Comercio: ganadores y perdedores de un modelo que aceleró los cambios de hábitos en el consumo
Así como la economía parece ir a dos velocidades, hay un comercio que gana y otro que pierde. Matices y contextos de una realidad cambiante y compleja.

Así como la economía parece ir a dos velocidades, hay un comercio que gana y otro que pierde. Matices y contextos de una realidad cambiante y compleja.
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El panorama del comercio es complejo y los números hablan de caída del consumo así como de importantes pérdidas de empleo en el sector. Por otro lado, el comercio electrónico viene en alza y aunque es ponderado por muchos, todavía no alcanza a compensar las bajas de las ventas tradicionales. En el medio, hay factores que juegan como la baja de la inflación, pero con salarios que aún corren por detrás. El alza de la morosidad también es un factor que frena no solo las compras sino también la posibilidad de los bancos de aumentar el crédito o bajar las tasas; indudables motores de reactivación.
Una publicación del Financial Times de esta semana tal vez resuma la disyuntiva en la que se encuentra la economía hoy y que le da la razón tanto a quienes están de un lado como de otro de la grieta. "Los argentinos tienen dificultades para saldar sus deudas en el doloroso proceso de reestructuración económica", expresaba el artículo que sostenía que la morosidad podría ser un problema frente a las elecciones del próximo año. La nota reconocía el crecimiento de la economía al tiempo que advertía que "la gente no lo nota" debido a esta diferencia entre lo que pasas entre sectores y provincias en una suerte de dicotomía entre minería, energía y agro versos industria, comercio, etc.
Más allá de los ganadores y perdedores que, hasta el momento, parece tener el modelo en líneas generales; dentro del comercio la polarización también se visualiza. En parte, porque la apertura de las importaciones aceleró los cambios en los modos de comprar en donde las ventas online crecen por sobre las físicas. Se trata de una tendencia mundial que permite comprar "en China" desde el celular. La baja de la inflación, por otra parte, modificó la costumbre de acopiar para no perder valor así como de esperar que la suba de precios licue las cuotas.
"Hoy no estamos en las mismas condiciones de producción y consumo que hace 5 o 10 años dado el salto disruptivo de la tecnología tanto en el trabajo como en los modos de comprar", expresó el economista del Centro de Economía y Finanzas de Mendoza (CEFI), Nicolás Aroma. La caída del consumo en Argentina impacta en la industria nacional que con menos dinero en la calle debe competir con los productos foráneos que entran a precios menores porque poseen ventajas competitivas de costos y leyes con respecto a la fabricación nacional.
En este marco, el Informe de Medio Término 2026 de la Cámara Argentina de Comercio Electrónico (CACE), seis de cada diez argentinos ya realizaron alguna vez una compra online en el exterior. Así, las compras por internet se afianzan entre los consumidores argentinos con un fenómeno que más se destacó durante la primera mitad de 2026 como fue el avance de las compras internacionales.
En palabras de muchos comerciantes que venden por internet desde hace tiempo, es imposible competir con estas plataformas por la gran presencia que tiene en internet y redes. Ni siquiera las empresas grandes pueden posicionarse por encima en las búsquedas generales con fuerte foco en la indumentaria. "Hay condiciones más agresivas a nivel global y el programa económico no está preparado para aguantarlo", subrayó Aroma.
Yamila Meljim, secretaria de Desarrollo Económico de la Municipalidad de la Ciudad, apuntó que el comercio local no escapa a la caída del consumo general y la apertura de las importaciones en las que deben actualizarse para competir en condiciones complejas. La funcionaria sumó que si bien la comuna busca acompañar con tasas que crecen por debajo de la inflación estas dificultades, hay una realidad que combina baja rentabilidad con aumento de costos. Todo forma una tormenta que se cristaliza en la disminución de las ventas y en el recambio de comercios.
En las últimas semanas ha sido noticia la baja de persianas de diversos locales icónicos de Mendoza tanto en el centro como en los shopping. Batistella, Anna Exprés, Octavio, New Shop, sucursales de todas las marcas y tamaños (Libertad, Carrefour). También quebraron diversos negocios entre los que se incluyen kioscos y electrodomésticos. Un rubro muy golpeado que también contabiliza varias bajas de persianas en los últimos meses es el gastronómico. Entre otros cerraron: Republica, Hank, La Social y Papanato en la Arístides. El panorama se repite en diversas zonas.
En palabras del economista del CEFI, Nicolás Aroma, un negocio que cierra no solo implica personas en la calle sino también desinversión. El relevamiento de CAME indicó que las ventas minoristas pyme registraron un descenso interanual del 3,8% durante julio. La comparación respecto al mes anterior también mostró una contracción del 2,1% por lo que en los primeros siete meses del año, se acumuló un retroceso del 2,7%.
El comercio y la gastronomía tradicional están entre los grandes perdedores del modelo ya que se conjugan costos en alza con cada vez más personas que no llegan a fin de mes. Los cambios en los modos de consumir también que incide en este combo. "Hay más gente que compra de manera digital así como en los strip center y lugares de cercanía", comentó Meljim. La profesional expresó que el centro no cuenta con grandes vacíos urbanos debido a que así como cierran persianas también se levantan. Sin embargo, en función de los datos de la comuna, ha habido un crecimiento en el recambio o en la vida de los negocios que, en este sentido, se ha acortado.
La irrupción de la tecnología y las mudanzas a zonas alejadas no son los únicos motivos que afectan a los locales comerciales. Es que cuando el dinero no alcanza, los que compran buscan precios, motivo casi esencial en la decisión de compra. De este modo, en el centro crecen los negocios que venden a valores muy bajos con mercadería y facturación con poco o nulo control. "Venden dos jeans al precio de lo que yo vendo uno y más allá de la calidad, lo cierto es que es dos por uno", comentó el dueño de una casa de ropa de hombre al hablar de la dificultad al momento de competir.
Así como hasta hace un tiempo las compras en Chile eran furor entre los mendocinos, en la actualidad la competencia más fuerte se encuentra en las ferias y negocios informales. Algo similar sucede en el sector gastronómico en donde desde la Asociación que los nuclea no presentan expectativas de mejora hacia adelante. Lo que más se ve es que aquí también se ha dado cierta polarización y se percibe mayor división de zonas entre los restaurantes de mayor lujo y los de menos. A todos les cuesta mantenerse y muchos anticipan más cierres o cambios de modalidad (mesas por delivery).
A sabiendas de que el precio es un factor determinante, desde la Municipalidad han incentivado outlets en las galerías del Centro _también con dificultades a la hora de competir, vender y visualizarse- y liquidaciones de fin de temporada en la Nave Cultural con buena parte de los negocios de la Ciudad. Con este objetivo, también se ha habilitado el estacionamiento sobre San Martín y Lavalle a partir de las 14 mientras que en la siesta la tarifa cuesta la mitad en las arterias donde se paga a través de la aplicación. Meljim, la secretaria de Desarrollo Económico de la Ciudad advirtió que hay respuesta de las personas frente a las activaciones que hacen de calles como la Arístides o la Sarmiento y los outlets que se realizan junto con la Cecitys (Cámara de Empresas de Comercio, Turismo y Servicios de Mendoza.
El informe de Mitad de Año presentado por la CACE destacó que en el primer semestre de 2026 las compras por internet crecieron 28% y, por tanto, superaron la inflación el periodo por lo que este espacio está entre los grandes ganadores del comercio. De hecho, la modalidad de consultas vía teléfono o redes sociales también crece para rubros como la venta de autos o casas; al menos en un primer acercamiento. "Hoy buena parte de nuestras transacciones se hacen a través de internet", comentó Diego Rodríguez de Rodriguezcia.autos.
Desde la CACE aseguraron que el crecimiento de las ventas online evidencia la transformación de las costumbres de consumo. Del mismo modo, continuaron, representa una ventaja estratégica fundamental para que las empresas de todo rubro y tamaño fortalezcan su competitividad en el mercado online. Andrés Zaied, presidente de la Cámara Argentina de Comercio Electrónico, expresó que el comercio digital se consolida entre las costumbres de los argentinos.
Los rubros que lideraron el ranking de facturación fueron Alimentos y bebidas, Electro (Línea Blanca) y Herramientas y construcción. En tanto, la cantidad de órdenes de compra trepó a 181,5 millones, lo que implicó un crecimiento del 21% en contraste con los primeros seis meses del año previo. Al analizar el volumen por unidades, el rubro Alimentos y bebidas se posicionó primera en el ranking, seguida por Herramientas y construcción, y Productos para el cuidado personal. El ticket promedio por cada orden de compra fue de $107.597 a lo largo de esta primera mitad de 2026.
El informe vincula esta expansión con la consolidación del nuevo esquema de apertura para las compras internacionales. Al mismo tiempo, quienes ya tenían experiencia en este tipo de operaciones mantienen una participación elevada e incrementan su utilización. El crecimiento del ecommerce aún no compensa lo que se vende de manera presencial debido a que según datos de la CACE los rubros con mayor participación no superan el 19% del mercado. Esto sin contar el mercado informal que se da más en el ámbito físico que digital.
Por otro lado, una de las principales explicaciones detrás de la decisión de comprar productos o servicios del exterior a través de internet es económica. Entre quienes realizaron compras internacionales en los últimos seis meses, el 64% señaló que lo hizo porque encontró un mejor precio que en Argentina. Pese al crecimiento, estas compras todavía no forman parte de los hábitos cotidianos de la mayoría de los consumidores y la mayoría adquiere afuera de manera ocasional.
En el comercio gana el sistema online y pierde el presencial por precios y costumbres. Sin embargo, hay algo que los unifica y es los dos están a media máquina. Los primeros porque podrían vender más y los segundos porque les sería más sencillo subsitir. El denominador común es el dinero escaso sin crédito y con alta morosidad. Es que pese a que los precios han ido a la baja y se apuesta a que la desaceleración continúe, los incrementos salariales no han podido alcanzar a la inflación.
Por otra parte, hay coincidencia en que aunque algún mes se puedan equiparar, no se llega a compensar lo perdido en lo que va del año y el año pasado. Hacia adelante, por otra parte, las empresas en general, no tienen previstas subas que alcancen la inflación. El círculo se cierra con las pérdidas de empleo privado formal que, según el último informe de la Fundación Mediterránea, "acumula 12 meses de caídas consecutivas".
El aumento de la informalidad –que atenta contra los morosos y futuros tomadores de crédito- también se ve en las perspectivas. En este marco, la última encuesta de la Universidad San Andrés, marcó que las principales preocupaciones de los argentinos son los bajos ingresos y el empleo.
Nicolás Aroma destacó que esta situación se anticipaba debido a que el plan de estabilización consistió pisar los salarios y, en cierto modo, "dinamitar" la economía. Desde el punto de vista del economista, el Gobierno subestima la importancia y la potencia del mercado interno así como el ajuste fiscal sobre el grueso de la economía que ha pagado hasta ahora el sector privado como lo muestran los números de empleo y cierres de empresas o comercios.
"Si se miran los números de la actividad económica y se desagregan los sectores que crecen, no compensan lo que cae ni en empleo ni en volumen", precisó el profesional. Y agregó que ese es uno de los motivos por los que ni las familias ni las empresas llegan a fin de mes. Desde la Confederación de la Pequeña y Mediana Empresa (CAME) aseguraron el endeudamiento de las personas no responde a gastos de lujo, sino a la "caída del poder adquisitivo que obliga a financiar productos básicos como alimentos y remedios".
En esta línea, el secretario general del Centro de Empleados de Comercio (CEC), Fernando Ligorria, comentó que no ven un horizonte de cambio acerca de la situación. "Esperamos que haya más atención sobre la micro que sobre la macro, pero lo cierto es que hay un daño hecho que va a llevar mucho tiempo recomponer", señaló el sindicalista. En función de los datos que maneja el CEC, en lo que va del año se han perdido al menos 600 puestos de trabajo formales dentro del comercio. Situación que no solo golpea al desempleo sino también al empleo con crecimiento en la informalidad y salarios que –en muchos casos- apenas rozan el mínimo.
Fuente: Los Andes
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