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Bandana encendió Mendoza: clásicos resignificados y una fiesta pop que sigue vigente

Bandana celebró sus 25 años con un espectáculo en Mendoza que resignificó sus hits, manteniendo la energía pop.

Por Celeste Laciar4 min de lectura
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Bandana encendió Mendoza: clásicos resignificados y una fiesta pop que sigue vigente
Bandana encendió Mendoza: clásicos resignificados y una fiesta pop que sigue vigente · Foto: Los Andes

Bandana celebró sus 25 años con un espectáculo en Mendoza que resignificó sus hits, manteniendo la energía pop.

Bandana cerró en Mendoza su gira por los 25 años con un Arena Maipú colmado y una celebración que combinó clásicos, nuevas versiones y una potente puesta en escena. 

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A las 22.50, Bandana salió a escena y la respuesta fue inmediata. Una gran ovación atravesó un Arena Maipú colmado, repleto de bandanas, celulares en alto y fans listos para cantar canciones que conocen desde hace más de dos décadas.

Pero la noche tuvo bastante más que nostalgia, ya que los clásicos fueron resignificados.

Después de una introducción en video de fuerte carga emotiva, Lourdes Fernández, Lissa Vera, Valeria Gastaldi y Virginia da Cunha salieron con todo: "Lady Marmalade" y "Maldita noche" abrieron un primer bloque que siguió con "Sigo dando vueltas", un medley de "12 horas", "Let's Get Loud" y "Mío", y una explosiva "Cómo puede ser".

Desde allí quedó clara una de las claves del concierto: Bandana no intentó reproducir exactamente aquello que fue a comienzos de los 2000.

Lourdes, Lissa, Valeria y Virginia mostraron que la química sigue intacta: miradas, risas y guiños atravesaron un show en el que también hubo espacio para disfrutar juntas de su propia historia.

Lo revisó. Los hits mantuvieron intactos sus estribillos y esa eficacia pop que hizo que una generación los aprendiera de memoria, pero llegaron con nuevos arreglos, una banda en vivo potente y cuatro intérpretes que hoy los cantan desde otro lugar.

Y funcionó. Las voces sonaron sólidas, las coreografías recuperaron códigos conocidos sin quedar ancladas en el pasado y las cuatro mostraron una complicidad que sostuvo buena parte del espectáculo. Hubo miradas, risas, guiños y un disfrute evidente sobre el escenario que rápidamente encontró respuesta en el público.

El show avanzó con pocas pausas. Visuales, luces, músicos, coreografías y cambios de vestuario construyeron una puesta dinámica, pensada para sostener la energía durante toda la noche.

Uno de los mejores momentos visuales llegó durante uno de esos cambios. El ballet dirigido por Cristian Lara tomó el escenario con una performance que convirtió el interludio en parte del espectáculo y sirvió de puente hacia un nuevo bloque.

Luces, visuales, músicos, coreografías y cambios de vestuario sostuvieron una puesta dinámica que acompañó cada uno de los climas del concierto.

Después llegaron "Voy a buscar", "Qué pasa con vos", "Sigo aquí", "Un demonio" y "Bajo la lluvia", con un público que respondió tema tras tema.

El clima cambió más tarde con un medley de baladas y una canción nueva. Fue uno de los pocos momentos en que el concierto bajó revoluciones antes de volver a levantar.

La siguiente sorpresa tuvo a Virginia da Cunha como protagonista. Su interludio como DJ, acompañada por su novio, el DJ y productor musical mendocino Samir Jaliff, que llevaron por algunos minutos al show hacia terrenos electrónicos y mostró otra de las decisiones interesantes de esta celebración: permitir que las trayectorias que cada integrante construyó durante estos años también entren en diálogo con Bandana.

El cambio de pulso no rompió el concierto. Al contrario: le dio aire.

Las bandanas volvieron a ser protagonistas entre un público que llegó preparado para cantar, bailar y revivir canciones que marcaron a toda una generación.

"Guapas" recuperó inmediatamente el espíritu pop y "Ojo de loca", la colaboración junto a Emanero, aportó otra capa contemporánea al repertorio. "Llega la noche" terminó de preparar un tramo final que ya tenía al Arena completamente entregado.

El encore quedó reservado para dos de las canciones más esperadas: "Hasta el día de hoy" y "Muero de amor".

Para entonces había poco que explicar. Había brazos en alto, grupos de amigas abrazadas, fans siguiendo las coreografías y un coro multitudinario que muchas veces se imponía incluso sobre las voces del escenario.

Los clásicos encontraron un nuevo pulso: arreglos renovados, banda en vivo y pasajes electrónicos actualizaron el sonido de Bandana sin perder su identidad.

Bandana cerró así su paso por Mendoza y también una gira atravesada por sus 25 años de historia. Lo hizo con una celebración que apeló al recuerdo, pero que encontró su mejor argumento cuando consiguió correrse de él.

Porque quizás allí estuvo el verdadero mérito de la noche: esas canciones resistieron el paso del tiempo.

No sonaron como piezas guardadas en el museo de los 2000. Con nuevos arreglos, otros ritmos y cuatro mujeres que hoy pueden apropiarse de aquella historia con mayor libertad, volvieron a funcionar como canciones de fiesta.

Y el público hizo el resto.

Veinticinco años después, las bandanas siguen ahí. Sus fans también.

Y, al menos por una noche, Bandana volvió a ser presente.

De principio a fin, los seguidores fueron parte central del espectáculo: coreografías, abrazos y un coro multitudinario acompañaron cada uno de los grandes hits.

Fuente: Los Andes

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