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Buscan dar la vuelta al mundo en un camión del año 57

Dan Wilhelm y Estelle Ohanian recorren el mundo desde hace tres años en "Woody", un camión militar suizo de 1957 transformado en vivienda.

Por Gabriela Loreiro6 min de lectura
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Buscan dar la vuelta al mundo en un camión del año 57
Buscan dar la vuelta al mundo en un camión del año 57 · Foto: Primera Edición

Dan Wilhelm (38) es técnico industrial y Estelle Ohanian (40), ingeniera agrónoma, oriundos de Francia. Hace tres años comenzaron la vuelta al mundo de un modo "un poco particular" porque lo hacen en un camión suizo de comunicaciones militares de 1957, al que llamaron "Woody", y con el que no pueden circular a más de 50 kilómetros por hora. El miércoles llegaron a Oberá después de recorrer Europa, tomar un barco hasta Canadá, y emprender el descenso por las Américas, hasta llegar a Ushuaia, en diciembre pasado. "Durante el trayecto hicimos 14 proyectos de voluntariado humanitario, con animales o con naturaleza en diferentes países. Por ejemplo, en Argentina para la preservación del puma de la Patagonia de Chile y de Argentina y, en Venezuela, para comprar medicamentos para los niños", manifestó Estelle, nacida en París.

Dan, oriundo de Strasburgo, se refirió al camión y señaló que es muy especial porque funcionaba como una oficina militar de la Armada Suiza. "Cuando lo compramos era todo verde, con dos oficinas adentro y el volante a la derecha. Lo transformamos en un chalet, es como nuestra casa, porque hace tres años que vivimos adentro. La velocidad máxima es de 50 kilómetros por hora. Se viaja muy despacio, pero es ideal para observar los paisajes y disfrutar del mundo", aseguró.

La pareja se va turnando en el manejo. "Cuando uno no quiere más o no tiene ganas de conducir, lo hace el otro. En la ruta va muy bien, muy tranquilo. Es un poco más complicado porque no tiene dirección hidráulica y hay que emplear toda con fuerza, como en un gimnasio. El camión llama mucho la atención, produce curiosidad y causa buena impresión en las personas. Todos los días nos levantan el pulgar o nos regalan una sonrisa. Eso te levanta el ánimo, te pone de modo positivo", agregó.

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Originalmente el camión era verde, hasta que la pareja inició la transformación y durante dos años, todos los fines de semana, lo convirtió en su casa, su hogar. "Ahora, tenemos la cama al fondo. La puerta de atrás, en la que quedó el verde original, después tenemos la ducha, la cocina, el gas, el horno, la heladera y la estufa a leña para la noche. Es como en una cabaña. Estos días hizo frío en Misiones y con la estufa estuvimos más o menos bien porque pudimos hacer fuego que nos brinda calor por toda la noche. Hace un poco más frío a la mañana, pero después hay algo de sol que permite cargar la batería con la pantalla solar", explicó el joven. Acotó que la pantalla solar es solo para la batería de la casa, la heladera, la luz y el agua. Además, "tenemos el alternador del vehículo que carga la batería de un lado también. Cuando la batería del camión está llena, carga la batería de atrás. Si hay muchos días de lluvia, tenemos que enchufar, de lo contrario, se carga muy bien".

Durante su formación como ingeniera agrónoma, Estelle en la fabricación de chocolates de la empresa Milka, que es conocida en Argentina. Más tarde Dan también fue parte del emprendimiento. Allí se conocieron y son pareja desde hace ocho años. Al recibirse, al inicio de la relación, la joven decidió viajar sola a Australia para recorrer el país. "Tenía otros sueños. Compré una camioneta tipo van y recorrí el país durante un año. Pero hablábamos por teléfono con Dan todas las noches. Una vez, me dijo: después de Australia, ¿qué quieres hacer? porque ahora somos dos, somos una pareja. Le dije: tengo otros sueños. Uno de ellos es hacer una vuelta por América Latina sola como mochilera. Él escuchó y preguntó: ¿Y yo? ¿dónde quedo en tus planes?", relató.

Añadió que "pensó mucho durante la noche y por la mañana llamó para decirme que tenía una idea. Qué te parece si en lugar que vayas por América Latina con mochila, los dos compramos una van y la transformamos para hacer la vuelta al mundo. Y le dije que eso me parecía mejor. Nos encontramos en Francia y fuimos a Suiza a vivir en un pequeño departamento, sin vacaciones, sin restaurantes, para poder ahorrar. Armamos el camión y después de tres años salimos a la ruta para concretar este proyecto, este viaje que es, finalmente, nuestro sueño juntos".

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Indicaron que la compra del camión fue una oportunidad. Un día un abuelo lo puso a la venta en una plataforma de ventas. "Nos pareció muy original y muy barato. Costó 2.400 dólares. con 50 mil kilómetros y con un motor, la carrocería y la mecánica en muy buen estado. Cuando lo vimos, dijimos: ¡es nuestro! os quedamos enamorados del camión. Después supimos que hay solo ocho unidades de este modelo en el mundo y ahora es nuestro amigo", coincidieron en señalar, en un perfecto castellano.

Inicialmente ambos hablaban francés e inglés, y aprendieron alemán cuando fueron a vivir a Suiza. "Hicimos la primera parte de la ruta en inglés, pero en Colombia no nos respondían en ninguno de los tres idiomas. Solo sabíamos decir hola, una cerveza, por favor. Fue difícil, pero, en la ruta, al hablar con personas a diario, aprendimos el castellano. Como el camión llama mucho la atención, muchos se acercaban, preguntaban, y escuchando, fue la mejor escuela para aprender", confiaron.

Así, aprendieron un poco de mecánica básica del transporte. "Los dos hacemos todo el mantenimiento, como limpieza de filtros, cambio de cubiertas, engrasado. Cuando hay un problema somos dos para pensar qué vamos a hacer ahora. Pero en tres años tuvimos muy pocos problemas. Cuando surgieron inconvenientes, Argentina fue el país más solidario. Cuando paras en la banquina, te tocan la puerta para preguntar si necesitas algo. No piensan si ayudar o no, simplemente lo hacen. Comparten un mate, un asado, y es algo natural. Es algo increíble para personas como nosotros, que no son de Argentina", subrayaron.

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Tras llegar a Ushuaia, una pareja les aconsejó que si iban a Cataratas, debían pasar por Oberá, que es la ciudad de los inmigrantes. Así fue que llegaron a destino y serán parte de la expo de vehículos antiguos. Exhibirán a "Woody" y compartirán con las personas que quieran interiorizarse sobre el proyecto. También venderán los libros escritos por Estelle -uno para niños y otro sobre las culturas que fueron conociendo a lo largo de la travesía-, porque eso los ayudará a continuar con el sueño y recorrer más kilómetros. La pareja no sabe qué le deparará la vida al regresar al punto de partida porque "el viaje nos cambió mucho. Por ejemplo, escribir un libro no estaba en los planes de Estelle, es una idea que surgió en la ruta. Tampoco venir hasta acá. La misión de voluntarios se mantuvo. Después la ruta cambió. Y nosotros también cambiamos. Aprendimos mucho de la cultura de los otros, de la manera de vivir. No sabemos si vamos a quedarnos en Francia o si vamos a volver a Europa. No tenemos idea".

Fuente: Primera Edición

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