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Alejandro Dolina con Diario RÍO NEGRO: su historia con la radio, sus lecturas, el insoportable VAR, la era de la crueldad y cómo volver a ser más humanos

Este sábado, Alejandro Dolina estará en la Feria Internacional del Libro de Neuquén, desde donde hará su legendario programa La Venganza será Terrible, junto a Gillespi, Patricio Barton y el Trío Los Si Nombre.

Por Juan Mocciaro19 min de lectura
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Alejandro Dolina con Diario RÍO NEGRO: su historia con la radio, sus lecturas, el insoportable VAR, la era de la crueldad y cómo volver a ser más humanos
Alejandro Dolina con Diario RÍO NEGRO: su historia con la radio, sus lecturas, el insoportable VAR, la era de la crueldad y cómo volver a ser más humanos · Foto: Río Negro

Por Juan Mocciaro

"La radio fue hospitalaria conmigo", dice Alejandro Dolina, quien conduce La venganza será terrible hace más de cuarenta años..

Este sábado a la noche, La Venganza Será Terrible ocurrirá en la Feria Internacional del Libro de Neuquén. O, lo que es lo mismo: viene Dolina.

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El legendario programa radial, que ya suma poco más de cuatro décadas ininterrumpidas al aire, y su no menos legendario creador e irreemplazable conductor, tendrá lugar, a las 21, en el Auditorio Marcelo Martín Berbel del MNBA Neuquén.  El acceso al espectáculo es libre y gratuito, sin inscripción previa y por orden de llegada hasta llenar la sala. Como bien sabemos que la sala se llenará, recomendamos ir temprano.

Pero Dolina no estará solo, por cierto. Lo acompañarán Patricio Barton, Gillespi y el Trío Los Sin Nombre para reflexionar, reír y canturrear, como dirá el propio Dolina en una amena entrevista con Diario RÍO NEGRO.

P: ¿Cómo se lleva usted con la Feria del Libro?

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R: Bueno, aunque sea por vecindad, está bien que la gente tenga un contacto con los libros. Después, si eso es lo mismo que leer los libros, me parece que no, pero es un suceso social, y por ahí con el pretexto de dar un paseíto, uno tiene la suerte de llevarse por delante algún libro interesante, de leerlo y de tomar un cierto contacto con el mundo de los libros. A veces, especialmente para la gente joven, el libro es una revelación que puede ocurrir o no, pero todo aquello que facilite ese estallido, que de todos modos es casual, está bien.

P: ¿Y usted, de joven, disfrutaba de la Feria del Libro, de recorrerla como público, o le pareció un evento medio como para escaparle?

R: Lo que pasa es que no había tantas, tampoco. No había tantas, ahora hay Feria del Libro todos los días, siempre. Nunca falta un lugar donde está instalada una Feria del Libro. En aquel tiempo existía solo la de Buenos Aires.

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Y en aquel tiempo uno también tenía más ocasión de tomar contacto con los libros. Había librerías donde uno se podía quedar mucho tiempo, donde uno hasta podía encontrar un libro. Yo recuerdo que en la calle Corrientes había librerías que estaban abiertas toda la noche. Y muchas noches de insomnio, muchas noches de insomnio, como no tenía otra diversión, además no me imagino muchas diversiones a las 4 de la mañana, más me levantaba y me compraba un libro.

Había especialmente una librería que era de libros nuevos y viejos. Estaba cerca de la librería Hernández al lado, creo. La librería más atorranta, pero que estaba abierta todas las noches. Y ahí muchas veces tenía más contacto con libros clásicos. Las cosas que hoy no hay eso, hoy no hay esa posibilidad. Y como tampoco eran tan caros los libros, para mí que tenía ese hábito, uno de los pocos buenos hábitos que tenía en aquel tiempo era como comprarme un juguete cuando era chico.

Especialmente para la gente joven, el libro es una revelación que puede ocurrir o no, pero todo aquello que facilite ese estallido, que de todos modos es casual, está bien».

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P: ¿Y la radio, Alejandro, qué encontró en la radio que le gustó tanto que se quedó? Porque usted venía de la gráfica, no era un hombre de radio.

R: A mí me parece que la radio fue hospitalaria conmigo. Yo venía, en aquel entonces, trabajando efectivamente en cuestiones más relacionadas con la escritura. Que es, en verdad, mi vocación principal y que nunca he dejado de honrar. En aquel entonces había revistas, podías escribir algunas notas en las revistas, no podías vivir de eso. Esa era la verdad. Y yo escribía, no digo con bastante suceso, pero más o menos eran aceptadas las notas que yo escribía en Satiricón, en Mengano, en Humor. Y hasta que, en una ocasión, dos compañeros de la revista Satiricón iban a empezar un programa. Me refiero a Carlos Ulanovsky y Mario Mactas. Entonces yo los conocía, los conocía bastante, pero no los frecuentaba mucho. Ellos trabajaban en Satiricón, adentro, todos los días, y yo solamente iba una vez cada quince días a entregar las notas. Me vinieron a buscar y me preguntaron si quería participar de ese programa. La radio me gustaba, pero nunca había hecho nada.

P: Le gustaba como oyente

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R: Me gustaba como oyente, pero sentía que también podía hacer alguna cosa ahí. Y empezamos con un pequeño programa que era parte de otro, se llamaba Mañanitas Nocturnas. Y allí casi podría decirse que yo encontré un acento propio y encontré también la manera -la fui buscando y encontrando de a poco, es cierto-, de aunar mis vocaciones. ¿Cuáles eran mis vocaciones? Yo quería escribir y hacer música. Y la radio me dio la oportunidad de un relato hablado. Finalmente me di cuenta yo de eso: "Ah, pero sí esto es lo que yo quería hacer". Yo quería inventar cosas. Y las estoy inventando todos los días. Claro, de modo menos complejo, la invención radial, incluso la improvisación radial, tiene que ser más sencilla porque no se puede escribir una novela todas las mañanas. Pero me gustó y yo le gusté. Ese fue el primer programa. Era un programa que había estado muy bien. Tuve que esperar mucho tiempo para volver a la radio.

Tuve la suerte de juntarme con Adolfo Castelo y empezar en Radio del Mundo. El programa que es este mismo, pero que se llamaba Demasiado Tarde para Lágrimas y que después cambió de nombres, pero sigue siendo el mismo programa que el que empecé hace ya 42 años.

P: Y el momento musical estuvo siempre, no?

R: Siempre estuvo eso, sí. Canturrear un poco, canturrear un poco, sí. Y en algunos momentos estuvieron conmigo, bueno ahora, por ejemplo, el tipo que canta muy bien. En otros era más sencillo, al principio. Canturreamos nosotros con Guillermo Stronati. Después estuvo Rolón, que se incorporó como cantor. Lo que trajo a Rolón a La venganza fue su carácter de guitarrista y cantor.

Fue así el asunto. Como todas las buenas cosas que me pasaron artísticamente, sucedió de casualidad. Estábamos en Mar del Plata, Rolón no formaba parte del programa, pero estaba allí. Entonces, no sé qué dificultad tuvo Stronati, que tuvo que regresar varios días a su pueblo. Y entonces, le pregunté a Rolón si no quería participar de la parte musical. Que viniera a tocar a la guitarra. Acostumbrábamos a juntarnos para cantar y tocar, porque ambos, como guitarristas, lo acompañábamos a Hernán Salinas, un gran cantor que después murió muy joven. Y Rolón agarró viaje: ¡sí, cómo no! (risas) Pero ya el segundo día, pareció bastante conveniente que Rolón empezara desde el principio del programa, y se quedara allí. Y vino por una semana, y se quedó 15 años (risas).

Yo encontré en la radio un acento propio y encontré también la manera -la fui buscando y encontrando de a poco, es cierto-, de aunar mis vocaciones. ¿Cuáles eran mis vocaciones? Yo quería escribir y hacer música».

P: ¿Ustedes lo conocían a él, lo sumaron como a alguien conocido?

R: Yo lo conocía del siguiente modo: yo conocía a Hernán Salinas y Hernán tenía tres guitarristas. Uno de ellos era Rolón. Empezaron a venir a mi casa a ensayar, y yo me incorporé. En aquel tiempo yo tocaba la guitarra. Ahora he dejado… Es un instrumento que he dejado porque se me fueron los callos. Cuanto más estudié piano, menos toqué la guitarra. Pero en aquel tiempo me propusieron que me acompañara al trío de guitarras, sumándome como un guitarrista más, en algunas presentaciones que hacía Hernán. Y ahí nos conocimos con Rolón. Luego aparecieron otros asuntos comunes, más allá del tango y la guitarra, que fueron la literatura, la filosofía, y nos hicimos muy amigos. Y, desde luego, al compartir el programa durante tantos años, fue creando una amistad muy sólida.

P: ¿Por qué cree que el ciclo que comenzó como comenzó y tuvo el éxito que sigue teniendo con una continuidad de cuatro décadas, que es un montón para un ciclo radial,  funcionó? ¿Qué siente que funciona allí?

R: Yo no sé. La verdad es que puede haber sido de casualidad. A mí me gustaría creer que es porque el programa está bastante bien, que porque hay algunos elementos artísticos del programa que funcionan, pero yo como usted sabemos dos cosas. Sabemos que a veces no es por eso, y sabemos también que a veces eso no basta. Suele pasar que hay programas que están muy, pero muy bien y que no alcanzan ni esa duración, ni ese volumen de audiencia, etc. Así que la respuesta honesta es que no lo sé.

Lo que trajo a Rolón a La venganza fue su carácter de guitarrista y cantor».

P: No pensó en algún momento dejar de hacerlo, por la razón que sea?

R: No, yo siempre pensé que este programa era de las mejores cosas que hacer. Constituirme todas las noches, ahí en el Tortoni o donde sea, tomar contacto con el público, hacer giras, viajar, viajar a Europa, viajar a Montevideo, viajar por las provincias, todo eso siempre me gustó muchísimo. Siempre fue de las cosas más venturosas de mi vida y además estuvo ligado a otras cosas venturosas de mi vida. Muchas de las personas que se presentaron como público al programa resultaron ser importantes para mi vida, amistosas o sentimentales. El programa siempre estuvo vinculado, y en los últimos años trabajan mis hijos conmigo, siempre estuvo vinculado a lo más venturoso de mi vida.

Sin embargo, me toma en un día o quizá en una semana o quizá en un año un poco cuestionador. Por primera vez en mi vida estoy por ahí pensando en que no sé hasta cuándo va a seguir, no lo sé. Por razones que no tienen que ver con el programa y su éxito, ni tampoco con mi salud, porque me agarra hoy ronco, pero mañana no, qué sé yo.

No, no estoy mal, no tiene que ver con eso. Tiene que ver con algunas tristonguerías diría Ferrer, que sobrevienen y que me ponen a pensar, solamente a pensar, que a lo mejor me tengo que cuidar un poco más. A veces estamos haciendo demasiado y yo siento que debería cuidarme más, debería cuidarme más, o peor todavía, a veces siento que deberían cuidarme más.

P: Alejandro, lo saco de la radio y lo llevo a la literatura, a los libros. ¿Cómo es usted leyendo hoy? ¿Qué lee?

R: Muy desordenado, como lo he sido siempre, pero ahora más que nunca, ahora más que nunca, estoy leyendo muchos libros que antes no entendía muy bien, son básicamente libros de física y cosas así. Y estoy leyendo por la mitad, empiezo por la mitad de los libros. No estoy leyendo mucha novela, que requiere una lectura de principio a fin, me parece a mí, y entonces leo muy, muy, muy desordenadamente. Incluso novelas, en algún caso, empecé una novela de Alan Pauls que se llama Malas Lenguas y la empecé por cualquier capítulo, yo no sé por qué hice eso.

A veces estamos haciendo demasiado y yo siento que debería cuidarme más, debería cuidarme más, o peor todavía, a veces siento que deberían cuidarme más».

P: ¿Es una práctica habitual abrir el libro o con esa novela?

R: Es una práctica habitual, pero una mala práctica, y en el caso de las novelas, una pésima práctica. ¿Cómo voy a empezar una novela por la mitad para ver cómo escribe este tipo?. Yo sabía que era un tipo inteligente, etc. Se me ocurrió ver si podía descubrir el estilo, leyendo un capítulo más avanzado, que no el principio, que suele ser un poco difícil de abordar. no sé por qué. Pero este libro me gustó.

Y esto ya lleva a otra cosa, pero en un momento decís, bueno, lo voy a leer bien ahora. Y lo lees bien, y resulta que te topás con cosas que ya leíste, y es una pésima costumbre (risas). Lo que pasa es que cuando uno está leyendo libros de divulgación, que es otra costumbre que tengo ahora, por ahí conviene leer así.

Yo leo mucho ahora a Popper, leo artículos de Richard Feynman, o de Isaac Asimov. Son generalmente artículos. Ahí yo sí tengo que elegir aquellos que pueda comprender, aquellos que me interesen de entrada.

P: ¿Siempre tuvo esos intereses físicos, astronómicos y demás?

R: Sí, un poco sí, pero ahora mucho más. ¡Porque se puso interesante la cosa! Hoy la física es mucho más interesante de  lo que era cuando yo iba al colegio. ¿Qué es esto de la física cuántica? ¿Cómo es esto? Bueno, eso tiene un misterio y una dificultad provocadora que no tenía por ahí la física en otro tiempo. Por eso es más interesante. Las cosas que se escriben son más filosóficas también y más provocadoras.

P: ¿Qué se imagina que dirán los muchachos de Flores ante esta inquietud por la física y las ciencias duras?

R: Yo creo que leerían esto con una gran esperanza porque la física se ha ablandado, digamos. Las propuestas son mucho más audaces y filosóficamente más audaces. ¿Qué es el tiempo? ¿Es el tiempo lo que nosotros intuimos que es? Parece que no, parece que el tiempo es algo contraintuitivo. Como es contraintuitiva la teoría cuántica que dice que cuando uno hace una observación entonces recién la partícula se decide a ser, a no ser, a girar en un sentido o en otro y que antes que uno mirara es como si no hubiera estado. ¡Caramba! ¡Caramba!

P: ¿La ficción tiene algún lugar en sus lecturas hoy? Más allá de esto que me mencionaba de Alan Pauls

R: Sigue allí, sigue allí. Sigo leyendo mis escritores preferidos cuando descubro algo nuevo, sigo encontrando todavía cosas de Borges que no había leído o que había leído y me había olvidado, con eso sigo siempre leo también algunos amigos nuevos que se dedican a escribir y a veces los leo por complicidad, por amistad, por curiosidad. Y bueno, ahora estoy pensando también en ver si continúo escribiendo, he tenido alguna reunión con los muchachos de Planeta pero está muy difícil, está muy difícil

P: Está muy difícil los muchachos de Planeta no su escritura, me quiero imaginar

R: No, no, mi escritura no, los muchachos de Planeta están muy difíciles (risas).

P: ¿Y cómo es usted escribiendo?

R: Escribo en algunas ocasiones especiales para, por ejemplo, algún espectáculo como el que hacemos con Darío Sztajnszrajber. Hacemos unas charlas y ahí hemos escrito. Tenemos una obrita de teatro que yo hago con Cora Barengo que se llama La noche extraviada por los libretistas del mundo, es una obra breve, pero también la escribí así que a veces escribo para espectáculos que podríamos llamar teatrales. Para la radio no escribo.

Tenemos que estar juntos, tenemos que juntarnos. Ni siquiera juntarnos los que pensamos exactamente igual. Tenemos que juntarnos con el que vive cerca, con el vecino, con los parientes, con los amigos, acostumbrarnos a pensar. El pensamiento es un buen remedio».

P: ¿Tiene hábitos de escritura, escribe independientemente de si se publica o no?

R: Dado justamente la gran cantidad de trabajo que tengo casi no tengo tiempo para escribir porque sí

P: ¿Y alguna vez lo tuvo o lo hizo y quedaron ahí papeles sueltos que usted guarda o sabe que están?

R: Quedaron, pero si quedaron es porque no están bien.

P: Alejandro, quería preguntarle de fútbol. ¿Sigue jugándolo?

R: Estoy tratando de regresar, va a ser difícil.  Yo tuve una operación embromada a principios de este año, jugué hasta fines del año pasado. Y estoy viendo, si vuelvo. Estoy viendo a ver qué pasa.

P: ¿Va a la cancha?

R: Ahora no, ahora no. En otras épocas iba, ahora me resulta muy difícil, por lo que le dije en algún momento. Estoy con mucho trabajo, incluso los fines de semana. Me fatigua un poco. Por ejemplo, si yo fuera de River, me queda a 15 cuadras.

P: Pero no es el caso.

R: No es el caso (risas). Y hay que movilizarse de un modo que me cuesta, me cuesta.  Así que voy poco. No digo que no vaya, voy, pero voy dos, tres veces por año, no más que eso.

P: ¿Qué le pasa con este fútbol que se interrumpe tanto, que hay VAR, que se mira un detalle, que paran la jugada porque…

R: ¡Es insoportable! Totalmente insoportable. Es antifutbolístico eso. El fútbol debe fluir. No  está en el espíritu del juego el anular una jugada, una cuestión de centímetros, que en sí no influye mucho. Y después el tema que uno no puede, con el offside, uno no puede gritar el gol hasta dentro de un rato, porque todas las jugadas son revisadas. Y cuanto más perfectos son los sistemas de detección de la falta, más insoportable se torna el juego, que es el juego y la investigación inmediata sobre lo que ocurrió. No es así, no es así.

P: Y genera nuevos malos hábitos, como los jugadores que se quedan en el piso para obligar al árbitro a ver el VAR.

R: ¡Exactamente! No, por favor. Cada nuevo recurso es respondido por los jugadores con alguna trampa. Eso es espantoso también. Creo que es parte del juego convivir con el error, incluso el de los árbitros. Me molesta mucho, como amante del fútbol,toda esa dilación, todo ese aparato leguleyo, para ver dónde estaba el tipo, si estaba, si no estaba, si levantó el pie, si justo estaba saltando…

P: Y aún así seguimos viéndolo, ¿no?

R: Sí, seguimos viéndolo, porque es el más lindo deporte del mundo. Pero por suerte en algunos lugares está jugando muy bien. No aquí en Argentina.

A mí me molesta más que en términos políticos, en términos humanos. Eso me molesta más».

P: ¿Cuál es su relación, no quiero decir personal, o sí, no lo sé, creo que no, con Messi, ahora que ya se retiró de la selección?

R: No, no tuve la suerte de conocerlo.

P: Y entendiendo que usted con Maradona sí tuvo una relación, sí lo conoció, y es más contemporáneo también…

R: No, no tuve esa suerte con Messi, lo he visto mucho jugar y me parece admirable, posiblemente el mejor de todos, pero no lo conozco. Estuve cerca, fui a ver un entrenamiento del Barcelona, al campo de entrenamiento del Barcelona, invitado por Mascherano, hace unos años atrás, en una de las últimas temporadas de Messi en el Barça. Y vi el entrenamiento, ahí, sentadito al costado, y no me acerqué a saludarlo.

A veces , cuando me preguntan por Messi digo el mejor de todos. Y entonces me preguntan, ¿cómo? ¿Y Maradona? Y digo, bueno, mejor todavía. A mí los tipos que juegan bien me caen bien enseguida. Yo doy por sentada a la existencia de ambos, que son además distintos, son muy distintos. Pero los números de Messi son números insuperables, de manera que uno no puede negarlo de ninguna manera. Tuvimos suerte, imagínese, inmediatamente después del retiro de Maradona aparece este pibe, extraordinario.

Me veía a Barcelona todo el tiempo para verlo jugar a él. Y creo que lo he visto suficiente como para admirarlo sin importarme otra cosa.

A Maradona sí lo conocí mucho y fui beneficiado por su generosidad y su cariño. A mí me hubiera gustado mucho conocerlo a Messi, pero no se dio, porque el tipo vivía en Barcelona, qué sé yo. El otro era más reo y sabía quién era yo, y Messi no debe saber.

Yo creo que hay una actitud humanística que es más necesaria que un pensamiento político organizado, que también es necesario».

P: Quería preguntarle sobre esta época actual, no estrictamente política, sino que es una época rara en la que vivimos, me parece. Donde hemos aceptado ciertas cuestiones que parecía que años anteriores no lo hubiéramos hecho.

R: Sí, aceptar lo inaceptable, eso es así.

P: De una extrema crueldad en términos humanos, más allá de si quienes nos gobiernan piensan o no como uno. ¿Qué reflexión al respecto?

R: Yo tengo la misma visión que usted. A mí me molesta más que en términos políticos, en términos humanos. Eso me molesta más. No me molesta tanto el neoliberalismo, ni me molesta tanto la desaparición del Estado. Bueno, son cosas que se pueden pensar, cosas que no comparto en absoluto, pero eso es admisible. Pero ahora la crueldad, lo zoes, lo inhumano, cuando un tipo demuestra ciertos elementos en su pensamiento, su accionar, que no tienen que ver con una equivocación política, sino más bien con crueldad, con malevolencia, eso es difícil de soportar.

P: Incluso pareciera que hay un goce en la crueldad, ¿no?

R: Sí, bueno, ¿qué le parece? Yo no estoy seguro de que ese no sea el secreto de su éxito, llamémoslo así. Porque a muchas personas les gusta, les resulta glamoroso, les resulta que eso es una especie de glamour, esa maldad: "Así que no llegas así a fin de mes, ja, ja, ja"

P: ¿Por qué cree que, como sociedad nos estamos, vamos a decirlo así, permitiendo esta época?

R: Hay un montón de posibles explicaciones que habría que articular con mucha sabiduría, todavía nadie lo ha hecho. Pero ahí en la explicación no estarán ausentes las redes sociales, no estará ausente la manipulación de las personas que es más sencilla y completa que nunca, etc., etc., etc. Ocurre en todo el mundo también, ¿no? El auge de estas ideologías, de estas políticas, de estas formas de relacionarse con el otro, de este desprecio por el que sufre, de estas formas compadres del discurso, bueno, todo eso es una porquería, pero está por todas partes.

P: ¿Y cómo imagina que se puede salir?

R: Yo creo que por una cosa más de todos los días que tiene que ver con el otro, que tiene que ver con la relación que uno establece con el otro. La relación de amistad, de piedad, de conmiseración, de compañerismo, de ayuda al que necesita. Yo creo que hay una actitud humanística que es más necesaria que un pensamiento político organizado, que también es necesario.

De manera que tenemos que estar juntos, tenemos que juntarnos. Ni siquiera juntarnos los que pensamos exactamente igual. Tenemos que juntarnos con el que vive cerca, con el vecino, con los parientes, con los amigos, acostumbrarnos a pensar. El pensamiento es un buen remedio, es una cosa que suele florecer, suele florecer en acción el pensamiento. Pero pensar solo no. Por eso hay que fomentar los foros de pensamiento. ¿Cuáles son los foros de pensamiento? Los colegios, la escuela, la universidad. Pero también los clubes, el deporte, la amistad, ¡la música! Un acorde enseña mucho.

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Este sábado a la noche, La Venganza Será Terrible ocurrirá en la Feria Internacional del Libro de Neuquén. O, lo que es lo mismo: viene Dolina.

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Fuente: Río Negro

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