Bodji, el "rey de las mulas", acordó 11 años de cárcel por liderar y financiar una red narco
Johan Bodji, un surinamés de 52 años domiciliado en Buenos Aires, acordó un juicio abreviado y asumió los cargos por tráfico de drogas para la venta "agravado por la participación de tres o más personas", además de los delitos de falsificación de documentos y desobediencia.

"Asumo la responsabilidad, cometí un error".
Con un tono serio y por videollamada desde el módulo para detenidos de alto riesgo del Complejo Penitenciario Federal 1 de Ezeiza, Johan Bodji (52) pidió esta mañana evitar el proceso de un juicio oral y abreviar por una condena de once años de prisión.Al surinamés se lo acusa de liderar y financiar una red de narcotráfico que funcionó por varios años en Argentina, mediante el uso de "mulas" o transportes humanos.
Esto es, personas que ingerían cápsulas con droga sintética para trasladar la mercadería y no ser captados por los sistemas de seguridad aeroportuaria. En esa operación, la frontera seca de Misiones jugó un rol fundamental.
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De hecho, junto a Bodji, hoy también empezó a ser juzgada una joven oriunda de Santiago de Liniers acusada de ser coautora del delito de tráfico de estupefacientes.
Se la investiga por haber transportado droga y haber sido un nexo logístico desde Bernardo de Irigoyen.Ante los jueces Gustavo Cardozo, Ruth Ponce de León y Enrique Bosch, del Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Posadas, Bodji y otros tres imputados (la misionera Carla Grondona; Karen Guzmán y Jorge Sandoval) comunicaron sus intenciones de evitar el proceso oral y firmar juicios abreviados. Ricardo Bruno está acusado de ser coautor del delito de tráfico de estupefacientes con fines comerciales, agravado por la intervención de tres o más personas. Grondona, actualmente bajo prisión domiciliaria, acordó con la Fiscalía una pena de 4 años bajo la misma modalidad; para Guzmán, acordaron 6 años y medio de prisión, también en carácter de coautora de tráfico de estupefacientes, mientras que para Sandoval, se negociaron 9 años unificando penas con otra causa paralela a la que es juzgada desde hoy en Posadas. Los acuerdos deberán ser rubricados por el Tribunal Federal una vez finalizado el debate. "No soy un preso conflictivo ni violento", se describió Bodji ante los jueces al solicitar que se lo traslade a otro módulo.
Alegó que "donde estoy no puedo estudiar ni trabajar" y que "mis hijos tampoco pueden verme".Después de manifestarse estar "totalmente arrepentido" de los ilícitos que se le endilgan, Bodji sumó algunas peticiones al Tribunal, referidas a flexibilizar el régimen de visitas y a poder acceder a una atención sanitaria por problemas de visión y dolores corporales que expresó padecer desde hace tiempo. Al preso de alto perfil y de los mil nombres (en varias evidencias recabadas a lo largo de la investigación se le adjudicaron documentos bajo la identidad de "Dominique" y Patrick), se lo acusa de haber organizado y financiado una red narco que captaba mulas, personas en situación de vulnerabilidad, en las provincias de Chaco y Misiones, para trasladar dentro de sus cuerpos capsulas con droga a los mercados de Europa. El peso de la maniobra y la precisión con la que se movían se habría vislumbrado con la división de tareas que la pesquisa, a cargo de la fiscal posadeña Silvina Gutiérrez, terminó por desarmar.
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Cada persona e imputado en la causa cumplía un rol determinado.Además de Bodji y la misionera Grondona, son juzgados Ricardo Francisco Bruno, un hombre de profesión farmacéutico al que se le atribuye haber aportado datos clave para que funcionara el traslado de droga; Jorge Antonio Sandoval, acusado de coordinar los viajes, viáticos y todo lo relacionado a la adquisición de las sustancias y la "preparación" de las mulas.El Tribunal lo preside el magistrado Gustavo Cardozo, junto a los jueces Ruth Ponce de León y Enrique Bosch (subrogante) como vocales También llegó a juicio, conectado mediante videollamada, el surinamés Crainer Odyllie Abauna, acusado de acondicionar los depósitos de los estupefacientes; la peruana Jackeline Polo Carlo, de ser partícipe necesaria en el funcionamiento de la red, y a la chaqueña Guzmán, por trasladar cocaína y otras sustancias.Justamente ésta última fue quien rompió en llanto ante los jueces y, desde un módulo del Complejo Penitenciario Federal 4, lamentó: "Lo hice por necesidad, nunca hice nada malo". De los encartados, el único que pudo personificarse al inicio del debate en la sala por calle Félix de Azara este lunes fue el empresario Bruno, quien permanece alojado en el Complejo Federal de Candelaria. Bruno, Polo Carlo y Abauna (el que estaría más ligado a la operación narco) son los que continuarán con el devenir procesal del debate oral y público, tras haber rechazado acuerdos abreviados. Por videoconferencia, participaron seis de los siete imputados; el fiscal Martín Uriona, por la Procuraduría de Narcocriminalidad (Procunar), el juez subrogante Bosch, la defensora de Bodji, Silvina Collard y la intérprete Viviana Garraza, quien intervino y tradujo todo lo requerido del expediente para los encartados surinameses, dado que su lengua madre no es el español. En la sala de la capital, estuvieron los fiscales del Tribunal de origen; Bruno con sus defensores Horacio Sebastián Vázquez Garibotto y Flavia Lorena Fernández, y el defensor Mariano Romero, que representa a cinco de los encartados.
Fuente: El Territorio
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