Autismo: un médico mendocino creó un método que entrena redes neuronales para mejorar la calidad de vida
Es un trabajo de 20 años de investigación. Involucra innovaciones en neurotecnología. Permite abordar diversos trastornos del neurodesarrollo.

Es un trabajo de 20 años de investigación. Involucra innovaciones en neurotecnología. Permite abordar diversos trastornos del neurodesarrollo.
Médico mendocino: Desarrolló un método de precisión para entrenar redes neuronales y mejorar la calidad de vida de personas con autismo.
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En un contexto en el que los diagnósticos de autismo van en aumento, un médico mendocino desarrolló un método de precisión que entrena redes neuronales para mejorar su calidad de vida.
Desarrollarlo y mejorarlo ha sido un trabajo de más de 20 años de investigación. La reciente incorporación en Mendoza de este novedoso paradigma médico involucra innovaciones en neurotecnología. El método combina estimulación cerebral no invasiva, neurofisiología e inteligencia artificial para intervenir "de adentro hacia afuera" en los trastornos del neurodesarrollo.
Neurocientíficos, físicos, bioingenieros y profesionales médicos de la región de Cuyo fueron parte del proceso liderado por el doctor Raúl Otoya. "Buscamos mejoras que tengan valor en la vida diaria: expresar una necesidad, manejar mejor una situación difícil o ganar autonomía. Son objetivos posibles, no resultados garantizados. La respuesta varía entre personas; por eso evaluamos qué cambia y si esos cambios también aparecen en casa o en la escuela", explicó el profesional.
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Cada vez es más frecuente encontrarse con familias que tienen algún hijo con autismo. La sensación de que el tema está más presente se convalida con lo que se observa en los consultorios: hay más diagnóstico de autismo que hace algunos años.
Tratamiento innovador: El programa de tres meses busca mejorar la comunicación y autonomía, articulándose con terapias tradicionales y no reemplazándolas.
Pero también hay más información y esa es justamente una de las causas gracias a las cuales se puede llegar a más diagnósticos, más tempranos y efectivos.
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"La prevalencia de autismo aumentó", aseguró el neurólogo, especialista en Neurodesarrollo, Javier Adi en una nota con Los Andes. "Hasta hace unos años se decía que era 1 niño en 300, luego 1 en 200, y ahora el último estudio que hicieron en Argentina, en la Universidad de Santa Fe, dio que es 1 cada 113", especificó. En ese sentido, planteó que, de acuerdo a estos datos, la incidencia actual en el país está en torno a 1% de la población infantil. Incluso el médico dijo que las consultas por autismo se han incrementado 5 a 10 veces en relación a hace algunos años.
Los Trastornos del Espectro Autista (TEA) son un grupo de alteraciones clínicas que incluyen deficiencias persistentes en la comunicación e interacción social en diversos contextos, además de patrones restrictivos y repetitivos de comportamiento, intereses o actividades, causando deterioro clínico significativo en el área social, laboral u otras importantes para el funcionamiento habitual, describen los investigadores.
FlowTEA, tal el nombre con el que fue bautizado, es un sistema de entrenamiento de redes neuronales funcionales que propone pasar de la intervención orientada únicamente a la conducta observable a un tratamiento de precisión, basándose en el perfil neurobiológico individual de cada paciente.
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El médico relata que el disparador del desarrollo fue una pregunta y una posterior inquietud: ¿por qué dos niños con el mismo diagnóstico de autismo pueden percibir, aprender, comunicarse y responder de maneras tan diferentes? "Eso nos llevó a la neurociencia, al estudio de las redes cerebrales, la neuromodulación y el entrenamiento neurofuncional. Pero luego apareció una segunda pregunta: ¿qué pasaría si, en lugar de intentar adaptar al niño a un tratamiento, pudiéramos adaptar el tratamiento a cada niño?", señaló.
El doctor Raúl Otoya desarrolló un método de precisión para entrenar redes neuronales y mejorar la calidad de vida de personas con autismo.
"Partimos de una dificultad cotidiana, cómo comunicarse o vestirse, y analizamos qué capacidades necesita esa persona para realizarla", explicó el experto. A diferencia de las intervenciones convencionales, el método plantea un recorrido inverso o "de adentro hacia afuera" (tecnologías top-down). "Nos metemos dentro del cerebro y localizamos las redes neuronales responsables de las conductas que queremos modificar. FlowTEA integra diagnóstico clínico-neurofuncional, inteligencia artificial y ciclos terapéuticos personalizados para comprender prioridades, entrenar capacidades y medir cambios.", explicó Otoya. En ese sentido, el foco no está puesto solamente en la conducta a corregir, sino en identificar qué circuitos neuronales intervienen y cómo pueden entrenarse mediante la neuroplasticidad para reorganizar y fortalecer las conexiones del cerebro.
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Esta estrategia de intervención puede ser aplicada al abordaje del autismo/TEA y otros trastornos del neurodesarrollo como TDAH (trastorno de déficit de atención con o sin hiperactividad), dificultades específicas de aprendizaje, trastornos específicos del lenguaje, trastornos de la conducta, dispraxias, entre otros.
Respecto al orígen de este desarrollo, Otoya detalló: "Lo desarrollé a partir de mi experiencia en neurología infantil y del trabajo de 20 años en investigación y desarrollo de neuroimágenes funcionales y redes neuronales que inicialmente utilizamos en epilepsias de difícil control. Surgió de una pregunta a raíz del incremento notable de casos de chicos con TEA: ¿cómo trasladar ese conocimiento de las redes neuronales para orientar mejor el tratamiento de las dificultades del desarrollo?".
Con un equipo interdisciplinario comenzaron a tratar pacientes con esta metodología en 2014. Al comienzo fue parte de un programa de Investigación, Desarrollo e Innovación tecnológica subsidiado por el Cofecyt, el Consejo Federal de Ciencia y Tecnología. "Allí participaban instituciones como Neuromed y Fuesmen. Hasta la fecha son numerosos los pacientes atendidos con distintas condiciones del neurodesarrollo y también hemos atendido chicos y pacientes adultos con otros tipos de problemas, como parte de ese programa de I+D+i", contó el doctor.
Tal como se denomina, el Trastorno del Espectro Autista se manifiesta de una innumerable diversidad de formas y, por ello, requiere no de un acompañamiento estandarizado sino de una alternativa especialmente contemplada para cada persona, sus necesidades y posibilidades.
Por eso, esta alternativa no parte de una receta única ni se asume que pacientes con igual diagnóstico funcionan de la misma manera. Se toma en cuenta el perfil neurobiológico individual mediante el entrecruzamiento de evaluaciones clínicas del comportamiento y un trabajo coordinado con la escuela, los docentes, los centros terapéuticos y los terapeutas de cabecera.
Posteriormente, se realiza un mapeo funcional, que permite precisar qué redes neuronales específicas requieren estímulo. Por último, la Inteligencia Artificial se utiliza para procesar y analizar grandes volúmenes de datos neurofisiológicos y ajustar en forma continua la evolución cuantitativa del tratamiento.
"El secreto del método no está en la tecnología aislada que utilizamos, sino en el procedimiento: saber qué entrenar, dónde intervenir, cómo hacerlo, cuánto tiempo y en qué momento", aclara el doctor, que es director médico de TEA+, un espacio para el abordaje de estas condiciones que funciona en Mendoza y está especialmente adaptado.
El programa tiene una duración aproximada de tres meses, que se dividen en una fase intensiva presencial de entre 2 semanas y un mes de trabajo focalizado en salas de entrenamiento especializadas.
"Combinamos terapias clásicas con herramientas como entrenamiento cognitivo, realidad virtual y, cuando está indicado, neurofeedback o estimulación magnética; la clave está en el método: decidir qué entrenar, cómo hacerlo y cómo evaluar la respuesta; los dispositivos son herramientas al servicio de ese plan personalizado", refirió el médico.
Luego viene una etapa de seguimiento a distancia (aproximadamente un mes y medio de monitoreo) y finaliza con la consolidación presencial, una semana final orientada a afianzar la plasticidad de las redes neuronales desarrolladas.
El profesional destaca que este protocolo no reemplaza las terapias tradicionales de cabecera (psicopedagogía, fonoaudiología, entre otras). Por el contrario, está diseñado para articularse con los profesionales y centros de referencia de cada paciente, garantizando que los avances logrados en las redes neuronales se consoliden en la vida cotidiana, la escuela y el hogar.
Asimismo, refiere que no hace falta contar con un diagnóstico previo para consultar: simplemente con la sospecha es suficiente.
Fuente: Los Andes
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