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Acuamación de mascotas: cómo funciona la "cremación con agua" que buscan regular en Rosario

El Concejo debate un proyecto sobre acuamación, un procedimiento sustentable que propone una alternativa a la cremación tradicional

Por Nachi Saieg5 min de lectura
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Acuamación de mascotas: cómo funciona la "cremación con agua" que buscan regular en Rosario
Acuamación de mascotas: cómo funciona la "cremación con agua" que buscan regular en Rosario · Foto: La Capital

El Concejo debate un proyecto sobre acuamación, un procedimiento sustentable que propone una alternativa a la cremación tradicional

Por Nachi Saieg

Conservar los restos de las mascotas en una urna es una de las posibilidades de la acuamación

En Rosario, las mascotas forman parte de la vida cotidiana de muchas familias. Casi seis de cada diez hogares de la ciudad conviven con perros, gatos o ambas especies, según una encuesta de la Universidad Nacional de Rosario (UNR). Es por eso que cuando llega el momento de despedirlas, también surge la pregunta de qué hacer con sus restos.

En ese contexto, un proyecto de ordenanza propone incorporar en Rosario una alternativa al entierro y la cremación tradicional de mascotas. Se trata de la acuamación, también conocida como biocremación por hidrólisis alcalina. La iniciativa, impulsada por la concejala Carolina Labayru, busca establecer las condiciones para habilitar y fiscalizar los establecimientos que presten el servicio.

"Cuando perdemos a una mascota, también necesitamos despedirla de una manera respetuosa. Queremos que Rosario pueda contar con otra opción, pero que funcione con reglas claras y controles", sostuvo Labayru en diálogo con La Capital.

Entre los fundamentos de la propuesta, la concejala de Unidos destaca el lugar que ocupan los animales de compañía en los hogares y la importancia de contar con alternativas para transitar el duelo. La posibilidad de conservar sus restos, plantea el proyecto, representa para muchas familias una forma de mantener vivo el recuerdo y darles un destino final cargado de significado.

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La iniciativa también busca dar respuesta a una problemática vinculada con la muerte de animales en la vía pública, domicilios particulares y establecimientos veterinarios. A su vez, en los argumentos se subraya que la cremación tradicional consume hidrocarburos o gas natural y genera emisiones de gases de efecto invernadero, material particulado y posibles olores molestos.

Frente a ese escenario, el proyecto presenta la acuamación como una alternativa que permite reducir el impacto ambiental del proceso. La propuesta fue analizada en la comisión de Gobierno del Concejo Municipal, donde la biotecnóloga chilena Fabiola Valenzuela explicó cómo funciona el procedimiento y compartió experiencias de su implementación en otros países.

La acuamación, también conocida como biocremación o hidrólisis alcalina, utiliza agua y productos alcalinos para degradar la materia orgánica en un equipo especialmente diseñado para ese fin. El procedimiento se realiza bajo condiciones controladas de temperatura, agitación y presión, y acelera un proceso de descomposición que también ocurre en la naturaleza.

Durante su exposición ante los concejales, Valenzuela describió el método como seguro, controlado y amigable con el ambiente. Según explicó, utiliza agua y electricidad, sin recurrir a combustibles fósiles, y no genera gases de efecto invernadero ni contaminación del aire por micropartículas, toxinas o metales pesados.

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El proceso comienza con el retiro de la mascota en un contenedor cerrado, con o sin refrigeración según la distancia y las condiciones de temperatura. Luego se registra su ingreso al establecimiento y se realiza el tratamiento. Al finalizar, quedan restos minerales de los huesos que pueden someterse a secado y molienda para entregarse a la familia en una urna. También se obtiene una solución acuosa con compuestos biológicos degradados, cuya gestión debe ajustarse a las exigencias sanitarias y ambientales.

Valenzuela indicó que el equipo utiliza un promedio de 76 litros de agua y requiere unos 30 metros cuadrados para su instalación. La duración depende del peso del animal. Por ejemplo para una mascota de cinco kilos, el proceso demanda alrededor de tres horas, mientras que para una de 30 kilos puede superar las seis horas.

La especialista señaló que el sistema ya se utiliza en algunos países de Europa, en distintos estados de Estados Unidos, en Canadá y en países sudamericanos como Ecuador y Colombia.

El proyecto de Labayru establece que los espacios destinados a prestar el servicio solo podrán ubicarse en determinadas áreas oficialmente reconocidos para ese tipo de actividad. Para funcionar, deberán contar con habilitación municipal, certificado de aptitud urbanística e informe de impacto ambiental favorable. Los equipos tendrán que disponer de certificaciones técnicas y de seguridad, y operar de acuerdo con las especificaciones de sus fabricantes.

La regulación también contempla el manejo de los insumos químicos, las condiciones de seguridad laboral y el tratamiento de los líquidos resultantes del procedimiento. Quedaría prohibido descargar efluentes sin tratar o soluciones químicas en la vía pública, zanjas, canales pluviales, cursos de agua o napas subterráneas.

"Regular esta actividad es establecer condiciones para que se pueda prestar de manera responsable, con controles sobre el proceso y garantías para las familias", afirmó Labayru a La Capital.

Uno de los puntos centrales del proyecto es la trazabilidad del servicio. Cada procedimiento deberá contar con un código de identificación y un registro de las distintas etapas, desde la recepción o el retiro del animal hasta la entrega de los restos minerales.

Al finalizar el proceso, la empresa tendrá que entregar una urna precintada y un certificado de disposición final con los datos del establecimiento, la mascota y la fecha de procesamiento.

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Antes de contratar el servicio, las familias también deberán recibir información sobre las características del procedimiento, el destino de los efluentes, el plazo estimado y la composición de los restos que recibirán.

La propuesta asigna la fiscalización a la Secretaría de Ambiente y Espacio Público, en coordinación con otras áreas municipales, y contempla sanciones que pueden incluir multas y clausuras ante infracciones, como el vertido de líquidos sin tratamiento o la adulteración de registros.

El proyecto todavía debe continuar su tratamiento legislativo en el Concejo Municipal. Si se aprueba, Rosario contará con un marco específico para habilitar la acuamación como una alternativa regulada para despedir a las mascotas.

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El remate se realizará este viernes y contará con 224 lotes, entre motos, autos, camionetas, lanchas, bicicletas, un inmueble en Rosario y máquinas arcade

Por Martín Stoianovich

Por Nachi Saieg

Por Emmanuel Paz, para La Capital

Fuente: La Capital

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