Blíster amarillos, transparentes o de aluminio: qué revela el envase de un medicamento
Cómo conservar los medicamentos, qué significan los colores de los blíster y cuándo una pastilla puede perder efectividad.

Para muchas personas, sacar los comprimidos de su envase original y colocarlos en un pastillero es una práctica habitual. Lo hacen para organizar mejor los tratamientos, evitar olvidos o simplemente por comodidad. Sin embargo, lo que pocos saben es que esa decisión puede reducir la eficacia de algunos medicamentos e incluso alterar la forma en que actúan en el organismo.
En los últimos días, el tema comenzó a viralizarse en redes sociales luego de que numerosos usuarios se preguntaran qué significan los distintos colores de los blíster y las siglas impresas sobre ellos. La respuesta no tiene que ver con una cuestión estética: cada detalle cumple una función específica relacionada con la conservación del medicamento.
En diálogo con el programa El Aire de las Misiones que se emite porFM 89.3 Santa María de las Misiones, el farmacéutico Horacio Ayunes explicó que conocer estas diferencias puede marcar la diferencia entre un tratamiento efectivo y uno que perdió parte de sus propiedades antes de ser ingerido.
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"El color del blíster no está puesto porque sí. La industria farmacéutica utiliza distintos materiales para proteger el medicamento de la luz, el calor o la humedad. Por eso es importante prestar atención antes de sacar un comprimido de su envase", explicó.
Ayunes indicó que, a grandes rasgos, existen tres tipos de presentaciones que cualquier persona puede identificar a simple vista y que indican el grado de protección que necesita el medicamento.
El primero corresponde a los blíster transparentes, donde el comprimido puede verse fácilmente.
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"Cuando el envase es transparente y el comprimido queda visible, esos medicamentos generalmente pueden colocarse en un pastillero porque no requieren una protección especial frente a la luz", señaló.
No ocurre lo mismo con los blíster de color amarillo.
"Cuando el blíster es amarillo, el medicamento es fotosensible. Eso significa que la luz puede alterar sus propiedades y por eso necesita esa protección. En esos casos no conviene sacar el comprimido para guardarlo en otro recipiente", remarcó.
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El tercer grupo corresponde a los envases completamente sellados en aluminio, donde directamente no puede verse la pastilla.
Según explicó el farmacéutico, son los que requieren mayores cuidados.
"Esos medicamentos son sensibles a la luz, pero también al calor y a la humedad. Nunca deberían permanecer fuera del blíster hasta el momento de consumirlos", afirmó.
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Aunque muchas personas creen que un medicamento solo deja de servir cuando vence, Ayunes aclaró que una conservación incorrecta también puede afectar seriamente su funcionamiento.
"Si el comprimido permanece expuesto a condiciones que no corresponden, puede perder parte de su eficacia. El principio activo puede no liberarse en la concentración adecuada y el tratamiento deja de ser el esperado", explicó.
Puso como ejemplo un medicamento cuya dosis es de diez miligramos.
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"Si ese medicamento pierde estabilidad por efecto de la humedad o de la luz, probablemente ya no entregue esos diez miligramos como fue diseñado. En consecuencia, el paciente recibe una dosis menor a la necesaria", indicó.
Pero el problema no afecta únicamente al principio activo.
"También se alteran los excipientes, que son las sustancias que permiten mantener la forma del comprimido y controlar cómo se libera el medicamento dentro del organismo", añadió.
Uno de los errores más frecuentes es guardar los medicamentos en el botiquín del baño o en un cajón de la cocina.
Para Ayunes, esos son precisamente los lugares donde menos deberían conservarse.
"En el baño hay vapor de agua y humedad constantemente. En la cocina hay calor y cambios permanentes de temperatura. Ninguno de esos ambientes es adecuado para conservar medicamentos", sostuvo.
La recomendación es mantenerlos en un lugar fresco, seco y protegido de la luz directa.
Además de los colores, muchos medicamentos llevan impresas letras que suelen pasar inadvertidas para los pacientes.
Ayunes explicó que esas siglas indican cómo actúa el medicamento dentro del organismo.
"AP significa Acción Prolongada y LP quiere decir Liberación Prolongada. También aparece muchas veces XR, que representa exactamente lo mismo, pero en inglés", detalló.
Estos medicamentos están formulados para liberar lentamente el principio activo durante varias horas.
Por esa razón tienen una advertencia importante.


"Nunca deben partirse ni triturarse porque al hacerlo se rompe el mecanismo de liberación prolongada y el medicamento deja de funcionar como fue diseñado", explicó.
También recomendó no colocarlos en pastilleros.
El uso de pastilleros es cada vez más frecuente, especialmente entre personas mayores o pacientes con enfermedades crónicas que deben tomar varios medicamentos por día.
Según Ayunes, pueden ser una herramienta muy útil para mejorar la adherencia a los tratamientos, pero siempre respetando ciertas condiciones.
"Los pastilleros son recomendables para quienes toman varios medicamentos y necesitan organizar las tomas. Incluso muchos vienen identificados con los días de la semana para evitar olvidos", comentó.
Sin embargo, aclaró que solo algunos medicamentos pueden colocarse allí.
"En general pueden guardarse aquellos que vienen en blíster transparentes. Los fotosensibles y los sellados en aluminio deben permanecer en su envase original", insistió.
En caso de necesitar transportar una dosis, aconsejó cortar cuidadosamente el blíster.
"Se puede cortar el aluminio con una tijera, pero sin sacar el comprimido del envase. Lo importante es que la pastilla siga protegida", indicó.
Otro detalle al que pocos prestan atención es la fecha de vencimiento impresa sobre el blíster.
El farmacéutico explicó que muchas personas recortan las dosis individuales y terminan eliminando esa información.
"Cuando se corta un blíster, lo último que debe cortarse es el sector donde está la fecha de vencimiento. Es un dato fundamental y muchas veces se pierde sin querer", explicó.
Respecto al consumo de medicamentos vencidos, fue contundente.
"Después de la fecha de vencimiento el medicamento ya no debe utilizarse porque pierde efectividad. Esa fecha está determinada mediante estudios de estabilidad y debe respetarse", afirmó.
Durante la entrevista, Ayunes también se refirió a la ampliación del listado de medicamentos de venta libre, una medida que permitirá adquirir determinados productos fuera del circuito tradicional de las farmacias.
Aunque reconoció que facilitará el acceso, advirtió que también puede incentivar la automedicación.
"Que un medicamento pase a ser de venta libre no quiere decir que haya dejado de tener efectos adversos, contraindicaciones o interacciones con otros medicamentos", explicó.
Según indicó, muchas personas recurren a estos productos para aliviar síntomas sin consultar previamente con un profesional.
"Muchas veces se trata solamente el síntoma y no la enfermedad que lo provoca. Eso puede retrasar un diagnóstico importante", señaló.
Por ese motivo insistió en la importancia del asesoramiento profesional.
"La farmacia sigue siendo un establecimiento sanitario. Ante cualquier duda, siempre es conveniente consultar al farmacéutico o al médico antes de automedicarse", sostuvo.
Ayunes también puso el foco sobre un aspecto económico de la nueva modalidad de venta libre.
"Ahora muchos medicamentos podrán comprarse sin receta, pero al mismo tiempo dejarán de tener cobertura de las obras sociales. Eso significa que para mucha gente será más fácil adquirirlos, pero mucho más difícil pagarlos", advirtió.
Finalmente, dejó una recomendación sencilla que puede evitar errores cotidianos.
"Antes de sacar un comprimido del blíster conviene observar el envase. El color, las siglas y la forma del blíster contienen información muy importante sobre cómo conservar ese medicamento para que mantenga toda su eficacia. Son detalles que muchas veces pasan desapercibidos, pero que pueden hacer una gran diferencia en un tratamiento", concluyó.
Fuente: Primera Edición
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