Concepción de la Sierra: identidad y patrimonio cultural histórico
Pisar este pueblo es llegar a un pedazo de rica historia de Misiones. Es que Concepción de la Sierra es uno de los pueblos más antiguos de la provincia.

Por Ezequiel Miño y Horacio Grondona, enviados especiales
Pisar este pueblo es llegar a un pedazo de rica historia de Misiones. Es que Concepción de la Sierra es uno de los pueblos más antiguos de la provincia. Su origen se remonta al 8 de diciembre de 1619, cuando el padre jesuita San Roque González de Santa Cruz fundó allí la Reducción de Nuestra Señora de la Limpia Concepción del Ibitiracuá, uno de los primeros asentamientos de la región guaraní-jesuítica. A diferencia de otras reducciones, cuyas ruinas quedaron aisladas o desaparecieron con el tiempo, el pueblo que existe hoy fue levantado directamente sobre los cimientos de aquella misión.
Esa continuidad de más de 400 años entre la reducción original y la trama urbana actual es lo que convierte a Concepción en un lugar único. Un pueblo tranquilo, calles anchas, ese silencio particular del interior misionero. Allí, en medio del centro, una casona vieja guarda la partida de nacimiento de toda la provincia. Cruzamos la puerta de la Casa de la Cultura y Melina García, la informante del lugar, y Luciana Silvera, secretaria de Cultura y Turismo, nos recibieron con torta frita y un cálido saludo.
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Adentro, en el patio, hay una pieza que nos detuvo especialmente: un reloj de sol tallado en piedra, que se cree fue confeccionado por Buenaventura Suárez, considerado el primer astrónomo del Río de la Plata. Funcionaba también como guía para las cosechas, siguiendo las estaciones y los meses. El resto de las piezas expuestas se cree que formaban parte del templo. Nada encaja del todo, nada es idéntico a otra pieza, y esa incertidumbre, lejos de restarle encanto al lugar, lo vuelve todavía más fascinante: un rompecabezas de piedra que sigue armándose.
Si uno recorre el casco céntrico con atención, va encontrando piezas de la época jesuítica incrustadas en veredas, muros y cimientos
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Salimos y volvimos a mirar el entorno de otra manera. Ya no era solo una plaza de pueblo: es, según cómo se la mire, la reducción entera, todavía ahí, sosteniendo todo lo que vino después.
Y justamente sobre esas capas de historia fue creciendo el pueblo. La Casa de la Cultura es uno de los mejores ejemplos de esa continuidad: no pertenece ya al período jesuítico, pero sí a la etapa en que Concepción comenzó a reconstruirse sobre las huellas de aquella antigua reducción. Es la primera vivienda inscripta en el Registro de Catastro de Misiones, construida en 1890, con el número 001. Era de la familia Pernigotti, funcionó como casa de familia, hotel y pensión. El cielo raso de bovedilla y la fachada son originales. En 2006 se transformó en museo.
A pocos metros de la Casa de la Cultura, en Concepción de la Sierra, hay otro sitio que guarda su propio fragmento de historia: el Cabildo, conocido también como la Casa de Piedra.
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Fue, hasta 2019, una vivienda familiar; ese año el Municipio y la Provincia lograron comprarla, coincidiendo con el aniversario de los 400 años del pueblo.
Hoy, junto con la Casa de la Cultura -declarada Patrimonio Histórico y Cultural de la provincia de Misiones en 2025-, forma parte del patrimonio local.
En el patio nos esperaba una escultura que llamaba la atención antes de que nadie dijera nada: una figura de piedra, sin cabeza, que alguna vez estuvo en el frontis del templo jesuítico.
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Se cree que es una virgen, por el tallado del cabello a los costados y por la posición de las manos.
Lo que le faltaba tenía una explicación concreta, nos cuenta Melina García, informante turística de la localidad: después del ataque de las tropas portuguesas de Francisco das Chagas Santos, las torres con los santos fueron lo único que quedó en pie del antiguo templo.
Años más tarde, cuando se preparaba la refundación del pueblo, el coronel Genaro Verón de Estrada, de estrecha relación con el general Justo José de Urquiza, ordenó derribarlas para empezar de cero. Así se rompieron.
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La estatua permaneció resguardada durante mucho tiempo, incluso puertas adentro, hasta que finalmente la sacaron al patio, donde hoy puede verse.
El Cabildo, nos explicaron, era el centro del poder político de la reducción: ahí se reunían los caciques, autoridades máximas de la comunidad guaraní, para debatir asuntos económicos, políticos y sociales.
Los jesuitas podían estar presentes, pero las decisiones pasaban por los caciques.
También en sus muros quedan huellas de la técnica constructiva original: un sistema de cuñas de adobe usado para nivelar y afirmar la mampostería, el mismo tipo de detalle que después reaparece, piedra por piedra, en el resto del casco histórico del pueblo.
El Cabildo se ubica frente a la plaza 9 de Julio, donde también se encuentran: enfrente, el museo a cielo abierto, del otro lado, la Casa de la Cultura, y a un lado sobre la misma vereda, la Biblioteca Popular Bartolomé Mitre, además de la iglesia y la Escuela 27.
En pleno recorrido por Concepción, una puerta invita a detenerse: la de la Biblioteca Popular "Bartolomé Mitre", fundada el 25 de junio de 1911, considerada la primera biblioteca de la provincia -en los papeles-.
Entrar allí es hacer un pequeño viaje en el tiempo. El edificio conserva parte del mobiliario de otras épocas y entre sus estantes se resguardan unos 16.000 libros, desde ejemplares antiguos hasta literatura contemporánea de autores misioneros y argentinos, colecciones de historia, geografía, arte, música y ciencias naturales.
Con entusiasmo, Oscar Pankiu, exdocente y presidente de la biblioteca, nos contó parte de la historia del lugar, cuyas salas fueron testigos de generaciones de lectores y estudiantes. Hoy continúa abierta a toda la comunidad, recibe a escuelas e institutos de formación docente y ofrece talleres de lectoescritura y clases de apoyo. "Logran palpar el libro, al margen de dejar un poco el celular", destaca al hablar de los chicos que los visitan, en tiempos donde el hábito de la lectura es un desafío.
La institución trabaja especialmente en la recuperación y difusión del pasado local.
Entre los episodios que busca poner en valor está la partida, en enero de 1813, de los guaraníes reclutados para el Regimiento de Granaderos a Caballo del General José de San Martín, quienes partieron desde la plaza de Concepción y llegaron a Buenos Aires el 6 de mayo de ese año.
En ese capítulo aparece la figura del misionero guaraní Miguel Chepoyá, nacido en las misiones jesuitas de Santa María la Mayor y recordado como "Trompa" de San Martín, granadero del Ejército de Los Andes y parte del Ejército del Norte que lideró Manuel Belgrano, uno de los personajes históricos que la comunidad busca recuperar del olvido.
La Bartolomé Mitre es un espacio vivo, sostenido durante décadas por sus socios y por personas que trabajan ad honorem para mantener sus puertas abiertas.
Un lugar donde la historia no está encerrada en una vitrina, sino que se puede palpar, sentir. Una escapada a la memoria y la identidad de Concepción de la Sierra.
Fuente: Primera Edición
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