Análisis de la UNaM detectaron parámetros fuera de norma en muestras de agua de Puerto Piray
Análisis de la UNaM en Puerto Piray detectaron turbiedad elevada y bajo cloro residual en tres muestras. En San José también aparecieron coliformes

Después de casi tres meses de reclamos por cortes, problemas en la calidad del agua y pedidos de respuestas oficiales, la crisis hídrica de Puerto Piray sumó ahora un dato técnico concreto. Los análisis realizados por el Laboratorio de Calidad de Aguas de la Universidad Nacional de Misiones (UNaM) detectaron parámetros fuera de los valores establecidos para agua potable en las tres muestras tomadas en distintos sectores de la localidad.
Las muestras fueron recolectadas el 7 de septiembre y corresponden a tres puntos vinculados con las dos redes que abastecen al municipio: la salida de la cisterna del barrio San José, el Santuario Virgen de Itatí y el Salón Comunitario del barrio Las Marías.
El dato que se repite en los tres lugares es la turbiedad por encima del máximo de 3 NTU establecido por el Código Alimentario Argentino (CAA). En San José se registraron 9,46 NTU, más de tres veces el valor máximo; en el Santuario Virgen de Itatí, 3,23 NTU; y en Las Marías, 4,6 NTU. A ello se suma otro resultado común: las tres muestras presentaron menos de 0,2 mg/L de cloro residual, cuando ese valor constituye el mínimo previsto para el agua potable de suministro público. El CAA establece, además, un máximo de turbiedad de 3 NTU.
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La presencia suficiente de cloro residual es uno de los mecanismos utilizados para conservar la desinfección del agua durante su almacenamiento y distribución. Por ello, la combinación de elevada turbiedad y niveles insuficientes de cloro constituye uno de los principales datos que deja el estudio, incluso en los dos puntos donde los análisis bacteriológicos no detectaron coliformes por encima de los parámetros de referencia.
El cuadro más delicado apareció en la muestra V2390, correspondiente al barrio San José. De acuerdo con la planilla original emitida por el Laboratorio de Calidad de Aguas de la Facultad de Ciencias Forestales de la UNaM, se detectaron 110 NMP/100 ml de coliformes totales y 4 NMP/100 ml de coliformes fecales.
En contraste, las muestras V2391, del Santuario Virgen de Itatí, y V2392, del Salón Comunitario Las Marías, registraron menos de 1,1 NMP/100 ml de coliformes totales y ausencia de coliformes fecales. El Código Alimentario establece como criterio de aceptación menos de 1,1 NMP/100 ml para bacterias coliformes cuando se utiliza ese método analítico.
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Sin embargo, el propio informe de la UNaM introduce una salvedad relevante respecto de la muestra de San José. El laboratorio dejó asentado que fue tomada directamente de un caño correspondiente a la salida de agua de la cisterna, que se encontraba "sucio y oxidado", y advirtió que esa circunstancia podía afectar el resultado obtenido.
Por ese motivo, el hallazgo bacteriológico debe circunscribirse a la muestra analizada y al punto concreto donde fue tomada, sin extender automáticamente ese resultado a toda la cisterna ni a la totalidad de la red de distribución.
También existe una diferencia que debe ser aclarada entre un comunicado del bloque Juntos Podemos difundido luego de conocerse los resultados de los análisis y la planilla original del laboratorio. El comunicado consigna 2.390 NMP/100 ml de coliformes totales y 110 de fecales. Sin embargo, el análisis original identifica "V2390" como el código de la muestra y consigna como resultados bacteriológicos 110 de coliformes totales y 4 de fecales. Por esa razón, los valores utilizados en esta información corresponden a la planilla firmada por el Laboratorio de Calidad de Aguas de la UNaM.
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Los resultados aparecen en un contexto de creciente conflictividad por el servicio de agua en Puerto Piray. La problemática se hizo pública a mediados de junio, cuando una extensa interrupción del suministro dejó sin servicio a una parte considerable de la población y derivó en la declaración de una emergencia hídrica, sanitaria y educativa por parte del Concejo Deliberante.
Durante las semanas siguientes, los reclamos se desplazaron desde la falta de agua hacia la calidad del líquido distribuido y las condiciones de los reservorios. Vecinos comenzaron un acampe frente a la Municipalidad el 4 de septiembre y posteriormente solicitaron por escrito una certificación oficial que determinara si el agua entregada a la población era apta para consumo humano.
Hasta este martes, permanecían pendientes los resultados de muestras tomadas tanto por el EPRAC como por la Facultad de Ciencias Forestales de la UNaM. Con la aparición del informe universitario queda ahora por conocerse qué determinaron los estudios realizados por el organismo provincial regulador.
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En paralelo, el bloque Juntos Podemos anunció que impulsará una nueva prórroga de la emergencia y planteará medidas que incluyen limpieza y desinfección de las cisternas San José y Las Marías, instalación de sistemas adecuados de dosificación de cloro, controles periódicos y la elaboración de un plan de acción correctivo con plazos definidos.
La discusión institucional continuará, pero los primeros resultados conocidos incorporan ahora un elemento técnico concreto a una controversia que hasta aquí estuvo atravesada principalmente por reclamos vecinales, respuestas políticas y pedidos de información: en los tres puntos estudiados por la UNaM hubo parámetros que no alcanzaron los valores de referencia establecidos para el agua potable.
Fuente: Primera Edición
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