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Capítulo XLIV de "Historias del crimen" en Spotify: la discusión en la Villa Montes Romaní que terminó con un muerto

Una discusión por una cerveza derivó en una violenta pelea entre dos jóvenes en la madrugada del 21 de agosto de 1994. Uno sacó un cuchillo, el otro respondió con una pistola. Juan Alberto Domínguez murió minutos después por dos impactos de bala y el caso quedó rodeado por el sil…

Por Redacción Tiempo de San Juan4 min de lectura
Capítulo XLIV de "Historias del crimen" en Spotify: la discusión en la Villa Montes Romaní que terminó con un muerto
Capítulo XLIV de "Historias del crimen" en Spotify: la discusión en la Villa Montes Romaní que terminó con un muerto · Foto: Tiempo de San Juan

Los perros ladraron en la oscuridad y después llegaron los disparos. Tres, tal vez cuatro. Algunos vecinos aseguraron haberlos escuchado. Ninguno dijo haber visto lo que ocurrió.

Esa madrugada del 21 de agosto de 1994, en la Villa Montes Romaní, un enfrentamiento entre dos jóvenes terminó con un muerto y un barrio entero envuelto en el silencio.

Cuando la Policía comenzó a recorrer los pasillos de tierra del asentamiento, nadie quiso hablar. Los investigadores se encontraron con una barrera difícil de romper: los códigos de la villa. Nadie había presenciado la pelea. Nadie sabía quién había disparado. Nadie podía explicar por qué un mendocino de 27 años llamado Juan Alberto Domínguez había terminado agonizando por dos balazos.

La víctima fue trasladada de urgencia hasta el Sanatorio Español, pero llegó sin posibilidades de sobrevivir. Uno de los proyectiles le atravesó el hombro y otro impactó en la pelvis. Las heridas provocaron una hemorragia interna masiva y los médicos determinaron que falleció a causa de un shock hipovolémico.

Las primeras pistas eran escasas. Una vecina entregó un cuchillo ensangrentado hallado en uno de los pasillos de la villa. Al mismo tiempo, familiares de pacientes del sanatorio contaron que varios hombres habían dejado el cuerpo de Domínguez en la guardia y se habían marchado sin dar explicaciones.

Con el paso de las horas, los rumores comenzaron a orientar la investigación. Los nombres de José Cortez y Alfredo Camargo, amigos de la víctima, aparecieron en el expediente. Ambos aseguraron que Domínguez había participado de una pelea y señalaron como responsable a un joven llamado Oscar Fabián Ortiz.

La búsqueda terminó al día siguiente. Ortiz, de apenas 21 años, fue encontrado oculto en un galpón cercano a los viejos terrenos ferroviarios de Capital. Tenía heridas de arma blanca en distintas partes del cuerpo y no negó haber efectuado los disparos. Su versión cambió el rumbo de la causa.

Según relató, aquella noche Domínguez lo había provocado mientras compartía bebidas con otros jóvenes en una de las entradas de la Villa Montes Romaní. Primero hubo insultos y desafíos. Después llegaron los golpes. Finalmente, siempre de acuerdo con el acusado, la víctima sacó un cuchillo y lo atacó en varias oportunidades.

Los investigadores reconstruyeron parte de la secuencia a partir de testimonios dispersos. Horas antes, Domínguez había estado jugando a las cartas y tomando alcohol junto a sus amigos. En algún momento abandonó la partida y salió por los pasillos de la villa. Más tarde regresó acompañado por una joven y volvió a cruzarse con Ortiz.

Lo que ocurrió después quedó marcado por versiones contradictorias. Los amigos de la víctima afirmaron que Ortiz había iniciado el conflicto. Otros testimonios y las pruebas reunidas terminaron respaldando la hipótesis de que fue Domínguez quien comenzó la agresión con el cuchillo.

Lo cierto es que el enfrentamiento escaló rápidamente. Ortiz sufrió tres heridas cortantes superficiales en la cabeza, el hombro y el pecho. Entonces extrajo una pistola calibre 25 y disparó cuatro veces. Dos balazos no impactaron. Los otros dos resultaron mortales.

La discusión judicial se centró en determinar si había actuado en legítima defensa o si se había excedido en su reacción.

Para los jueces de la Sala III de la Cámara en lo Penal y Correccional quedó acreditado que Ortiz enfrentó una agresión real. Sin embargo, consideraron que tuvo otras alternativas para neutralizar el ataque y que los disparos dirigidos a zonas vitales excedieron los límites de la defensa legítima.

El 2 de mayo de 1995, el tribunal dictó sentencia. Aunque la fiscalía había solicitado una condena por homicidio simple con una pena de 12 años de prisión, los magistrados modificaron la calificación legal y concluyeron que se trató de un homicidio cometido con exceso en la legítima defensa. La pena fue de dos años y seis meses de prisión.

Así terminó una causa que comenzó entre naipes, cerveza y viejas rivalidades en la Villa Montes Romaní, un asentamiento que durante décadas formó parte del paisaje sanjuanino y cuyos códigos de silencio hicieron que la verdad tardara meses en reconstruirse.

Esta producción es una incursión de Tiempo de San Juan en esta plataforma. Cada semana se emitirá un nuevo capítulo. El contenido está a cargo de Walter Vilca, Agostina Montaño y Adrián Caravajal.

Fuente: Tiempo de San Juan

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