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Condena de 17 años de prisión para hombre acusado de abusar a su hija en Piray

Roberto Talavera (43) fue hallado culpable por tres abusos sexuales gravemente ultrajante y un hecho de abuso sexual simple, todos en perjuicio de su hija, cuando tenía 7 y 14 años.

Por Dalton Correa5 min de lectura
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Condena de 17 años de prisión para hombre acusado de abusar a su hija en Piray
Condena de 17 años de prisión para hombre acusado de abusar a su hija en Piray · Foto: El Territorio

El Tribunal Penal Uno de Posadas condenó este viernes a Roberto Talavera (43) a la pena de 17 años de prisión efectiva por ser hallado, por la mayoría, responsable de los delitos de abuso gravemente ultrajante (tres hechos) y abuso sexual simple (un hecho agravado por el vínculo y la convivencia preexistente en prejuicio de su hija. 

El veredicto llegó pasada las 13, luego de que los jueces que conformaron el tribunal deliberaron desde las 10 de la mañana, culminados los alegatos de las partes. De esta forma, los magistrados Gustavo Bernie y Miguel Mattos -subrogante- votaron por la condena de 17 años de prisión, el cual Talavera deberá cumplir en la Unidad Penal de Cerro Azul por tres hechos de abuso sexual gravemente ultrajante y un hecho de abuso sexual simple. 

Por su parte, la jueza Viviana Cukla votó en disidencia, por no coincidir con sus pares en el monto de pena y calificación de los delitos.

En tanto, la sentencia fue conforme o coincidente con lo solicitado por el fiscal Héctor Simon, quien al final de sus alegatos solicitó una pena de 19 años de prisión, explicando que se pudo acreditar los delitos de abuso sexual gravemente ultrajante (un hecho), abuso sexual con acceso carnal (dos hechos) y abuso sexual simple (un hecho), todos los delitos agravado por el vínculo y la convivencia preexistente, en concurso real.

Alegatos

En su argumento, Simon relató que en 2014 "el acusado abusó a su propia hija de tan sólo 7 años en tres oportunidades", y que también lo hizo en 2021 cuando tenía 13 años, una vez.

"La víctima K. lo identificó de forma clara, a todos los que preguntaron ella dijo que fue Talavera, de eso no hay discusión", afirmó, agregando que "la defensa intentó desviar la atención hacia otras personas, señalando que un primo de la víctima tuvo algún tipo de relación sexual, pero nada tuvo que ver con la autoría material de Talavera".

En ese marco, explicó que el acusado tenía pleno conocimiento de que lo que hacía era un abuso y era prohibido por la ley, "por eso lo hacía cuando quedaba solo con la niña y por eso también amenazaba a la niña que iba a herir a la madre, si lo contaba. En todo momento actuó con dolo, siempre supo lo que estaba haciendo". 

Además, destacó que esta causa contó con facilidades a la hora de obtener las pruebas porque no sólo hubo testimoniales y Cámara Gesell, sino que también contó con la propia declaración de la víctima en el juicio, "corriendo el riesgo de la revictimización". 

"La víctima dijo que vio varias veces a Talavera pegando a la mamá, por lo que cuando él la amenazaba tenía miedo, porque sabía que era cierto que él le podía pegar", continuó alegando Simon, quien describió a la víctima como "una niña valiente"; ya que a la hora de ratificar la denuncia "se explayó con claridad, a pesar de los nervios y angustias".

Por otra parte, el fiscal argumentó que Talavera demostró una conducta propia de un abusador, según el análisis de la psicóloga que lo examinó, quien explicó que se mostraba amable hacia él afuera y rígido hacia adentro. 

Por último, pidió que no se debía pasar por alto las declaraciones de la madre y abuela de la víctima, y mucho menos la carta escrita por la propia víctima, quien en debate reconoció que fue de su autoría. En tanto, aseguró que con todas las pruebas "se logró el nivel de certeza necesario para estos casos".

En contraparte, la defensora Vivian Ethel Casoratti solicitó la absolución para Talavera, asegurando la inocencia de su cliente y apuntando hacia K y su madre de haber cometido un falso testimonio y calumnias.  

"No hay mayor grado de certeza para acusar debidamente, todo fue un relato armado, contaminado por lo que le dijo la mamá y no podemos decir que al momento de la cámara Gesell era una niña. Ya tenía 15 años", indicó la letrada, quien sostuvo que no hubo una determinación precisa que pueda decir dónde y cuándo fueron cometidos los abusos. 

En esa línea, expuso que "tenemos que respetar la presunción de inocencia de Talavera, como respetamos a la supuesta víctima".

En tanto, una vez más manifestó que las pruebas no fueron certeras y que la carta fue guionada. Finalmente, el tribunal no dio lugar a su solicitud y condenó a Talavera por los cuatro delitos de abuso por los cuales se sentó en el banquillo de acusados. 

Última declaración

Antes de dar por cerrada la etapa de presentación de pruebas y que el tribunal pase a deliberar, Talavera tuvo su oportunidad de declarar por última vez. "Vengo a buscar mi libertad y regresar con mis hijos", mencionó en primer lugar el hombre que ya llevaba detenido tres años por la causa.

En ese marco, explicó que "como padre que dio todo por sus hijos, ver y escuchar todo lo que se dijo, cualquier padre iba a reaccionar exaltado", agregando que lo único que quería era regresar con su familia y poder estar con sus hijos.

"Tengo un hijo chico que tiene problemas de corazón, y me duele cuando mi mujer me dice que él va al hospital, a cualquier padre le duele eso", detalló, apuntando también que la mamá y la abuela materna de K, "dijeron que iban a venir a contar la verdad y no lo hicieron".

Fuente: El Territorio

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