Cómo es Foreign Tongues, el vibrante nuevo disco de The Rolling Stones
LA NACION pudo escuchar el álbum semanas antes de su lanzamiento mundial; estará disponible en plataformas y formatos físicos a partir del 10 de julio
"Prométeme un baile como Nijinsky". En ese rock n' roll tan clásico como irresistible que es "Rough and Twisted" (y que primero lanzaron como simple en vinilo y bajo el nombre de The Cockroaches), Mick Jagger muestra una pizca de su amor por la danza. Como en el juego de la búsqueda del tesoro, a lo largo del disco hay muchas pistas más, además de invitados como Paul McCartney, el líder de The Cure, Robert Smith y Steve Winwood, entre otros.
Curioso que en este 2026 los octogenarios pilares de la cultura rock, como el citado McCartney, Ringo Starr y los mismísimos Stones, entreguen nuevos y refrescantes discos. En este caso, aunque Keith Richards declare que tiene continuidad "con Hackney Diamonds" ("Fue genial volver a trabajar en Londres y sentir esa atmósfera a nuestro alrededor"), podemos disentir con él. Foreign Tongues es superior a su antecesor de 2023, incluso superior a los antecesores de las últimas dos décadas.
Un clima de zapada sobrevuela todo el disco. Algo urgente, inmediato, que no puede esperar. Aunque habrá que tener paciencia, porque más allá de los primeros dos cortes, que son los dos primeros temas del álbum, "Rough..." y "In the Stars", los otros 12 verán la luz el 10 de julio, cuando el disco se lance en todas las plataformas digitales y se empiece a vender en formatos físicos.
"Jealous Lover", la tercera canción, remite a "Miss You", a los días en que sus Majestades Satánicas intentaban rejuvenecer con la música de moda, la música disco. Pero aquella osadía hoy también tiene carácter de atemporal. Ese viaje a los tardíos 70 viene con falsete de Mick incluido (¿un poco de magia? Puede ser). Enseguida estalla el estribillo, las voces se multiplican y ese aire a conocido, a familiar es lo que nos reconforta.
Poderoso, candente, lo que sigue es un típico rhythm and blues Stone. La guitarra de Richards domina la escena, la de Ronnie Wood acompaña y la voz de Mick Jagger se mueve con soltura como un jugador de toda la cancha. Infaltable, una voz femenina se suma a la escena y nos recuerda aquellos días en los que Mick y Tina Turner jugaban a hacerse el amor con los ojos mientras cantaban a dúo.
Rápido, incluso cerca del rap, el frontman se agita, pone quinta y acompaña el trepidante ritmo de una banda a punto de erosionar. Hasta aquí cuatro canciones brillantes, sin lugar a duda entre lo mejor que cosecharon los Stones en las últimas décadas.
"Divine Intervention" marca la continuidad. Hay una pista en su título. ¿Sus Majestades Satánicas viajan al paraíso? Nada de eso. Salen de paseo por las calles de Nueva York. inquietos, ruidosos, como imitando la atmósfera de la Gran Manzana. Recién en el sexto track, "Ringing Hollow", baja la velocidad, aparece una típica balada Stone, con gusto a country, algo laxa.
Si de buscar links se trata, "Never Wanna Lose You", el octavo tema, puede funcionar como cara B del mencionado "Jelaous Lover". Tiene esa atmósfera pop y disco de los días de Studio 54, de cuerpos aferrados a otros cuerpos, de fiesta interminable, de qué importa lo que pase mañana si nos tenemos esta noche. Los Stones tienen "licencia para matar", no James Bond. Ni necesitan pedir permiso. Por eso no tienen miedo de cambiar drásticamente de clima, de viajar al Mississippi para meterse en el fango del blues (y en sus aguas turbias, sus "muddy water", parafraseando la canción que abre el disco que, a su vez, juega con el nombre artístico de su admirado Muddy Waters) y el rhythym and blues, para luego tomar un avión y dirigirse a la gran urbe a bailar... como Nijinsky.
Potente, como un tren que impacta contra nuestra humanidad, "Hit Me in the Head" funciona como un shot de adrenalina. El productor Andrew Watt, que ya había trabajado con los Stones en Hackney Diamonds, logra hablar de tu a tu con ellos, de exprimir sus mejores versiones.
Para aquellos que ni siquiera hayan reparado en la ya difundida lista con el nombre de las 14 canciones, sorprende "You Know I'm No Good", el clásico de Amy Winehouse. Claro que luego de escucharla lo que más sorprende es la sentida interpretación, un homenaje con el sello de los Rolling Stones a una de las más grandes artistas que dio Gran Bretaña en las últimas décadas.
En "Some of Us" llega el momento de Keith. Otra típica balada Stone que en vivo funciona para bajar decibeles y que aquí cumple con el mismo objetivo. El mood se mantiene en "Covered in You", aunque aquí vuelve a la voz Mick.
De lo que resta se destaca "Back in Your Life". Un solo final de Ronnie Wood y un clima melancólico que lo hermana con la obra más reciente de McCartney, The Boys of Dungeon Lane. Tiene algo de fin de película, de canción que se dispara con los títulos. Y si eso es lo que produce el tema 13, el último es algo así como un outtake, un bonus que conecta a los Stones con su raíz, que no es otra que la raíz misma del maldito rock'n roll que, como el poema tanguero de Enrique Maroni, podría rezar: "Me hiciste mal y sin embargo te quiero". Se trata de un clásico de Chuck Berry, el blues "Beautiful Delilah", para que allí donde esté Brian Jones esboce una sonrisa.
Fuente: La Nación
- #espectaculos
- #como
- #foreign
- #tongues
- #vibrante
- #nuevo
- #disco
- #the
- #rolling
- #stones
- #nid17062026
- #buenos aires + caba


