Alerta por la llegada de una ola polar: ¿Qué opinan y cómo se preparan los catamarqueños?
Entre ponchos, guisos pulsudos y el deseo de un día cálido para alentar a la Selección, los vecinos de la Capital revelaron sus estrategias para combatir el frío extremo
Entre ponchos, guisos pulsudos y el deseo de un día cálido para alentar a la Selección, los vecinos de la Capital revelaron sus estrategias para combatir el frío extremo.
El invierno comenzará a mostrar su faceta más rigurosa en el territorio provincial. Según los últimos modelos meteorológicos publicados por ElEsquiú.com, el ingreso de una intensa masa de aire de origen polar provocará un marcado y brusco descenso de la temperatura a partir de la noche del martes, extendiéndose con fuerza durante las jornadas del miércoles y jueves. El fenómeno meteorológico traerá consigo proyecciones de una isotermia de cero grados, lo que generará condiciones óptimas para la ocurrencia de nevadas en sectores serranos y de alta montaña de los departamentos Ancasti y Ambato.
Para la Capital y zonas aledañas, el cambio en las condiciones climáticas se traducirá en un ambiente extremadamente frío y húmedo. Las previsiones anticipan temperaturas mínimas que rondarán los 4 grados centígrados, mientras que las marcas máximas apenas alcanzarán el umbral de los 10 a 11 grados, obligando a los transeúntes a extremar las medidas de cuidado y abrigo. Recién hacia las jornadas de viernes y sábado se prevé un leve y paulatino alivio térmico, con máximas que se reacomodarán entre los 16 y 18 grados centígrados. Sin embargo, los meteorólogos advierten que a partir de las 18 o 19 horas, cuando el sol se oculta, la sensación térmica experimentará una caída brusca.
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Durante una recorrida matutina realizada por El Esquiú Play a lo largo de la transitada peatonal Rivadavia, los vecinos expresaron sus impresiones respecto a las marcas térmicas actuales —que promediaron los 9 grados con cielo cubierto— y adelantaron cómo se preparan para afrontar el pico de la ola polar. El denominador común de los catamarqueños frente al frío extremo radica en una fuerte apuesta por la indumentaria pesada, la calefacción hogareña y una gastronomía calórica regional.
Ramiro, uno de los tantos peatones que circulaba por el centro capitalino portando indumentaria de abrigo adquirida en comercios de ropa americana, ironizó sobre los pronósticos leídos días atrás que anticipaban un invierno templado. "Digan lo que digan, yo amo el verano, 200 grados a la sombra", bromeó, aunque reconoció que del invierno disfruta la posibilidad de consumir alimentos potentes como guiso, locro, fideos y salsas. Además, sumó un deseo futbolístico para mitigar el clima: "Con tal que el jueves o viernes, que juega la Selección, sea un día cálido para festejar y sentar bien el triunfo".
Por su parte, Techi y Lito, dos vecinos emponchados que paseaban por el casco histórico, coincidieron en que el frío se sobrelleva con indumentaria tradicional como boinas, bufandas y ponchos criollos, recurriendo en el interior doméstico a la calefacción mediante estufas. Revelaron también su predilección por pasar el tiempo tomando mate en la cama y consumiendo platos "pulsudos" como el guiso de lentejas y los estofados.
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El impacto de las condiciones climáticas también se hace sentir en la economía de la vía pública. Un vendedor ambulante de los tradicionales "Bingos del Mundial" y el "Bingo del Poncho" —cuyo sorteo está programado para el primero de agosto con un valor de 12.000 pesos— comentó que las ventas se encuentran "pobres" y que combate las bajas temperaturas con mucho abrigo, café caliente e incluso "un aguardiente" para levantar temperatura.
Julio César, un histórico vendedor de praliné ubicado en la intersección de Chacabuco y Rivadavia, comentó que aunque el movimiento comercial se encuentra "flojito", productos como el pochoclo y el praliné mantienen su demanda tradicional frente al frío. "A la edad de uno no queda otra que abrigarse bien", señaló protegido por un cuello polar y gorro, agregando que en casa se resguarda junto a la estufa y elige platos tradicionales como la polenta o el locro.
Asimismo, Juan Omar Gordillo, un trabajador de 69 años apodado el "mago del radiador" que se desplaza diariamente en bicicleta para realizar sus labores, destacó la necesidad de mantenerse activo para atenuar el impacto del viento polar. Gordillo compartió una curiosa mirada comercial sobre las estaciones: "A mí me gusta más el frío, pero para el trabajo prefiero el verano, porque el calor calienta más los coches y se rompen los radiadores; en invierno se tapan".
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La opinión generalizada de mantener la guardia alta frente a las bajas temperaturas fue compartida también por Luciana, una joven vecina abordada al salir de su jornada laboral, quien relató el duro contraste térmico que sufren los trabajadores de oficina: "Salgo de la oficina calentita y el frío te pega el aire en la cabeza, hay que salir emponchada para no enfermarse y cuidarse el pecho". Afirmó ser defensora del invierno al 100% y concluyó que espera combatir las noches de congelamiento con una estufa encendida y un buen guisito de lentejas en el hogar.
Fuente: El Esquiú
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