Saltar al contenido principal

Cristian y Lucas, tras la represión en la Marcha Federal Universitaria: "El amor es lucha"

Son la postal indomable de la última movilización frente al Congreso. Entre gases, minifaldas y banderas, un retrato de dos vecinos de Constitución que convirtieron el amor queer en una trinchera contra la crueldad de la extrema derecha.

Por Jonathan Raed4 min de lectura
Compartir
Cristian y Lucas, tras la represión en la Marcha Federal Universitaria: "El amor es lucha"
Cristian y Lucas, tras la represión en la Marcha Federal Universitaria: "El amor es lucha" · Foto: Tiempo Argentino (política)

Por: Nicolás G. Recoaro
@ngrecoaro

Por: Nicolás G. Recoaro

Frente al balcón de San José 1111, en esa esquina donde las paredes de Constitución son un altar pagano de pintadas de amor y resistencia peronistas, Cristian y Lucas sostienen dos banderas celestes y blancas como si fueran lanzas de una patria asediada. Agitan los trapos agentinos para saludar a su querida Cristina. Amor con amor se paga.

Los pibes todavía tienen las retinas impregnadas del blanco tóxico de los gases y la piel curtida de intemperie, pero ahí están, firmes, agitando con la gracia insolente de quienes acaban de volver del frente de batalla. El jueves pasado, en el epicentro de la represión frente al Congreso durante la Quinta Marcha Federal Universitaria, las postales de su resistencia frente a los hidrantes de la Federal habían recorrido las pantallas y encendido las redes. Este martes, convertidos en los vecinos famosos de la cuadra, devuelven el cariño del barrio con una sonrisa cómplice.

"Soy un hombre homosexual que se identifica como femboy", dice Cristian Valderrama, de 27 años, ajustándose la minifalda que ya es parte de su armadura. "Hace poco que estoy con esta estética. Me sumé porque quiero plantarme frente a la derecha, que por desgracia avanza. Y como hay putos de derecha, lo uso como un filtro. Como te ven, te tratan".

A su lado, Lucas García (34, auxiliar en kinesiología, compañero en la vida y en las marchas) lo mira con una devoción que desarma, con los ojos brillosos bajo las rosadas orejas de conejo. Fue Cristian quien lo arrimó al barro de la militancia. «Antes no me interesaba, no era ni facho ni macrista, pero el amor trajo el compromiso», confiesa Lucas, mientras recuerda que su primer voto presidencial fue para Cristina.

La genealogía política de Cristian viene de abajo, del fondo de una historia familiar hecha de migración y conciencia de clase. "El gen peronista… En casa se vivía así, sin bajada de línea, sino desde el respeto por los derechos sociales y de las minorías. Mi papá es peruano, mi mamá es afroargentina. Pasamos el 2001, me llevaban a los cacerolazos, las pasamos todas y sabemos bien quién defiende al pueblo". De la cuna a la calle, se metió de lleno en la lucha tras el triunfo aciago cambiemita en 2015. Desde entonces, autoconvocado siempre, no hay pelotón de los ejércitos de la noche derechosa que lo detenga. Con Lucas, casados desde 2023, van a donde la marea los reclame, con el cuerpo como única patria posible.

La tarde de la represión —esa coreografía de la crueldad donde la policía disparó contra estudiantes, periodistas y jubilados bajo un diluvio de agua y postas de goma— los encontró firmes frente al vallado, recortados contra el vapor químico de los gases, sin bajar nunca las banderas celestes y blancas.

"Ellos imitan a la ultraderecha yanki, europea, sionista, a la de Bolsonaro, a la mundial", analiza Cristian, con la sabiduría de quien ha respirado el veneno del Estado. "Trabajan para los poderosos, para vaciar nuestros recursos, nuestras tierras, nuestros derechos. Por eso teníamos que estar ahí, poniendo el cuerpo".

Una publicación compartida de Tiempo Argentino (@tiempoarg)

Lucas va más allá y desnuda el trasfondo del experimento libertario: "Milei, Bolsonaro y toda esta banda de ladrones no son proyectos políticos; son esquemas de negocios. Tienen como enemigo al Estado, a los pueblos, y necesitan que no tengamos derechos para poder venderlo todo". Después advierte sobre el clima de época: "La gente ve cómo se maneja el presidente y lo imita. Cada vez hay más misoginia, intolerancia, crueldad. Eliminaron el INADI, desmantelaron los recursos en diversidad, dejaron a los chicos y chicas trans a la intemperie. El mensaje oficial es que las vidas vulnerables no importan".

Mientras conversamos, un vecino se acerca al trote y les regala un limón «para aguantar los gases en la próxima manifestación». Un pibito se acerca tímido; Lucas se arrodilla sobre las baldosas y le dibuja y le firma un yeso con una paciencia infinita. Amor, la moneda de cambio de los de abajo.

"En las redes tuvimos miles de mensajes de amor", cuenta Cristian. "Aparecieron algunos tanques de trolls, bots, unos tristes, pero la gente nos manda pura caricia". Después habla del futuro, de esa neblina espesa que cubre el horizonte. "Parece que la gente no ve los problemas, la inflación, lo caro que es todo, la indigencia…", reflexiona el muchacho con amargura. "Parece que quisieran ser norteamericanos, dormir en carpas, intoxicados con fentanilo en las calles. Ese es el modelo que nos imponen".

Frente a la motosierra del odio, la receta es una sola, empapada de memoria y resistencia. "La CGT no está con los trabajadores, eso ya lo sabemos", dispara Lucas sin cassette. "¿Cuántos paros le hicieron a Cristina y cuántos le hacen a Milei? Hay que ir a buscar a la gente, tejer comunidad, estar todos unidos contra la derecha. No queremos machines que le den la espalda al pueblo y a Cristina".

Antes de despedirse, se besan bajo el sol tibio de la tarde, justo frente a los carteles y pintadas que piden la libertad de la Jefa. Ya lo dijeron, y se les lee en los ojos: «El amor es lucha».

marcha federal universitaria

Milei

peronismo

Fuente: Tiempo Argentino (política)

  • #sociedad
  • #cristian
  • #lucas
  • #tras
  • #represion
  • #marcha
  • #federal
  • #universitaria
  • #amor
  • #lucha
  • #buenos aires + caba

Te puede interesar

Newsletter Pulso Federal · Diaria

La radiografía política y económica del país, todos los días en tu casilla.

Análisis federal, indicadores y la mirada del interior sobre la agenda nacional. Para tomadores de decisión, periodistas y ciudadanos exigentes. Sin spam.

Te suscribís y podés cancelar cuando quieras.