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Clima y agro: lluvias itinerantes, humedad en ascenso y fresco de otoño en plena primavera

Perspectiva agroclimática para la región núcleo y centro del país. En el sur de Santa Fe, norte de Buenos Aires y sudeste de Córdoba, las temperaturas se mantendrían relativamente bajas para octubre

Por Vanessa Balchunas, meteoróloga y ambientalista3 min de lectura
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Clima y agro: lluvias itinerantes, humedad en ascenso y fresco de otoño en plena primavera
Clima y agro: lluvias itinerantes, humedad en ascenso y fresco de otoño en plena primavera · Foto: La Capital

Perspectiva agroclimática para la región núcleo y centro del país. En el sur de Santa Fe, norte de Buenos Aires y sudeste de Córdoba, las temperaturas se mantendrían relativamente bajas para octubre

Por Vanessa Balchunas, meteoróloga y ambientalista

Las temperaturas moderadas y la humedad favorecen cultivos como el trigo y el maíz temprano, aunque la nubosidad puede reducir el crecimiento.

La segunda semana de octubre estará marcada por condiciones meteorológicas más parecidas al otoño que a la primavera. Temperaturas frescas, humedad ambiental en aumento, nubosidad persistente y lluvias itinerantes conformarán el panorama de buena parte de la región central argentina. La circulación de vientos del este y sudeste favorecerá el ingreso de humedad, mientras que el desplazamiento de perturbaciones y sistemas frontales mantendrá períodos de inestabilidad, con lluvias y algunas tormentas aisladas que no afectarán de manera uniforme a todas las localidades.

En el sur de Santa Fe, norte de Buenos Aires y sudeste de Córdoba, las temperaturas se mantendrían relativamente bajas para octubre, con mañanas frescas y tardes templadas. Las precipitaciones serían mayormente dispersas, mientras que hacia el oeste de Córdoba, San Luis y La Pampa podrían registrarse aportes de agua más importantes.

Desde el punto de vista agrícola, el panorama presenta beneficios, pero también algunas complicaciones que dependerán principalmente del estado de humedad de los suelos y de la cantidad de precipitaciones que reciba cada zona. Entre los aspectos favorables, las temperaturas moderadas y la menor evaporación contribuirán a conservar la humedad superficial y las reservas de agua del suelo. Esta situación puede resultar beneficiosa para los cultivos de trigo que atraviesan etapas de elevada demanda hídrica y para los lotes de maíz temprano que se encuentran en implantación y crecimiento inicial.

Las lluvias moderadas también podrían favorecer la recarga de los perfiles en aquellas localidades donde todavía existen déficits de humedad. Además, la ausencia de temperaturas elevadas limitará temporalmente el estrés térmico de los cultivos.

Sin embargo, la persistencia de humedad ambiental elevada y nubosidad también presenta aspectos desfavorables. La menor radiación solar puede reducir el ritmo de crecimiento y desarrollo de algunos cultivos, mientras que la combinación de hojas húmedas, temperaturas moderadas y escasa ventilación favorece determinadas enfermedades fúngicas, especialmente en trigo.

>> Leer más: Crónicas de campaña: el Niño comenzó a jugar para el trigo

En aquellos sectores que ya recibieron precipitaciones importantes durante las semanas anteriores, nuevas lluvias podrían prolongar las dificultades para ingresar con maquinaria, realizar aplicaciones o avanzar con las tareas de siembra.

Para el maíz temprano, los suelos fríos y excesivamente húmedos pueden retrasar la emergencia y el crecimiento inicial, particularmente cuando se presentan varios días 1consecutivos de baja radiación y escasa recuperación térmica.

En la actividad ganadera, las temperaturas frescas pueden representar una ventaja al reducir el estrés por calor, especialmente en establecimientos lecheros y sistemas de producción intensiva. La disponibilidad de humedad también puede beneficiar el crecimiento de pasturas y verdeos, siempre que las temperaturas y la radiación permitan sostener su desarrollo.

Como contrapartida, los ambientes excesivamente húmedos, los suelos embarrados y la persistencia de lluvias pueden complicar el manejo de los rodeos, deteriorar los sectores de alimentación y aumentar los problemas sanitarios asociados al barro y la humedad.

La primera mitad de octubre finalizará con un comportamiento meteorológico variable, caracterizado por temperaturas relativamente frescas y precipitaciones de distribución irregular.

El principal aspecto para seguir durante los próximos días será la localización de los corredores de lluvia. Mientras algunas áreas del centro del país podrían recibir aportes favorables para la producción, otras continuarían con acumulados modestos.

Para la actividad agropecuaria, el equilibrio será fundamental: las lluvias moderadas y las temperaturas templadas pueden favorecer la conservación de humedad y el desarrollo de los cultivos, pero la persistencia de nubosidad, los excesos hídricos y la falta de radiación solar podrían convertirse en factores limitantes.

En definitiva, octubre continuará mostrando una primavera con características otoñales, donde el comportamiento de la humedad, las temperaturas y la distribución de las lluvias será determinante para la evolución de la campaña agrícola y ganadera de la región núcleo y central.

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Fuente: La Capital

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