Brumación en rana trepadora andina durante el invierno
Facundo Carrizo investiga los especímenes que tienen una actividad de brumación especial en la urbanidad.

De apariencia muy especial, la rana trepadora andina se encuentra en la naturaleza muy cercana en márgenes de los ríos que atraviesan la urbanidad capitalina.
Los ejemplares de esta especie son más bien pequeños de tamaño, aunque las hembras tienen aproximadamente 6 centímetros y, los machos entre 3,5 a 5 centímetros. Grises, marrones, amarillos y verdes o verdes con franjitas negras, son las coloraciones que portan y que se pueden apreciar en medio de su adaptación a la naturaleza, desde su esencia solitaria.
Y es así que son admirables ya que durante el invierno, tienen un comportamiento que las distingue de las otros especímenes. "La rana trepadora andina no tiene períodos bajos de conducta en invierno, sino todo lo contrario. Su actividad reproductiva es más en las temporadas frías como las que tenemos ahora", expresó Facundo Carrizo, quien es licenciado en Ciencias Biológicas, especializado en el estudio de anfibios dentro del grupo de Ecología Urbana e investigador de las especies que se distribuyen en los entornos urbanos y periurbanos de la capital.
En su mayoría, los anfibios tienen su temporada reproductiva o los picos reproductivos activados al máximo durante la época estival, en primavera y verano.
De manera que para la región, serían los períodos más cálidos y más lluviosos; tiempo ideal en el que pueden ampliar sus estrategias reproductivas y ocupar charcos temporales o bien sitios más permanentes como ríos o arroyos. No obstante, algunas especies en la temporada de invierno, están más acotados a sólo lo que son ríos y arroyos. "La rana que yo estudio es la trepadora pero también es la rana riojana, que ocupa este nicho que dejan las otras especies vacío, que es el período invernal y aprovecha para reproducirse en esa época.
Durante el invierno, el resto de las especies adopta un comportamiento que se llama brumación", detalló Carrizo. La brumación es un estado de letargo y bajo metabolismo que experimentan estos individuos para sobrevivir durante las épocas de frío, sequía o escasez de alimento y que es similar a la hibernación en algunos animales mamíferos. "En el caso de la rana, no es un letargo permanente, es decir, no es que empieza en invierno y termina en primavera, sino que depende de la temperatura. Los anfibios son ectotermos, entonces cuando la temperatura sube un poco, pueden reactivar su metabolismo y vuelven a salir a comer y adoptan un poco de movimiento", explicó. De manera que no es un letargo que dura demasiado tiempo, sino que depende de la temperatura ambiental.
Otro ejemplo de adaptación es el caso de los sapos pero su comportamiento ante las bajas temperaturas es muy distinto; porque según el especialista es muy común que se entierren y permanezcan bajo piedras para su protección. "Aquí, en los márgenes del Xibi Xibi, tenemos un estudio en sapos, porque los encontramos como enterrados debajo de las piedras y esa es su forma de cuidarse frente a la época invernal", comentó Carrizo, sin dejar de resaltar que durante este tiempo, es normal que los ejemplares pasen "desapercibidos", o más bien ocultos, enterrados entre las piedras.
"Ya cuando suben las temperaturas, tipo septiembre - octubre, reactivan y vuelven con su energía por completo y después para octubre y noviembre, más o menos, tienen su pico reproductivo que nosotros conocemos o se puede detectar más fácilmente cuando están con actividad porque es cuando se los escucha cantar", dijo y a la vez recomendó a la comunidad que si se observan en ese estadío, no deben ser molestados. "Al estar protegidos bajo las piedras, es preciso dejarlos ahí para respetar su brumación que es un proceso natural y, por lo general, ellos van a permanecer enterrados, casi no se ve o si se ve un individuo que está quieto, no se va a mover ni nada y si está expuesto, se va a enterrar en algún momento", destacó Carrizo agregando que entre esas especies existen ejemplares que toleran más fuertemente la urbanización.
"Tenemos muchas especies en el Xibi Xibi, en el casco céntrico pero también otras que prefieren las zonas periféricas. Hay una gran diversidad en sapos, ranitas de cuatro ojos y ranitas trepadoras andinas, por supuesto", finalizó el especialista.
Canto anfibio
El canto de los anfibios está relacionado a la actividad reproductiva, ya que los coros de los machos tienen el propósito de atraer a las hembras. "Son solitarios, pero sí permanecen agrupados en la temporada cuando empiezan a cantar. Hay especies que ocupan ríos donde los machos suelen estar distanciados", expresó Facundo Carrizo, investigador de los especímenes que, por estos días, se pueden escuchar, a partir de las 21 y hasta las 5 de la mañana en las márgenes del río.
"Una actividad que es prolongada en relación con otros individuos", aseguró quien resalta la capacidad de adaptación en las dieciocho especies que habitan capital.
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Fuente: El Tribuno de Jujuy
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