Con la esperanzadora fe en Dios y en cada acción
Delia Vargas es una mujer que abraza el servicio comunitario hace 18 años para ayudar a niños de "A Pulmón".

El gran corazón y la amabilidad, se puede percibir en la voz de quien hace que cada día sea más esperanzador para los niños del barrio Malvinas Argentinas. Y es así como Delia Vargas compartió su misión en este plano terrenal, siempre focalizada en ayudar desde la acción genuina y la dedicación a los pequeños que precisan amor, alimento y acompañamiento.
Su historia está colmada de luchas, donde la fe tiene un rol fundamental, ya que es un pilar que la sostiene desde la espiritualidad. El amor es el principal motor para que esta jujeña se motive a abrazar a los niñitos, a los abuelos y a las familias que forman parte del merendero "A Pulmón". No obstante, su historia se inicia durante una infancia donde la sencillez de una vida sin prisas era una realidad que transitaba en comunidad. Junto a otros pequeños coincidió en vivencias en las que buscaban su porción de alimento en un merendero. "Era mi alegría porque de niña iba y me sentía feliz de compartir con mis amiguitos.
Nosotros recibíamos la leche o el mate y el pan. Yo iba porque en casa mi mamá, que era el sostén de la familia, era lavandera y no nos alcanzaba", reveló Vargas. Y es que, junto a sus cinco hermanos, asistía a este espacio donde aprendió de cada persona y comenzó a vislumbrar su vocación de alma.
Cada situación que atravesó fue un valioso aprendizaje; muchas veces comiendo hasta panes duros, pero con el amor de familia intacto e inalterable, gracias a su fe en Dios. Logró formar una familia y, en la actualidad, es una madre orgullosa de tres hijos, dos mayores de edad y una adolescente que permanentemente se esfuerzan por salir adelante. Con el paso del tiempo, ellos también fueron aprendiendo de la esencia altruista de su madre y comprendiendo la importancia de ocuparse del prójimo de manera sincera. "Nosotros preparamos todo para 150 niñitos y veinte abuelos, es una labor que asumí, creo que desde que tengo uso de razón", expresó la referente. La misión se encuentra atravesada por un gran trabajo que comenzó a gestarse con las ollas populares en el asentamiento "16 de Mayo", 18 años atrás. Hoy la merienda se brinda a diario, desde las 15.30 a las 19.30, junto a siete madres, comprometidas -con ella incluida- por ayudar así como lo hacían cuando era pequeña. "Por más que se torne difícil cada vez, hay que sacar fuerzas y seguir. Pasamos tiempos muy complicados en los que no sabíamos si abríamos somos una gran familia. Nos faltaba todo, había que buscar la manera para ayudar a la gente pero salimos gracias a Dios", relató sobre la labor que eligió con el alma.
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Fuente: El Tribuno de Jujuy
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