofico análisis de cámaras de seguridad y un prolífico análisis de comunicaciones entre otros puntos cercan a Claudio Barrelier. Los inquilinos Fassetta y Córdoba comprometidos. Las tres mujeres presas complicadas. Co…

Por Matías Calderón8 min de lectura
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A tres meses del atroz femicidio de Agostina Vega, la causa avanza a paso firme contra los seis imputados
A tres meses del atroz femicidio de Agostina Vega, la causa avanza a paso firme contra los seis imputados · Foto: La Voz

A tres meses del atroz femicidio de Agostina Madeleine Vega (14), quien fue abusada y asesinada en una casa de barrio Cofico de Córdoba Capital, la investigación en la fiscalía de Raúl Garzón avanza a paso firme con seis personas detenidas e imputadas. El instructor va cerrando el círculo sobre los sospechosos con el objetivo de enviarlos a juicio.

El principal acusado es Claudio Barrelier, un extrabajador municipal imputado como presunto autor de abuso sexual con acceso carnal, con homicidio triplemente calificado por alevosía, criminis causae y por mediar violencia de género (femicidio).

La causa tiene otros cinco sospechosos presos y acusados por presunto encubrimiento agravado: Osvaldo Fassetta, amigo e inquilino de Barrelier; Soledad Andreani, exnovia del acusado; Marianela Palmero, pareja del principal imputado; y Matías Jesús Córdoba y su pareja, Eugenia Ludmila Ascarruz, también inquilinos de la casa.

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Días atrás, el Juzgado de Control ratificó las prisiones preventivas contra Fassetta, Andreani y Palmero.

Para el fiscal Garzón, entre la noche del 23 de mayo y la madrugada del 24 siguiente, Barrelier logró que Agostina fuera a su casa de barrio Cofico bajo engaño, donde habría abusado de ella para luego estrangularla. Los restos de la chica fueron hallados en un descampado de barrio Ampliación Ferreyra.

Una prueba química realizada sobre el Ford Ka negro que, según la Justicia fue utilizado por Barrelier, incorporó un dato hasta ahora desconocido públicamente.

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El luminol reaccionó positivamente en dos sectores del asiento delantero del acompañante. Los pesquisas habrían hallado rastros compatibles con sangre.

Los investigadores encontraron esas reacciones en el lateral externo del respaldo, debajo del apoyacabezas, y en el área central de la base del asiento.

Esto podría complicar gravemente a Soledad Andreani, la dueña del Ka. La mujer está acusada de haberle prestado el auto a Barrelier para descartar el cuerpo.

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Tanto ella como los otros acusados niegan los hechos en contra.

Los investigadores se inclinan a pensar que la dueña del Ford Ka sabía más de lo que se cree.

El dato de la presencia de sangre en uno de las butacas del vehículo surge del fallo de más de 250 páginas mediante el cual el juez de Control Juan Manuel Fernández López confirmó las prisiones preventivas de Andreani, Fassetta y Palmero.

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La precisión resulta indispensable: el luminol es una técnica orientativa para detectar presencia de sangre.

El fallo habla de rastros hemáticos y utiliza el resultado como elemento incriminante, pero no hay todavía una conclusión genética que permita afirmar que esas marcas del asiento correspondan a Agostina.

La acusación sostiene que Barrelier comenzó a pedir el Ford Ka a su dueña el domingo 24 de mayo. Ella inicialmente se habría negado. Pero el lunes, después de una nueva comunicación, Barrelier llegó a su casa de barrio Yofre. El reloj marcaba las 10.40.

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En ese momento habría recibido el Ford Ka, pese a que, según la investigación, Andreani ya sabía que existían sospechas alrededor de él por la desaparición.

Barrelier habría conducido hasta Juan del Campillo al 800, en barrio Cofico. Ingresó a su vivienda y permaneció allí 18 minutos.

Luego habría cargado diferentes elementos en el automóvil y habría partido hacia Ampliación Ferreyra, según la causa.

Finalmente, el principal imputado regresó a lo de Andreani a las 12.30. Según la reconstrucción de los pesquisas, llegó transpirado, con las zapatillas cubiertas de tierra y con el vehículo sucio de tierra.

Pero hay otro dato.

Andreani subió minutos después al Ford Ka. De acuerdo a la información que reunieron los investigadores, ocupó el asiento del acompañante.

Juntos fueron a una ferretería. Iba exactamente arriba del asiento donde posteriormente reaccionó el luminol.

Para la fiscalía, Andreani habría debido advertir las manchas. Su defensa cuestiona esa inferencia. Lo objetivo es que la prueba dio positiva en esos dos sectores y que la Justicia incorporó el resultado entre los indicios utilizados para analizar su conducta.

Una segunda clave apunta directamente a Barrelier. Las cámaras registraron a las 22.50 del sábado 23 de mayo el ingreso del hombre a su casa. Iba acompañado por una adolescente. Las características y la vestimenta coinciden con lo que Agostina llevaba puesto aquella noche.

La investigación cruzó esas imágenes con cámaras, antenas telefónicas y el viaje realizado hasta allí.

La conclusión provisoria de la instrucción es determinante: Agostina ingresó acompañada por Barrelier y no existe registro de que haya vuelto a salir.

Por eso la vivienda quedó establecida como escenario primario del hecho.

Una tercera pista determinante fueron los rastros dentro de la casa.

En el taller o garaje donde dormía Fassetta, y que es el lugar físico donde presuntamente ocurrió el femicidio, fueron detectados rastros de sangre humana.

Había huellas de este tipo en el colchón, la ropa de cama y las almohadas. Además se detectaron reacciones al luminol en el baño contiguo a ese cuarto convertido en dormitorio.

Las pericias determinaron que una de estas muestras obtenidas, en el lado interno de una cortina de baño, contiene ADN presuntamente compatible con Barrelier.

El análisis integral de estos elementos llevó al juez a considerar suficientemente acreditado, con el grado de probabilidad propio de esta etapa, que el hecho precedente ocurrió dentro de esa vivienda.

Para la causa hay una cuarta clave que se desprende de las reiteradas llamadas que realizó Fasseta durante las horas de la búsqueda de Agostina.

En la madrugada del domingo, el hombre acompañó a la mamá de la víctima en las primeras diligencias de búsqueda.

Pero simultáneamente habló reiteradamente con Barrelier.

Los registros muestran comunicaciones a las 5.30, 6.06, 6.27, 6.36, 7.43 y 7.45 de la mañana. La llamada de las 6.36 duró 38 minutos.

Para la fiscalía, esa frecuencia permite inferir que Fassetta habría mantenido informado a Barrelier sobre cómo avanzaba la búsqueda.

Durante la denuncia, además, Fassetta introdujo como posible sospechoso el nombre de un supuesto "Franco". Luego se determinó que se refería a un joven con otro nombre.

La acusación interpreta esa conducta como una maniobra que habría desplazado el foco de Barrelier durante horas decisivas.

Fassetta regresó cerca de las 11.40 del domingo a la casa. Entró al garaje donde habitualmente dormía y, según él mismo reconocería posteriormente, encontró una modificación: su frazada había sido cambiada.

Para la fiscalía, la circunstancia adquiere importancia porque las pericias ubicarían precisamente en ese ambiente rastros vinculados al crimen.

Fassetta permaneció allí hasta las 15.

A las 18.56 mantuvo una conversación de 26 minutos y 54 segundos con Barrelier.

Fassetta niega haber sabido lo ocurrido. La fiscalía interpreta el conjunto de esas conductas como favorecimiento.

Otra clave alcanza a Palmero, la pareja de Barrelier. Hay una complejidad singular: la Justicia considera que durante años habría sido víctima de violencia económica, psicológica y simbólica ejercida por Barrelier.

Aquella noche estaba dentro de la casa.

Ascarruz declaró que posteriormente Palmero le contó que había escuchado un grito, que inmediatamente escribió a Barrelier preguntándole qué había sido y que él le ordenó borrar ese mensaje.

Palmero, según ese relato, lo habría borrado. Córdoba confirmó la existencia de esa conversación. La apertura del teléfono de Palmero permitió además determinar que estuvo utilizando distintas aplicaciones durante buena parte de aquella madrugada.

Su defensa cuestiona que escuchar un grito permita concluir que sabía que estaba ocurriendo un delito. También discute la interpretación de los mensajes y advierte que la posibilidad acústica de escuchar algo no equivale a comprender qué estaba sucediendo.

El juez, sin embargo, entendió que el conjunto de indicios resulta suficiente en esta instancia para mantener la imputación y la prisión preventiva.

La última clave atraviesa a más de un acusado: qué ocurrió con los posibles rastros después del hecho.

Ascarruz declaró que cuando regresó durante la madrugada del lunes utilizó el baño delantero y lo encontró llamativamente limpio: dijo que "olía a limpio", aunque ella no lo había lavado.

Los peritajes detectaron reacciones positivas al luminol pese a la limpieza realizada.

En el Ford Ka también hubo intervenciones posteriores.

Según la acusación, Andreani habría permitido que Barrelier limpiara su interior. El martes 26 de mayo, el hijo de la mujer llevó el vehículo a un lavadero, pese a que había sido lavado pocos días antes.

La fiscalía suma esa secuencia a otra conducta: Andreani habría alojado a Barrelier durante horas y participó de una conversación con el padre de Agostina en la que se sostuvo la hipótesis de una ausencia voluntaria de la adolescente y se direccionaron sospechas hacia su entorno.

Las siete claves no tienen el mismo peso ni comprometen de igual manera a todos. Las cámaras, la evidencia científica de la casa y la reconstrucción del traslado colocan principalmente a Barrelier en el centro.

El Ka y las conductas posteriores comprometen, según la acusación, a Andreani. En tanto, las llamadas, el direccionamiento inicial de la búsqueda y lo observado posteriormente en el garaje son los principales indicios utilizados contra Fassetta.

El grito, el mensaje que fue eliminado y las conductas posteriores al femicidio forman parte de la imputación contra Palmero.

Andreani, Fassetta y Palmero discutieron sus prisiones preventivas. El juez Fernández López rechazó los tres planteos y confirmó que permanezcan detenidos como presuntos autores de encubrimiento agravado por favorecimiento personal y real, siendo el hecho precedente un delito especialmente grave.

Barrelier, principal acusado por el abuso sexual y el femicidio, no se opuso a su prisión preventiva.

La investigación todavía no está cerrada. El propio juez lo advierte expresamente y señala que el cuadro probatorio puede modificarse.

Fuente: La Voz

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