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"Acá todo el mundo es bienvenido"

Milena Gebruers y Nicolás Rodríguez abren todos los días las puertas de su casa y de "La Pacha", un punto gastronómico e...

Por Redacción6 min de lectura
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“Acá todo el mundo es bienvenido”
“Acá todo el mundo es bienvenido” · Foto: La Arena

Milena Gebruers y Nicolás Rodríguez abren todos los días las puertas de su casa y de "La Pacha", un punto gastronómico enclavado en Anguil que se especializa en comidas tan ricas como abundantes. Un emprendimiento que se apoya en un espíritu colectivo y social.

Escuchar la historia que hay detrás de esa pareja es tan atractivo y estimulante como husmear la carne que se dora en el horno de barro junto a una fuente de verduras. Se acerca el mediodía y el movimiento es cada vez más intenso, pero en una calma y tranquilidad que combinan los mates de mano en mano con las charlas y la música bajo el sol primaveral que se cuela en los distintos rincones de un patio que invita al disfrute y el bienestar.

"Hoy estamos en pleno auge, no podemos creer el boom que se generó, pero el invierno fue muy duro, la pasamos mal y venimos de un punto de partida en el que no teníamos nada, por eso hoy no importa el cansancio, disfrutamos y agradecemos. Este proyecto abarca a mucha gente porque estamos convencidos de que las cosas grandes se hacen en equipo, no en forma individual. Parece que hoy nadie lo tiene en cuenta pero para nosotros es natural", afirma Milena con la misma dosis de tranquilidad y convencimiento que muestra Nicolás mientras prepara una picada, recibe a proveedores, charla con visitantes que llegaron y se quedaron y relojea el horno para observar la marcha de la tapa de asado, del pechito de cerdo, del cordero y de los chorizos cien por ciento caseros.

Milena Gebruers (42) y Nicolás Rodríguez (45) son, como ellos dicen, "la cara visible" de 'La Pacha', el patio que funciona como restaurante, bar y punto de delivery de las mejores carnes asadas, pastas caseras, milanesas y empanadas. Platos autóctonos, súper abundantes, a muy buen precio y con el mejor sabor ubicados frente a las vías del ferrocarril en Anguil, a una cuadra del ingreso a la localidad (el WhatsApp para reservas y pedidos es el 2954 826059 mientras que el Instagram es elpatiodelapacha) que está a la vera de la ruta nacional 5.

A la par.

Cuando finalizó el colegio secundario en Santa Rosa, Milena se fue a estudiar Gastronomía con el "Gato" Dumas. Volvió con el título y trabajó en cotos de caza, en el club de golf santarroseño, en restaurantes y otros lugares hasta que abrió 'Pronto Pizza'. Al lado del local vivía un hombre que era chofer de camiones y luego de la empresa de viajes Chevallier. "Nos conocimos en 2011 y desde ahí que andamos a la par", dicen con una sonrisa. Crearon distintos emprendimientos como vender conservas y durante 11 años tuvieron la casa de comidas Luyten.

"Luego nos compramos un carrito gastronómico y nos instalamos en Anguil. Teníamos este terrenito como inversión y en plena pandemia vinimos para acá. Fue un cambio de vida absoluto, empezamos haciendo huerta y vendíamos milanesas y medallones de legumbres", le cuenta a LA ARENA la pareja que tiene "los míos, los tuyos y los nuestros" porque Milena es madre de Alma; Nico de Mateo, Joaquín y Camila y ambos comparten la crianza de las más chiquitas, Canela (12) y Leonia (5).

Ya instalados en su "nueva vida", Nicolás se dedicaba a la poda en altura y extracción de árboles. Era el año 2024 y "un exceso de confianza" cambió repentinamente todo el panorama. "Era un trabajo fácil, que no tenía complicaciones, pero nunca mejor dicho eso de que la confianza mata al hombre. Me descuidé y una rama muy grande se me vino encima y prácticamente me arrancó el brazo, tuve riesgo de amputación y estuve en tratamiento durante un año viajando a Buenos Aires hasta que en 2025 me dieron el alta definitiva".

Desde ese momento comenzó a materializarse en serio el proyecto de "La Pacha" (en homenaje a la pachamama) y el patio enseguida se llenó de amigos y de visitantes.

"Es un lugar muy descontracturado, es como estar en el patio de tu casa con amigos, no necesitás estar vestido 'de pinta' ni nada parecido. Y lo bueno es que puede venir tanto el dueño de un campo grande como los empleados, con el perro incluido" se ríen. "Vienen muchos camioneros porque como Nico, por experiencia propia, sabe las necesidades de ellos, se sienten muy a gusto. Buscamos mucho este momento, somos varias familias que de una u otra manera dependemos de este lugar que tiene que ver con una filosofía de vida, se respira un espíritu de cooperativa y acá todo el mundo es bienvenido", resalta Milena mientras una joven pareja registra todo a través de la pantalla.

Andrea y Hugo llegaron desde Comodoro Rivadavia en plena recorrida por todo el país bajo el nombre de "Viajemos juntos" y aunque iban a quedarse dos días, se enamoraron de "La Pacha" y su gente y ya llevan casi dos semanas estacionados enfrente en su casilla móvil y se encargan de las redes sociales del lugar. Y ellos fueron los responsables de que ese 'secreto' guardado en pleno Anguil se transformara en viral. Bien a tono con la época.

"Hicieron un reel y cuando nos fuimos a acostar tenía 200 mil reproducciones, era un boom. Pero resulta que nos levantamos al otro día y tenía 1.600.000, todavía no entendemos qué pasó, fue increíble", señala Nico que tiene muy presente que, antes de este momento de bienestar, hubo trances muy duros y complicados.

"Cuando vinimos estábamos fundidos, teníamos una conservadora que a la vez era la heladera de la casa y sólo nos quedaba laburar la tierra, no había otra", dice Nico y hace un esfuerzo por contener las lágrimas. "El invierno fue muy cruel, por eso estamos tan agradecidos con la gente que nos bancó en las malas. Hoy también tenemos nuestro propio tambo con seis vacas y de allí sale la leche con la que todos los días preparamos nuestros flanes caseros. Acá todo es muy emocional y hay mucha gente que empatiza y se suma. Nuestro uniforme es ropa de laburo", remarcan los responsables de un sitio en el que tienen claro el menú que ofrecen a la hora de sentarse a la mesa.

"Somos especialistas en carnes, la gente en La Pampa come carne y vienen de afuera a probar nuestro sabor porque tenemos de ternera, de cerdo, de cordero. El horno está todo el día prendido. Y para tener otras opciones sumamos a la fábrica de pastas caseras La Pampeana que es de Anguil, además de las milanesas, empanadas, verduras y otras cosas. Los fines de semana realmente estalla de gente y por eso pedimos que hagan reserva", apuntan quienes viven su momento de esplendor pero sin perder su origen natural, el de abrir el patio de la casa para quien quiera deleitarse con el sabor pero también para impregnarse de comunidad, de abrazo y de un buen momento. En un lugar que está en un pueblo chico pero que tiene (y vive) sueños grandes.

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Fuente: La Arena

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