Saltar al contenido principal

Borges, espejo de nuestra herida nacional

La obra de Borges es más argentina que el dulce de leche, habita nuestras tensiones como el cosmopolitismo de la biblioteca infinita, la cábala, la mitología y los laberintos. Leerlo no es firmar un contrato ideológico, sino acceder a una belleza estética que nos pertenece a todo…

Por Lelia Musa1 min de lectura
Compartir
Borges, espejo de nuestra herida nacional
Borges, espejo de nuestra herida nacional · Foto: Los Andes

La obra de Borges es más argentina que el dulce de leche, habita nuestras tensiones como el cosmopolitismo de la biblioteca infinita, la cábala, la mitología y los laberintos. Leerlo no es firmar un contrato ideológico, sino acceder a una belleza estética que nos pertenece a todos. Es, paradójicamente, formar parte de los dos países que nos constituyen.

Hace años, Jorge Lanata, bautizó como grieta a la división que históricamente nos caracteriza como nación. Extremistas, alejados del aristotélico justo medio, en la Argentina dicotómica todo es discutido desde posturas irreconciliables: políticas, futbolísticas, geográficas, históricas, filosóficas, literarias. Pero la controversia se materializa en binomios propios: Rosas o Sarmiento, Maradona o Messi, Borges o Cortázar.

Deseo detenerme en Jorge Luis Borges, figura tan controvertida como fascinante. Amado por unos, odiado por otros; catalogado como reivindicador de arquetipos nacionales (el compadrito o el gaucho) o de cipayo. Incomprensible para muchos, erudito para otros.

También te puede interesar: Purmamarca celebró ayer su fiesta patronal

Traspasemos la aduana ideológica, leámoslo sin etiquetas, no solo como monumento literario, sino como espejo de nuestra herida nacional.

Monefin — Préstamos o tarjetas de crédito

Borges no requiere un doctorado para disfrutarlo; exige dejarse llevar por el asombro y el juego que mejor ficcionaliza, el coraje criollo y el duelo a cuchillo. En su obra, más argentina que el dulce de leche, habitan nuestras tensiones, como el cosmopolitismo de la biblioteca infinita, la cábala, la mitología y los laberintos.

Leerlo no es firmar un contrato ideológico, sino acceder a una belleza estética que nos pertenece a todos. Es, paradójicamente, formar parte de los dos países que nos constituyen.

También te puede interesar: River venció a Banfield y sueña

* Lelia Musa. Docente y escritora.

Fuente: Los Andes

  • #cultura
  • #borges
  • #espejo
  • #nuestra
  • #herida
  • #nacional
  • #n6003600
  • #mendoza

Te puede interesar

Newsletter Pulso Federal · Diaria

La radiografía política y económica del país, todos los días en tu casilla.

Análisis federal, indicadores y la mirada del interior sobre la agenda nacional. Para tomadores de decisión, periodistas y ciudadanos exigentes. Sin spam.

Te suscribís y podés cancelar cuando quieras.