Angaqueros del Sud y su estilo de vida: a pulmón y con los sueños a cuestas
Con 115 años de historia, el Decano que echó raíces en el departamento San Martín se presenta al mundo como un club que siempre la peleó desde abajo, lo que hace enorgullecer a sus hinchas y dirigentes. Hoy, con una mujer al frente, la institución con los colores pincharatas se i…

En San Martín, donde alguna vez fue territorio de Angaco, asoma un club cuya historia está ligada a varias generaciones de familias de la zona. Es que el Club Angaqueros del Sud nació en 1911 y, en honor a sus orígenes, conservó en su nombre parte de esa procedencia pese a la división territorial. Sin embargo, esa esencia que mantuvo no sólo se manifiesta en su escudo, sino también en su gente y el esfuerzo que realiza día a día.
Actualmente, sostener esa historia es un desafío al que sus dirigentes, socios e hinchas afrontan constantemente, pues la institución mantiene en funcionamiento una estructura futbolística, compuesta por los equipos de Primera, Cuarta, divisiones inferiores y una escuelita, todas dentro del fútbol 11, y la tarea no resulta sencilla.
Puertas adentro, el Decano de San Martín se la rebusca para sobrevivir y ganarle a las crisis, por lo que todo lo que se consigue es siempre a pulmón. "Es costoso mantener una institución y más un club", resume Gabriela Gómez, presidenta de la entidad. La dirigente cuenta que la comisión quedó reducida a apenas tres personas, aunque cuentan con un grupo de personas -especialmente de mujeres que se suman para colaborar con la limpieza- que colabora con la organización de actividades para recaudar fondos.
No hay sueldos y buena parte de los recursos deben generarse mediante acciones propias. Si reciben algún premio, buscan la manera de transformarlo en recursos para el club: un bingo, una venta, una actividad o cualquier otra propuesta que permita juntar dinero. Todo sirve, según explica Gómez.
Entre los gastos cotidianos aparece uno que da dimensión al esfuerzo: solamente la factura de electricidad puede superar los 300.000 pesos. Y ese gasto existe incluso cuando no hay actividad deportiva o movimiento suficiente para generar ingresos. "El club sigue estando, luz sigue habiendo", asegura la mujer al frente de la institución.
En medio de esas dificultades, una de las prioridades del club que viste los colores pincha ratas son los más chicos. Además de la actividad deportiva, el club les ofrece a los chicos algo para compartir después de jugar. Yerbeado, mate cocido y sopaipillas forman parte de las meriendas que preparan para ellos.
La misma lógica se extiende a las categorías mayores. Aunque para los jugadores más grandes organizan comidas para apoyarlos y motivarlos. No se trata solamente de aportar elementos deportivos, sino de generar un espacio de pertenencia alrededor del club. "En lo que uno puede, siempre estamos pensando en ellos", cuenta Gómez.
La institución también conserva una importante identificación con la comunidad. Aunque con el paso del tiempo aparecieron nuevos clubes y espacios para realizar actividades sociales, la presidenta asegura que cada vez que organizan un evento la gente de la zona responde y colabora.
El fútbol es actualmente el principal motor deportivo de Angaqueros del Sud, pero la intención de la comisión es ampliar la propuesta. Para eso, uno de los objetivos centrales es recuperar y mejorar el playón, que hoy aparece como una de las principales limitaciones para incorporar nuevas disciplinas.
La idea es que, una vez mejoradas las instalaciones, puedan sumarse otras actividades deportivas y que el club vuelva a tener una oferta más amplia para la comunidad.
Como ocurre con cualquier club de fútbol, los objetivos deportivos también ocupan un lugar importante. Angaqueros descendió el año pasado y uno de los sueños de la actual dirigencia es conseguir el regreso a la máxima categoría. "Tratar de ver si ese sueño de volver se da lo más pronto posible", plantea la conductora. Para ella, regresar a Primera es uno de esos objetivos que comparten dirigentes, jugadores e hinchas.
No obstante, antes de pensar solamente en los resultados, la presidenta reconoce que hay otro sueño todavía más amplio: que el club pueda contar con buenas instalaciones. "Un sueño por lo menos que el club tenga unas buenas instalaciones", sostiene. La meta es mejorar la infraestructura, recuperar espacios y abrir la posibilidad de incorporar nuevas disciplinas.
La llegada de Gabriela Gómez a la presidencia no comenzó con una larga trayectoria dirigencial. Su vínculo con Angaqueros del Sud nació desde un lugar mucho más cotidiano: acompañar a sus hijos. Es ama de casa y además tiene una pequeña librería como emprendimiento. Su hija quiso comenzar a jugar al fútbol y esa fue la puerta de entrada para involucrarse cada vez más en la vida de la institución.
"Voy a estar un poquito más cerca", pensó cuando su hija comenzó a jugar. Así empezó a colaborar con quienes estaban a cargo de la comisión de la escuelita. Un año después, cuando aquella comisión debía renovarse, surgió la propuesta de integrar la comisión central del club.
Aceptó junto a otros colaboradores, sabiendo que no sería sencillo. Poco después terminó asumiendo la presidencia de una institución históricamente vinculada a hombres y donde, según cuenta, al principio costó que una mujer fuera aceptada al frente.
"Nos ha costado un poco ser aceptados", reconoce. Sin embargo, siguió adelante junto a sus compañeros de comisión. Hoy, a poco más de un año de haber asumido, Gómez dice que los errores son parte del aprendizaje, pero que el objetivo es que durante el tiempo que permanezcan al frente puedan hacer el mejor trabajo posible. "No queremos que esto se pierda", resume como una de las principales razones que la impulsan a continuar.
Fuente: Tiempo de San Juan
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