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Cascadas cristalinas, ruinas, cielos limpios y nogales: dónde queda el rincón tucumano que resplandece en primavera

Entre las Yungas y el monte tucumano, Hualinchay emerge como un refugio de aire puro, ríos cristalinos y naturaleza intacta.

Por Luisina Acosta2 min de lectura
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Cascadas cristalinas, ruinas, cielos limpios y nogales: dónde queda el rincón tucumano que resplandece en primavera
Cascadas cristalinas, ruinas, cielos limpios y nogales: dónde queda el rincón tucumano que resplandece en primavera · Foto: La Gaceta

Resumen para apurados

El verde abrumador de los cerros que caen y se encajan en los ríos resalta ordenado en la morfología de picos que ondean sin filo, suavizados en sus puntas y que dan lugar a aquellos mantos gigantes de avanzada edad geológica, densa vegetación e intenso proceso de erosión. El agua y el viento gestaron lugares como Hualinchay, un rincón de Tucumán que brilla durante la primavera entre sus paisajes que lucen aún más en esta estación y que prometen tranquilidad y belleza que inunda los ojos.

Hualinchay se ubica a 18 km al oeste de la reconocida localidad de San Pedro de Colalao, en el Departamento de Trancas y a unos 1700 metros sobre el nivel del mar. Este paraje de montaña guarda los secretos de un cuento de hadas donde los ríos surcan imponentes, cortan y penetran los paisajes mientras la montaña acompaña a los costados. Afluentes como el Río Tacanas marcan junto con las caídas de agua cristalina como las emblemáticas Cascadas de Hualinchay.

Suspendido en las alturas, Hualinchay es un destino que promete descanso mientras su naturaleza resplandece en los meses primaverales. La selva de las yungas y el monte aportan un clima fresco de altura. A medida que se asciende por el camino, el paisaje vira como un nuevo capítulo de la visita hacia arbustos y plantaciones de nogal.   

Este enclave tradicional del norte tucumano no solo cautiva por la simetría de sus cultivos de nueces, sino también por el profundo legado que late en su tierra. En el entramado verde de sus alrededores descansan vestigios arqueológicos que custodian la memoria de sus antiguos habitantes, como la mítica roca cuadrada tallada con los puntos cardinales, un mapa de piedra ancestral que las comunidades aborígenes utilizaban para orientarse entre las quebradas. La historia viva del lugar se preserva en el Museo de la Comunidad Indígena Hualinchay "Cacique Marcos Pasayo", donde la cultura originaria dialoga en permanente armonía con el entorno natural.

Las alternativas para recorrerlo invitan a la desconexión total mediante largas caminatas, excursiones en bicicleta de montaña y travesías a caballo bajo cielos que, al caer la noche, regalan un escenario despejado e ideal para la astrofotografía. Los senderos abren paso a secretos hidrológicos donde las aguas de los cauces Tacanas y Tipas alimentan las famosas cascadas locales, un tesoro escondido al que se recomienda acceder con la orientación de guías y pobladores de la zona.

Para los viajeros que buscan permanecer en contacto directo con la naturaleza, el paraje cuenta con la infraestructura necesaria para alojar jornadas de camping con agua caliente, asadores y acceso inmediato a los arroyos. Además, la zona funciona como un punto estratégico de partida hacia nuevos horizontes, marcando el nacimiento del camino que conecta esta región con Colalao del Valle a través de una ruta que regala una de las postales más imponentes de la geografía provincial.

Fuente: La Gaceta

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