Candonga: un refugio colonial a una hora y media de Córdoba
Viajar en el tiempo no es posible pero recorrer las entrañas de la Córdoba de antaño sí. Y el punto de partida es la ruta E53.

Viajar en el tiempo no es posible, pero recorrer las entrañas de la Córdoba de antaño sí. Y el punto de partida es la ruta E53.
Antes de los autos y mucho antes del crecimiento urbano de la provincia, por los senderos cordobeses pasaban los viajeros y comerciantes a lomo de mula. En tiempos de la colonia, las estancias donde se ofrecía una comida caliente y un lugar de descanso para las mulas eran de los puntos más esperados. Estos lugares hacían de una suerte de estación de servicio antigua. Así nació Candonga, como espacio de respiro para quienes iban por el Camino Real al alto Perú.
Este rincón serrano se encuentra a una hora y media de Córdoba y se llega tomando la ruta E53. Su origen se remonta a aproximadamente 1720, cuando un hacendado adquiere una extensión grande de tierra y encarga la construcción de la capilla que hoy es su corazón.
También te puede interesar: Tres heridos por terremoto de 4,8 de magnitud al sur de España: "Se cayó todo"
La capilla es pequeña, de paredes blancas y una puerta monumental. Caminar por sus alrededores, entre pinos y árboles que cambian su color a ocre en el invierno es sentirse, por un rato, en la Córdoba del 1700. La iglesia está consagrada a Nuestra Señora del Rosario y tiene un estilo austero, simple y al mismo tiempo atrapante.
La puerta de ingreso es pesada y de madera maciza. Está sostenida por un eje que la atraviesa y la une a la construcción, es el famoso quicio que muchas veces nombramos cuando decimos "me sacaste de quicio". Es el quicio lo que hace que este tipo de puertas presentes en muchas construcciones coloniales solo pueda ser reconstruida en el lugar. Un detalle para detenerse es el trabajo de la madera. Fue tallada a cuchillo por artesanos de la comunidad originaria del lugar.
En una sala lateral, donde originalmente era la habitación del sacerdote, se pueden ver accesorios y vestimentas usadas en misas y ceremonias antiguas. Es un templo pequeño, que no intenta ser llamativo, quizás por eso combina tan bien con la belleza natural de las sierras que la envuelven. Incluso desde la ruta, mucho antes de llegar se la puede ver, como una gota de pintura blanca y solitaria, entre el verde.
También te puede interesar: Salta: la Cámara de Casación revocó el sobreseimiento de un exjefe policial investigado por delitos de lesa humanidad
Enchufar una procesadora y moler ingredientes en la cocina es algo que hoy nos parece cotidiano, que hacemos sin pensar. Pero hace 300 años, cuando la electricidad no entraba en juego había que ser ingenioso. Para alimentar a los viajeros, a la comunidad de pobladores originarios que trabajaban para él y a todos los que pasaban por la estancia, el hacendado dueño de la tierra mandó a construir un molino. A pocos metros de la iglesia.
La construcción original es de alrededor de 1720 y aunque la mayor parte quedó en ruinas, una reconstrucción fiel permite ver cómo funcionaba antaño. Con compuertas y con la fuerza del agua que caía en bajada a una rueda, se generaba el movimiento necesario para moles granos.
En lo que era el parque de la estancia original funciona hoy un restaurante. El predio está atravesado por un arroyo y tiene una huerta, secadero y gallinero. Los huevos del gallinero son los que se usan para los platos que llegan humeando a la mesa. En días fríos, al lado del fuego del hogar, el café se disfruta más.
También te puede interesar: Salta: la Cámara de Casación revocó el sobreseimiento de un exjefe policial investigado por delitos de lesa humanidad
Pero lo que más llama la atención es un puente colgante que es la estrella del lugar. Ahí, grandes y chicos pasan de un lado al otro del arroyo, frenando a ver todo el paisaje que se despliega a los pies. Otra opción para recorrer Candonga es hacerlo en una cabalgata, en el restaurante se puede reservar un lugar y sentir cómo el paso lento del animal nos traslada a un tiempo lejano.
En días en que sentimos que todo pasa rápido, en que los estímulos son muchos. La idea de salir a la ruta, de perderse un rato por los caminos de Sierras Chicas suena muy tentador. Más si el GPS nos lleva a un rincón donde late parte de la historia de la provincia, esa historia que se siente lejana, pero está esperando que la descubramos, a solo 56 kilómetros de la ciudad de Córdoba.
Hoy, es más probable llegar en auto que en mula. Y que el destino del viaje sea un paseo, no una parada técnica antes de seguir rumbo al Alto Perú. Pero, no se puede negar que el reparo del que regalan las paredes anchas y el cambio de aire es bienvenido, en este siglo y en cualquiera. Viajero, la pausa se encuentra en Candonga.
Fuente: La Voz
- #provinciales
- #candonga
- #escapada
- #sierras
- #patrimonio
- #cordoba
- #colonia_0_d2pZ2SMZS3
- #córdoba

