Con variedades y rendimientos, el zapallo gana lugar entre cultivos del NEA
Investigadores del Inta Corrientes evalúan tipos de zapallo y su comportamiento productivo en el Nordeste argentino. Su resistencia al transporte y almacenado es muy valorada.

El zapallo se abre paso como una alternativa productiva en el Nordeste argentino.
En Corrientes, Formosa y Chaco, productores y técnicos vienen evaluando distintas variedades en busca de materiales que combinan rendimiento, calidad, adaptación al ambiente y una buena conservación después de la cosecha.Emmanuel Musante, investigador e ingeniero agrónomo del Inta Corrientes, trabaja en ensayos destinados a conocer el comportamiento de diferentes materiales y encontrar alternativas que respondan a las necesidades de los productores."Obviamente, el productor va a buscar que tenga un buen rendimiento, un buen desarrollo y durabilidad o buen comportamiento poscosecha", explicó Musante.
A eso se suma otro requisito clave: que el fruto pueda soportar el traslado hacia los principales mercados."También hay que pensar en el transporte", señaló.
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En ese sentido, explicó que existen zapallos de cáscara dura en los que justamente se busca esa característica para que puedan soportar el traslado hacia Buenos Aires, otros puntos del país e incluso una eventual exportación.Buscan ganar lugarEntre los materiales evaluados aparece el Pecas de Inta, una variedad mejorada que pertenece al grupo de los zapallos Delicia.
Se trata de un fruto relativamente pequeño, con un peso promedio cercano a 1,2 kilos y que, según describió el investigador, presenta como particularidad "ser un poco más dulce".También aparecen variedades conocidas comercialmente como cabuto, zapallo brasileño o zapallo japonés.
Son materiales que pueden encontrarse habitualmente en las verdulerías y que presentan características que resultan interesantes desde el punto de vista productivo y comercial.El mejoramiento apunta, en buena medida, a conseguir frutos uniformes y productivos.
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"Que tenga un buen tamaño, que tenga un buen rendimiento por fruto, buen rendimiento por planta, una buena forma, un tamaño lo más parejo posible en todo el lote", resumió Musante.Pero no se trata solamente de producir más.
La sanidad también juega un papel importante.
El investigador mencionó ensayos sobre materiales como Cuyano y Peca Ginta para analizar su comportamiento frente a enfermedades como el oídio y el mildiu."Por eso estamos buscándole la vuelta", explicó al referirse a los trabajos que realizan para encontrar materiales que puedan expresar mejor su potencial productivo bajo las condiciones del Nordeste.Dura varios mesesUna de las características que diferencia al zapallo de otros productos hortícolas es su capacidad de conservación.
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Una vez cosechado, determinadas variedades pueden mantenerse durante varios meses si se almacenan bajo condiciones adecuadas."Se habla de siete, ocho, nueve meses poscosecha", explicó Musante, siempre que los frutos tengan buena ventilación y permanezcan elevados del suelo, por ejemplo sobre pallets.La conservación prolongada no solamente permite disponer del producto durante más tiempo.
También puede mejorar algunas de sus características.
"Sale más sazonado, más concentrado", señaló el investigador, en referencia a la concentración de sólidos solubles que puede producirse durante el almacenamiento.Eso puede traducirse en un producto con "más sabor" y un color más atractivo.
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"No necesariamente hay que cosechar y vender; vos lo podés almacenar", destacó Musante.La posibilidad de manejar de esa manera la producción puede convertirse en una herramienta comercial para los productores, especialmente cuando se busca evitar vender todo inmediatamente después de la cosecha.ResistentesEl crecimiento del zapallo también está relacionado con las decisiones económicas de los productores.
En algunas zonas de Formosa, Musante observó que productores que anteriormente se dedicaban al algodón comenzaron a cambiar de actividad."Muchos sustituyeron o cambiaron de rubro por tema de rentabilidad", relató.La explicación, según contó, también está relacionada con los requerimientos de maquinaria.
En el caso del zapallo, señaló que la inversión puede ser menor que en otros cultivos."Era más rentable, más llevadero, menos maquinaria", contó al recordar lo que observó entre productores de Formosa que dejaron el algodón para dedicarse al zapallo.En el centro-norte de Corrientes, el perfil productivo es diferente.
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Allí se trata principalmente de pequeños productores, con superficies que rondan entre cinco y diez hectáreas y que combinan el zapallo con otras producciones hortícolas, como la sandía.Las condiciones de suelo y clima son favorables para las cucurbitáceas, aunque existen limitaciones vinculadas a la fertilidad.
"Hay que hacer aplicación de abono orgánico, hay que hacer una fertilización para poder compensar lo que el suelo naturalmente no le puede dar", explicó.Producir con menos insumosEn ese contexto, el grupo de investigaciones de agricultura sostenible de la Estación Experimental Corrientes del Inta lleva adelante ensayos con diferentes abonos orgánicos."Buscamos la sostenibilidad", afirmó Musante.
El objetivo es evaluar materiales disponibles en la región y determinar cuáles permiten alcanzar buenos rendimientos sin depender exclusivamente de la fertilización artificial.Los trabajos también contemplan estrategias para proteger al cultivo frente a las bajas temperaturas.
En uno de los ensayos realizados bajo manta antihelada, el investigador recordó que se registraron cinco heladas, tres de ellas consecutivas, "y no sufrieron ningún daño".El frío, sin embargo, puede extender el ciclo del cultivo.
Musante explicó que las plantas son termodependientes y acumulan temperatura para poder desarrollarse.
"Son termodependientes, acumulan 100 grados día, se llama, para poder desarrollarse", detalló.En el momento adecuadoEl zapallo es un cultivo de primavera-verano y su ciclo puede extenderse aproximadamente entre 90 y 110 días, dependiendo de la variedad y las condiciones de producción.En las zonas más cálidas del Norte, los productores también recurren a estrategias como el pregerminado o la protección de las plantas para adelantar la producción y buscar momentos de mejores precios.El zapallo tronco presenta una dinámica diferente, ya que suele comercializarse verde.
En ese caso, una siembra más tardía y el uso de sistemas de protección pueden permitir obtener cosechas en momentos de mayor rentabilidad."Eso tiene mejor rentabilidad haciéndolo esta siembra medio tardía, bajo condiciones como ser forzar las condiciones bajo túnel", explicó Musante.El manejo de las fechas de siembra, la protección frente a las heladas, la disponibilidad de agua durante el cuaje y el llenado del fruto y la elección de variedades son, así, algunas de las variables que definen el resultado final.Un cultivo consolidadoEn el NEA, el zapallo aparece como una alternativa que combina características agronómicas y comerciales atractivas: puede adaptarse a explotaciones de pequeña escala, requiere menos maquinaria que algunos cultivos tradicionales y, en determinadas variedades, permite conservar el producto durante varios meses.A la vez, los ensayos buscan responder a problemas concretos de la producción: enfermedades, rendimiento, calidad de fruto, fertilización y comportamiento poscosecha.Para Musante, buena parte de la respuesta está en encontrar los materiales adecuados para cada ambiente y cada estrategia productiva."El productor obviamente va a buscar que sea, eh, que tenga un buen rendimiento, un buen desarrollo y, bueno, durabilidad o buen comportamiento poscosecha".
Así, entre nuevas variedades, ensayos de manejo y productores que buscan diversificar sus explotaciones, el zapallo continúa ganando espacio en el mapa productivo del Nordeste argentino.La producción misionera va en aumento y también es diversaEl tipo cáscara de hierro y la calabaza, muy consumidos en invierno.
Foto: IntaLa producción de zapallos tiene una presencia importante en la oferta frutihortícola de Misiones, con distintas variedades que se comercializan a través del Mercado Concentrador de Posadas.En ese sentido, la producción local se complementa principalmente con el ingreso de mercadería proveniente de Corrientes.El ingeniero agrónomo Carlos Revilla, encargado del sector frutihortícola del Mercado Concentrador, explicó que entre las principales variedades se encuentran el zapallo cáscara de hierro o Tetsukabuto, el Anco o calabacita, el zucchini y el tradicional zapallito de tronco."Básicamente lo que se está comercializando hoy en nuestra provincia es el zapallo cáscara de hierro, también llamado Tetsukabuto, se está comercializando el zapallito Anco o calabacita y también el zapallo zucchini", señaló.
El zapallito de tronco, según indicó, es producido prácticamente por todos los horticultores misioneros y en los últimos años también se comenzó a experimentar con su cultivo bajo invernadero.
A su vez, destacó como novedad el crecimiento de la producción de calabaza tipo porongo en la zona de El Soberbio, destinada a la elaboración de mates.En el caso del Tetsukabuto, la oferta que llega a Posadas tiene un origen compartido.
Revilla estimó que aproximadamente el 50% corresponde a producción misionera, distribuida principalmente en las zonas Centro, Norte y Nordeste, mientras que el otro 50% ingresa desde Corrientes."En el caso del zapallo cáscara de hierro, te diría que hay un 50% de producción misionera (...) y otro 50% que está ingresando de Corrientes", detalló.En cuanto a los valores, Revilla explicó que el principal referente es el Mercado Central de Villa Lanús, donde confluyen productos de Misiones y Corrientes.Actualmente, el Tetsukabuto ronda los $12.000 por bolsa de unos 16 kilos en el Mercado Central, mientras que en el Mercado Concentrador se comercializa directamente al consumidor entre $1.000 y $2.000 el kilo.Para el Anco o calabacita, la bolsa de 12 kilos ronda los $25.000 y el precio al público se ubica entre $2.000 y $3.000 el kilo.
En tanto, el zucchini se comercializa alrededor de $20.000 la caja de 12 kilos, con un precio minorista de entre $2.000 y $2.500 por kilo.Los valores pueden tener diferencias según el productor.
Revilla explicó que muchos horticultores realizan durante el año pequeñas parcelas destinadas a sostener sus propios puestos de venta del Mercado Concentrador.
Fuente: El Territorio
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