Beneficios para los gigantes y persianas bajas para las pymes: las grandes empresas pagan 28% menos de impuestos
Las 500 compañías más grandes del país redujeron su carga tributaria respecto de una década atrás. El RIGI amplió los incentivos para las inversiones millonarias, mientras que durante la gestión de Javier Milei desaparecieron más de 31.000 pymes, según el CEPA.

El modelo económico de Javier Milei exhibe una marcada diferencia entre los beneficios que reciben las grandes corporaciones y las dificultades que atraviesan miles de pequeñas y medianas empresas.
Mientras las compañías de mayor tamaño acceden a incentivos fiscales para sus inversiones, la caída del consumo y la competencia de las importaciones golpean al entramado productivo.
Un informe del Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas (IPPyP), basado en datos del INDEC, reveló que las 500 empresas más grandes de la Argentina pagaron en 2024 unos 21.470 millones de dólares en impuestos. En 2012, el mismo grupo había abonado 29.709 millones. La diferencia representa una reducción cercana al 28%.
Se trata de compañías que tienen un peso decisivo en la economía: generan el 23,9% del Valor Bruto de Producción y sostienen alrededor de 813.000 puestos de trabajo, con presencia en sectores como la industria, la minería, los servicios públicos, la construcción, el comercio y el transporte.
La tendencia se profundizó con el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), impulsado por el Gobierno para atraer proyectos superiores a los 200 millones de dólares. El esquema contempla ventajas impositivas, beneficios aduaneros, facilidades cambiarias y estabilidad normativa por hasta 30 años.
La apuesta oficial es captar capitales para desarrollar actividades estratégicas, pero el costo fiscal de esos beneficios abrió interrogantes sobre su impacto real. Un estudio de EcoGo, elaborado por Marina Dal Poggetto y Sebastián Menescaldi, estimó que los 23 proyectos aprobados considerados en su análisis implicaban un costo fiscal de 8.493 millones de dólares a valor presente, frente a ingresos calculados en 17.499 millones. El debate pasa por determinar cuánto de esas inversiones se concretaría sin los incentivos y qué efectos tendrán sobre el empleo y los proveedores locales.
Del otro lado, las pymes enfrentan un mercado interno debilitado y mayores dificultades para competir con productos importados. Según las estimaciones del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), durante la gestión de Milei desaparecieron 31.268 pequeñas y medianas empresas.
La discusión también alcanza a la estructura tributaria argentina, donde impuestos al consumo como el IVA y gravámenes provinciales como Ingresos Brutos tienen un peso significativo. Esa composición alimenta los cuestionamientos sobre la equidad del sistema, mientras el Gobierno promueve beneficios para determinados sectores económicos y se discuten recortes de subsidios y reformas que pueden trasladar parte del ajuste a los hogares y trabajadores.
El interrogante es si las inversiones favorecidas por el RIGI lograrán generar un efecto positivo sobre el conjunto de la economía o si los beneficios quedarán concentrados en las grandes compañías, mientras una parte del entramado productivo nacional lucha por mantenerse en pie.
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