Cómo saber si es bueno dormir con tu gato en la cama: los beneficios, los riesgos y qué recomiendan los especialistas
Compartir la cama con un gato puede fortalecer el vínculo con la mascota y generar una sensación de bienestar.

Compartir la cama con un gato puede fortalecer el vínculo con la mascota y generar una sensación de bienestar.
Dormir con el gato es una costumbre habitual entre quienes comparten su hogar con estos animales. Para muchas personas, sentir a su mascota acurrucada a su lado y escuchar su ronroneo es una de las partes más agradables del día. Sin embargo, antes de permitirle subir a la cama todas las noches, conviene conocer tanto sus beneficios como sus inconvenientes.
La decisión depende de distintos factores, como los hábitos de sueño del animal, la salud de sus dueños y las condiciones de higiene del hogar. No existe una única respuesta válida para todos los casos: lo importante es encontrar una alternativa que favorezca el bienestar de ambos.
Compartir las horas de descanso con un felino puede tener efectos positivos en la relación con la mascota y en el bienestar emocional de las personas. Estas son algunas de sus principales ventajas:
Fortalece el vínculo afectivo: dormir cerca permite compartir momentos de tranquilidad e intimidad. Además, que un gato elija descansar junto a una persona puede ser una señal de confianza y seguridad.
Puede ayudar a reducir el estrés: el contacto con una mascota y el sonido de su ronroneo pueden generar una sensación de calma, disminuir la tensión cotidiana y favorecer la relajación.
Aporta compañía y bienestar emocional: para quienes viven solos o atraviesan momentos difíciles, tener al gato cerca durante la noche puede resultar reconfortante y reducir la sensación de soledad.
Puede facilitar la conciliación del sueño: si ambos tienen horarios compatibles, la presencia del animal puede convertirse en parte de una rutina relajante antes de dormir.
Aunque puede ser una experiencia agradable, dormir con un felino también tiene desventajas que conviene considerar:
Interrupciones durante la noche: los gatos suelen tener períodos de mayor actividad al amanecer y al atardecer. Si sus horarios no coinciden con los de sus dueños, pueden despertarlos al caminar, jugar o cambiar constantemente de posición.
Alergias: las personas alérgicas a los gatos deberían evitar que el animal entre en el dormitorio. Los alérgenos pueden encontrarse en la saliva, la piel y las partículas que se desprenden del pelaje. Incluso los gatos sin pelo pueden provocar reacciones.
Pulgas y otros parásitos: los felinos que salen al exterior tienen más posibilidades de entrar en contacto con pulgas, garrapatas y otros agentes que pueden afectar la salud de las personas.
Problemas de higiene: aunque los gatos suelen acicalarse con frecuencia, pueden llevar restos de arena sanitaria, suciedad y microorganismos en las patas o el pelo. También pueden dejar pelos y otras partículas sobre las sábanas.
Si decidís compartir la cama con tu mascota, algunas medidas ayudan a mantener un entorno más limpio y seguro. Es importante cepillarlo regularmente, revisar su pelaje y cumplir con los controles veterinarios y el calendario de vacunación y desparasitación indicado por el profesional.
También conviene mantener limpio el dormitorio, aspirar con frecuencia y lavar las sábanas y fundas de almohada semanalmente. Por otra parte, ofrecerle juegos y actividades durante el día puede ayudar a que llegue a la noche más tranquilo y reduzca las interrupciones del descanso.
Fuente: Los Andes
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