Beatriz Bragoni: "La propaganda llegó a poner riesgo el ejército de San Martín"
La historiadora habla de "Conspiraciones", su nuevo libro, en el que repasa el uso de noticias falsas en el nacimiento de la Argentina.

La historiadora habla de "Conspiraciones", su nuevo libro, en el que repasa el uso de noticias falsas en el nacimiento de la Argentina.
Entrevista a Beatriz Bragoni: "Estoy siempre basculando entre el pasado y el presente".
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Portada de Conspiraciones, el nuevo libro de la historiadora Beatriz Bragoni.
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Hay muchas maneras de hacer la guerra. O muchos tipos de guerra. Por ejemplo, las de las armas y las de la (des) información. La guerra ideológica, propagandística y que busca debilitar al enemigo a través de la estrategia de la manipulación, aunque sea a través de noticias falsas, no es un fenómeno nuevo, aunque la expresión "fake news" y las redes sociales parezcan así mostrarlo. Esto queda patente en Conspiraciones. Noticias falsas y justicia revolucionaria en el origen de la Argentina, el libro de la historiadora mendocina Beatriz Bragoni que acaba de ser publicado por Edhasa.
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Bragoni, una de las más respetadas historiadoras del presente, es doctora en Historia (UBA), profesora en la Facultad de Derecho de la UNCuyo, miembro de la Academia Nacional de Historia e Investigadora Principal del Conicet. Además, ha realizado un posdoctorado en la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales de París y ha escrito artículos para diversas publicaciones, entre ellas, Los Andes, donde actualmente es columnista.
Su nuevo libro explora la guerra de la información en un período clave de la formación de la Argentina y Conspiraciones nos permite enterarnos, por ejemplo, que incluso la gesta sanmartiniana estuvo en peligro debido al poder de las noticias falsas.
De propaganda maliciosa, censura y de personajes claves en esta guerra informativa habla Bragoni en esta charla con Los Andes.
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—A algún desprevenido podría sonarle extraño el subtítulo del libro Conspiraciones, porque habla de "noticias falsas" en la Argentina revolucionaria, cuando el fenómeno de las "fake news" parece algo de estos tiempos… ¿Eso ya viene de entonces?
—Es cierto: a simple vista parece ser un fenómeno novedoso derivado del giro digital y la proliferación de productores de información mediante las redes sociales que pusieron sobre el tapete el fin del monopolio de los grandes medios. Pero la expresión "noticias falsas" no trasunta un uso libre en el subtítulo y en la trama del libro en tanto se trata de una voz de época, es decir, fue utilizada por el director de las Provincias Unidas de Sud-América, en 1817 para descalificar las noticias u opiniones que vertían los opositores en periódicos que se editaban en Buenos Aires contra su gobierno. La cuestión no quedó allí, sino que justificó la conformación de una comisión de representante del Congreso para decretar la clausura de diarios opositores, y la expulsión de la ciudad de sus editores, es decir, de los publicistas y tipógrafos que vigorizaban la producción y circulación de noticias. Buena parte de ellos fueron desterrados y recalaron en Baltimore; otros desembarcaron en Montevideo, y se nuclearon en la Logia de Caballeros Orientales junto a emigrados chilenos. Entre ellos sobresalía José Miguel Carrera quien reunió las piezas sueltas de la imprenta que había traído de Estados Unidos y puso en marcha una furiosa política de propaganda con el propósito de minar la opinión del gobierno de Pueyrredón y el liderazgo de O'Higgins en Chile. Los papeles salidos de la Imprenta federal, como se la llamó, pusieron en jaque el sistema de información oficial en ambos lados de la cordillera y puso en riesgo la cohesión del ejercito liderado por San Martín.
Portada de Conspiraciones, el nuevo libro de la historiadora Beatriz Bragoni.
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—¿Hay algún personaje de la época de la que habla el libro que pueda considerarse como emblema del propagador de noticias falsas?
—Las noticias o papeles de la imprenta federal fueron calificados como "noticias falsas", pero en realidad lo eran a medias, porque ponían en circulación actos de gobierno, decisiones judiciales y negociaciones diplomáticas de los rioplatenses de coronar a un rey borbón que no eran difundidas por la prensa oficial. El principal animador fue José Miguel Carrera quien denunció la intervención del gobierno de Buenos Aires, y de los porteños en la vida política chilena; lo secundaban el famoso tipógrafo José de Gandarillas, el autor de caricaturas sagaces que ponían de relieve la subordinación de O'Higgins a los dictámenes u órdenes de Pueyrredón, o las preferencias monárquicas de San Martín.
—¿En qué sentido surtieron efecto las falsedades difundidas sobre los personajes atacados?
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—El ataque al gobierno de Pueyrredón no era del todo "falso" en tanto reposaba en el desvío de los principios liberales (libertad de expresión o juicios dudosos a los adversarios calificados como delitos de lesa Patria), el ejercicio despótico del poder y el carácter centralizado del gobierno en detrimento de la "soberanía de los pueblos" que había desatado la guerra contra los federalistas del Litoral. Allí caló hondo la propaganda clandestina y no estuvo ausente en el humor popular antimonárquico y antiporteño que precipitó el colapso del directorio, la constitución de 1819 y el congreso en 1820.
—Este recurso de las noticias falsas, de la propaganda engañosa, ¿fue usado también por las facciones revolucionarias contra la corona?
—Las guerras de independencia tuvieron dos caras: la estrategia guerrera en sí misma, y la guerra de "pluma" o la conquista de la opinión la cual interpelaba al sector realista y sus órganos de prensa con epicentro en Lima, y también para fogonear la opinión a favor de la causa de América: era necesario sostener el espíritu de insurrección para lo cual se ordenaba difundir proclamas o avisos a los pueblos mediante una extendida red de espías, esparcidas en pueblos, villas, pulperías y regimientos. No sólo los varones jugaban un papel crucial. Las mujeres cumplían también un papel importante en la transmisión de noticias, y en algunos casos, conseguían convencer a cuadros intermedios del ejercito realista a declinar obediencia y pasarse al sector patriota. Así lo demuestra el accionar de la famosa Rosa Campusano, una hija de Guayaquil que trabó lazos con San Martín luego de influir en la defección del batallón de Numancia meses antes de ingresar a Lima y proclamar la independencia el 28 de julio de 1821.
—Hay un caso en la historiografía que se llama la "leyenda negra" contra el Imperio Español. Hay montañas de bibliografía al respecto. La tarea de desmontar esas conspiraciones informativas parece no tener fin, ¿es un poco también la tarea de los historiadores, como es la de los periodistas desmontar las falsedades del presente?
—Las independencias hispanoamericanas suelen explicarse en el cruce de factores generales como de acontecimientos que precipitaron la toma de decisiones políticas de avanzar en el camino del autogobierno y romper lanzas con el dominio español. Las conspiraciones ocuparon un lugar importante en el derrotero revolucionario no sólo por rivalidades personales, sino por las diferentes maneras de encarar la guerra y gestionar el poder independiente. Distinguir las motivaciones y objetivos, como los vericuetos de la política en el curso de la revolución constituye una operación intelectual fascinante en tanto enfrenta al historiador o historiadora al desafío de imaginar con documentación firme las derivas y cavilaciones a las que se enfrentaron nuestros antepasados a la hora de fundar una comunidad política de las ruinas del declinante imperio español. En cambio, el registro de los periodistas es distinto en tanto trabajan en la inmediatez de la coyuntura con el fin de ofrecer información confiable de interés público. En la actualidad su labor es desafiada por la proliferación de emisores o productores de información, veraz o falsa, y el riesgo que el descuido o el deliberado uso de lo falso, introduce en la profesión.
—¿Cómo fue el trabajo de investigación sobre el libro y qué "conspiraciones" te impresionaron especialmente?
—El libro es hijo de dos libros previos: la biografía de José Miguel Carrera que publique en 2012, y la de San Martín de 2019. Ambas publicadas por Edhasa. Allí pude apreciar la importancia de la guerra de papeles entre 1817 y 1820; por esa razón, resolví concentrarme en la producción de información oficial y clandestina de esos años para lo cual necesitaba profundizar la consulta de documentación alojada en archivos públicos nacionales y extranjeros para perseguir las huellas de los conspiradores, de sus cómplices e informantes, y poner en dialogo los distintos soportes editoriales que salían de la imprenta federal con la prensa porteña y chilena. También resultó de enorme interés consultar el impacto de los sucesos rioplatenses y chilenos en la prensa norteamericana e inglesa disponible en plataformas de acceso abierto. Es decir, el trabajo de archivo combinó la consulta de documentación alojada en archivos físicos como de repositorios virtuales.
Fuente: Los Andes
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