Biología: ¿quién decide que una especie está en peligro?
La Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) es la estructura fundamental utilizada para evaluar el riesgo de extinción de especies, desde elefantes hasta hongos.

La Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) es la estructura fundamental utilizada para evaluar el riesgo de extinción de especies, desde elefantes hasta hongos.
En peligro. El yaguareté (Panthera onca) enfrenta un riesgo de extinción muy diferente, según las escalas de evaluación. A nivel global está categorizado como Casi Amenazado; en Argentina está En Peligro Crítico.
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La Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) es el principal sistema utilizado para evaluar el riesgo de extinción de especies, desde elefantes hasta hongos. Cómo surgió, qué información utiliza y por qué categorías como "Datos Insuficientes" son tan importantes para la conservación.
Cuando una noticia informa que una especie está "amenazada" o "en peligro de extinción", pocas veces nos preguntamos cómo se llegó a esa conclusión. Sin embargo, detrás de esas categorías existe un proceso científico riguroso.
La principal herramienta de evaluación en estos casos es la Lista Roja de Especies Amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), el estándar mundial para este fin. Desde su creación en 1964, ha evolucionado de una lista de especies emblemáticas a un sistema basado en criterios objetivos aplicables a cualquier grupo biológico, desde mamíferos e insectos hasta plantas, hongos y algas.
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Actualmente, la Lista Roja incluye 175.909 especies evaluadas, aproximadamente 8% de todas las especies descritas. De ellas, 49.505 están clasificadas en alguna categoría de amenaza, lo que representa cerca de 28% de las especies evaluadas. Entre los grupos más afectados se encuentran las cícadas (grupo de plantas con semillas muy antiguo, 71% de especies amenazadas), los corales de arrecife (44%) y los anfibios (41%).
La Lista Roja no mide la importancia ecológica de una especie ni define las prioridades de conservación. Su objetivo es más específico: estimar el riesgo de extinción. Para ello utiliza criterios relacionados con el tamaño y la tendencia de las poblaciones, la distribución geográfica y las amenazas que enfrentan. A partir de esta información, una especie puede ser clasificada como Vulnerable (VU), En Peligro (EN) o En Peligro Crítico (CR), categorías que indican un riesgo de extinción creciente.
Gráfico. La Lista Roja de la UICN clasifica a las especies según su riesgo de extinción. Solo las categorías Vulnerable (VU), En Peligro (EN) y En Peligro Crítico (CR) se consideran amenazadas. Datos Insuficientes (DD) indica que no existe información suficiente para evaluar el riesgo.
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Otras categorías describen situaciones diferentes: Preocupación Menor (LC) se aplica a especies que, aun cuando puedan enfrentar amenazas, no presentan actualmente un riesgo significativo de extinción; Datos Insuficientes (DD) indica que la información disponible no permite evaluar ese riesgo; Extinto en la Naturaleza (EW) significa que la especie solo sobrevive bajo cuidado humano o fuera de su área de distribución original, mientras que Extinto (EX) indica que no queda ningún individuo vivo.
La Lista Roja no determina por sí sola las prioridades de conservación. Una especie puede enfrentar un riesgo muy alto de extinción y requerir acciones urgentes, pero las decisiones sobre dónde concentrar esfuerzos y recursos también dependen de factores sociales, económicos, culturales y ecológicos, así como de la factibilidad de implementar medidas efectivas. Aun así, sus evaluaciones proporcionan información científica fundamental para identificar especies en riesgo, orientar investigaciones, diseñar estrategias de conservación y respaldar políticas públicas.
Otro aspecto importante es que una misma especie puede tener diferentes categorías según la escala considerada. La Lista Roja de la UICN evalúa el riesgo de extinción a nivel global, es decir, considerando toda el área de distribución de una especie. Muchos países también realizan evaluaciones nacionales enfocadas en las poblaciones presentes dentro de sus fronteras, utilizando los criterios científicos de la UICN pero incorporando la realidad particular de cada territorio. En Argentina, la categorización de los mamíferos es coordinada por la Sociedad Argentina para el Estudio de los Mamíferos (Sarem), con la participación de investigadores de todo el país.
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Un buen ejemplo es el yaguareté (Panthera onca). A nivel global está categorizado como Casi Amenazado (NT), una categoría que se aplica a especies que todavía no cumplen los criterios para ser consideradas amenazadas, pero que podrían ingresar a una categoría de mayor riesgo si las tendencias actuales continúan. Aunque conserva una amplia distribución desde México hasta el norte de Argentina, sus poblaciones continúan disminuyendo y fragmentándose. En Argentina, sin embargo, la situación es mucho más crítica: la especie está categorizada como En Peligro Crítico (CR), ya que ha perdido más del 95% de su distribución histórica en el país y cuenta actualmente con una población estimada en apenas 151 a 223 individuos adultos.
Salvada. La vicuña (Vicugna vicugna) es un ejemplo de recuperación exitosa: tras estar al borde de la extinción en la década de 1960, hoy está categorizada como Preocupación Menor (LC).
Este ejemplo muestra por qué una especie puede encontrarse relativamente segura a escala global y, al mismo tiempo, enfrentar un riesgo extremo de extinción dentro de un país. Ambas evaluaciones son válidas y complementarias, pero responden a preguntas diferentes y ayudan a orientar las acciones de conservación.
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Entre todas las categorías de conservación, una de las más importantes y menos comprendidas es Datos Insuficientes (DD). Esta categoría indica que no existe información suficiente para evaluar su riesgo de extinción; la especie podría ser común o estar al borde de desaparecer, simplemente no lo sabemos. Por eso, Datos Insuficientes es una señal de que se necesitan más estudios.
Un ejemplo es el pichiciego menor (Chlamyphorus truncatus), uno de los mamíferos más enigmáticos de Argentina. Este pequeño armadillo pasa casi toda su vida bajo tierra y resulta difícil de detectar. Con frecuencia se afirma que está amenazado, pero la realidad es que todavía conocemos muy poco sobre su distribución, abundancia y tendencias poblacionales, por lo que está categorizado como Datos Insuficientes. La escasez de registros no necesariamente indica que existan pocos individuos; también puede reflejar lo difícil que es estudiar una especie con hábitos tan particulares.
Raro. El pichiciego menor (Chlamyphorus truncatus), mamífero enigmático. La falta de información sobre su distribución y tendencias poblacionales impide determinar su riesgo de extinción.
Situaciones como esta muestran que la falta de información puede ser, en sí misma, un desafío para la conservación. Sin datos sobre cuántos individuos existen, dónde están sus poblaciones o cuál es su tendencia, no podemos saber si una especie está fuera de peligro o necesita acciones urgentes.
Las categorías de la Lista Roja no son definitivas. A medida que se generan nuevos datos, una especie puede cambiar de categoría. Algunas han mejorado su situación gracias a acciones de conservación exitosas, demostrando que la pérdida de biodiversidad no es irreversible. Al mismo tiempo, otras especies clasificadas como Datos Insuficientes podrían encontrarse en una situación más crítica de lo que se pensaba.
Por eso, la Lista Roja no solo alerta sobre las especies en riesgo: también permite evaluar si los esfuerzos de conservación están dando resultados y dónde es necesario redoblar la investigación y protección. En un mundo donde la biodiversidad enfrenta amenazas crecientes, transformar información científica en decisiones concretas es uno de los pasos fundamentales para evitar nuevas extinciones.
(*) Mariella Superina es investigadora principal del Instituto de Medicina y Biología Experimental de Cuyo (Imbecu)–CCT Conicet-Mendoza-UNCuyo.
Producción y edición: Miguel Títiro - [email protected]
Fuente: Los Andes
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