Conocé a Milagros Alastra: de Mendoza a la cima del hockey mundial
La talentosa Milagros Alastra, con solo 20 años, está viviendo un presente soñado tras conquistar el título mundial y sumar una nueva medalla dorada.

La talentosa Milagros Alastra, con solo 20 años, está viviendo un presente soñado tras conquistar el título mundial y sumar una nueva medalla dorada.
Milagros Alastra Guillén una de las mendocinas que brillan con Las Leonas y ahora van por otro desafío.
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La mendocina Milagros Alastra atraviesa un momento inolvidable. En poco más de un mes fue campeona del mundo con Las Leonas en hockey césped y luego volvió a ponerse la camiseta argentina para conquistar los Juegos Suramericanos de Santa Fe. Con apenas 20 años, disfruta de su presente, mientras asume nuevos desafíos lejos de Mendoza.
-¿Ya empezaste a dimensionar todo lo que has vivido en este mes y medio?
-Todavía siento que no caigo por completo. Lo pienso y se siguen generando emociones, sensaciones… Me hace sonreír y siento que todavía no caigo al 100%.
-¿Qué momento del Mundial te quedó grabado?
-Sin duda, el momento de la Copa. Quizás porque fue el final, porque era el objetivo que buscábamos, lo que tanto soñamos. Pero fue un Mundial lleno de momentos increíbles.
Con tan solo 20 años, la mendocina Alastra mostró su enorme talento en el reciente Mundial de hockey césped.
-¿Te sucedió durante el Mundial eso de pensar "realmente esto me está pasando a mí"?
-No lo pensé de esa forma. Creo que también porque el equipo y el cuerpo técnico nos acompañan y nos van guiando. El grupo humano es hermoso, la pasamos muy bien. Creo que estando ahí también sos un poco inconsciente de todo.
-Después del Mundial llegó el desafío de los Suramericanos. ¿Cómo viviste la expectativa de que Argentina debía ser campeón?
-Por un lado, es un privilegio volver a ponerme la camiseta argentina en el siguiente torneo. Pero también existe una responsabilidad por darle continuidad a ese legado, que tiene un peso enorme y nos enorgullece muchísimo. Sin duda quedó demostrado que el equipo estaba a la altura.
-¿Cuánto cambió aquella Milagros que llegó a su primer entrenamiento con Las Leonas hasta la jugadora que sos hoy?
-Un montón. Y más si nos vamos a mi primer día en el Cenard o incluso más atrás. Crecí muchísimo, no solo en lo deportivo sino también en lo personal. Haberme venido a vivir a Buenos Aires me hizo madurar.
Milagros Alastra, la mendocina que cumplió su sueño y es campeona del Mundo.
-¿Qué fue lo más difícil de ese cambio?
-Me aportó mucho en cuanto a gestionarme sola, vivir sola. Todo eso te da una maduración diferente. Pero obviamente me costó muchísimo y me sigue costando estar lejos de casa, dejar mis vínculos, mi club de toda la vida, mi familia y verlos de vez en cuando. Todo eso pesa muchísimo.
-¿Te costó tomar la decisión?
-Sí, muchísimo. Internamente sentía que era el paso que tenía que dar, pero tenía miedo. No tenía la certeza de que ese gran paso me fuese a beneficiar. Ahí entraron mucho mis papás, las conversaciones con ellos. Ellos estaban seguros de que yo podía y que estaba lista. También pedí opiniones a diferentes entrenadores y todo eso hizo que esa idea que yo ya sentía internamente se hiciera más fuerte.
-Después de haber sido reconocida en el Mundial Junior y, poco tiempo después, ser campeona mundial con la Mayor, ¿cómo manejás las expectativas?
-Intento enfocarme en mí, en todo lo que puedo mejorar y en lo que me falta. Desde aquel momento hasta el Mundial crecí un montón, pero siento que todavía tengo muchas falencias que me gustaría seguir mejorando.
-¿Qué significa ser otra mendocina que llega a lo más alto con Las Leonas?
-Es un privilegio ser parte de esa pequeña lista con semejantes nombres, personas que durante muchísimo tiempo vi en la televisión. Es increíble. También siento una responsabilidad linda, porque estoy muy agradecida del lugar donde nací y de haber crecido donde crecí. Intento representarlos de la mejor manera y transmitir no solo lo deportivo, sino también lo que somos las personas detrás de los deportistas.
-¿Qué recordás de aquella Milagros de cuatro años que agarró por primera vez un palo de hockey?
-Yo arranqué a jugar a los cuatro años, así que esa primera vez no la recuerdo, pero me la han contado. Me bajaba del auto toda acelerada, quería llegar ya a entrenar, estaba emocionada y feliz. Con cuatro años ya me generaba todo eso. Ahí mi papá se dio cuenta de que era por ahí.
Alastra considera al UNCuyo como su segunda casa. Recientemente estuvo brindando allí una clínica deportiva.
-¿Qué te dejó la UNCuyo después de tantos años?
-Una cantidad enorme de personas. Cada entrenador, cada compañera, cada equipo y cada espacio que me dieron fueron importantes. Es un club muy grande y muchísima gente aportó a mi formación. Me dio experiencia, jugué en Primera, fui parte del ascenso, pero lo que más me dejó y me llevo para toda la vida son los valores que me inculcó desde chica.
-Si pudieras sentar frente a vos a aquella Milagros de cuatro años, ¿qué le contarías de esta aventura?
-Le diría que es una montaña rusa de emociones, con momentos lindos y momentos feos, pero que siga porque a la vuelta de la esquina puede venir otra cosa. Y, sin dudas, que se anime a soñar y a ir por lo que quiere.
Fuente: Los Andes
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