Cruce Caballero tras el tornado: "Lo material se recupera, pero la vida de mi tío no vuelve"
Miguel Bareiro, sobrino de Cristaldo De Mesio Montero, lo recordó como "un buen muchacho y pueden preguntarles a los vecinos". El pueblo reconstruye en medio del trauma y el dolor.

Tras cumplirse hace pocos días 17 años del tornado que arrasó el paraje Santa Rosa y Tobuna, el episodio vivido el viernes en las zonas de Cruce Caballero, Colonia Alegría y paraje Semillera, fue finalmente confirmado como el mismo fenómeno.
"Después del mediodía, y dentro de un tiempo tormentoso sobre toda la provincia de Misiones, un fenómeno inusual causó voladura de techos, destrucción de varias viviendas de madera, desgarro del suelo y corte de árboles y monte a la altura de las copas y tallos.
La disposicion de los materiales, en 360 grados.
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La evaluación de los daños nos permite inferir que se trató de un tornado categoría 1 o 2", señaló Fabio Cabello, jefe del departamento de Meteorología de Posadas.Daniel Rodríguez muestra la huella del desastre en el paraje Semillera.
Fotos: Julián Grondona Un día después del temporal las familias comenzaron ayer a retirar ramas y escombros, recuperar chapas y poner a resguardo las pertenencias que se salvaron con la colaboración de vecinos y personas que ni siquiera conocían.
Muchos agradecieron no haber sufrido heridas, pero los familiares de Cristaldo De Mesio Montero enfrentaron la pérdida más dura.
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Su sobrino Miguel Ángel Bareiro contó cómo se enteró de su muerte y cómo fueron las primeras horas después del desastre."Lamentablemente perdimos la vida de mi tío.
No lo digo porque era mi pariente, pero era un buen muchacho y pueden preguntarle a cualquiera de los vecinos", expresó Bareiro.Volver a empezar y la solidaridad que nace de la necesidad. Miguel se encontraba trabajando cuando ocurrió el tornado y desconocía lo sucedido.
Mientras regresaba, una mujer se acercó para preguntarle dónde velarían a su tío y, de esa manera inesperada, se enteró de la tragedia.
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Al ingresar a la zona encontró numerosos vehículos, personas movilizadas y los daños en las casas de sus familiares."Para mí fue algo chocante porque no sabía nada.
Me enteré en el camino, cuando una señora me preguntó dónde iban a velar a mi tío.
Cuando llegué, vi todo el movimiento y el techo de la casa de mi papá y de mi hermano ya no estaba", recordó.Su padre presenció la fuerza del viento y observó cómo un pino se dirigía hacia la vivienda, aunque luego cambió de dirección.
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Decidió permanecer en silencio para no asustar a su esposa, quien tiene una discapacidad motriz y visual, ni al resto de la familia.
Pese a los destrozos, ninguno resultó herido.Sonia Billalba no pudo ocultar su dolor.
Toda su familia se quedó con lo puesto. Las propiedades de su padre y su hermano perdieron los techos, por lo que el agua alcanzó muebles y otras pertenencias.
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Mientras que en la vivienda de Miguel voló una chapa,que pudo ser colocada nuevamente con la ayuda de integrantes de una iglesia.
El viernes habían cubierto los sectores afectados y, durante la jornada siguiente, comenzaron a llegar los materiales para avanzar con las reparaciones."Ayer trajeron unas carpas y las pusieron arriba para que, si volvía a llover, ayudaran un poco.
Hoy llegó el intendente con chapas y ya están trabajando.
Hay que agradecer porque están ayudando y poniéndose las pilas", destacó.La solidaridad también resultó fundamental durante los primeros momentos.
El camino había quedado bloqueado por los árboles, pero vecinos y otras personas que la familia no conocía comenzaron a cortar ramas y despejar el paso para que la Policía pudiera ingresar.
Más tarde, una hermana de Miguel buscó a De Mensio entre los gajos hasta encontrarlo sin vida en medio de la plantación de yerba."Hubo gente que yo nunca había visto.
Llegaron, encontraron todo el camino trancado y empezaron a cortar y sacar los árboles para que la Policía pudiera entrar hasta acá y levantar el cuerpo", relató.Entre los restos también localizaron al gato de De Mesio y a su perro, que regresó con el pecho inflamado por un posible golpe.
La motocicleta quedó destruida, mientras que algunos muebles y objetos familiares podrán recuperarse.
En las viviendas cercanas, tanto sus padres como los demás animales se encuentran fuera de peligro."Lo material, más tarde, uno lo recupera.
Lo que ya no se recupera es la vida de mi tío", resumió Bareiro."Le pedí a Dios que nos protegiera"En otra de las chacras afectadas se encontraba Adriana, quien había quedado al cuidado de la propiedad porque sus dueños viajaron por cuestiones laborales.
La mujer estaba allí cuando las condiciones del tiempo cambiaron de manera repentina y debió buscar rápidamente un lugar seguro."Recién habíamos parado a almorzar con los chicos cuando se cortó la luz.
Miré hacia afuera y el tiempo se puso oscuro.
Pensé que las ventanas y las puertas estaban bien trancadas, así que les dije que se quedaran adentro", contó.Cuando intentaron asegurar la última abertura, la fuerza del viento empujó la ventana e impidió que pudieran cerrarla nuevamente.
Ante el avance de la tormenta, Adriana llevó a los niños hasta una pequeña habitación, los reunió a su alrededor y permaneció abrazada a ellos."Los abracé a los cuatro y le pedí a Dios que nos protegiera porque vi que se iba a poner feo.
En medio de todo, uno de ellos me dijo: 'Tranquila, mami, ya va a pasar.
Y acá estamos".El padre de los chicos no se encontraba en la chacra y su ausencia incrementó la angustia.
Los niños preguntaban por él, pero su madre intentó calmarlos.
Más tarde agradeció que no hubiera emprendido el regreso durante el fenómeno, ya que podría haber quedado expuesto en el camino."Ellos pedían por su papá porque estábamos solos.
Después pensé que, gracias a Dios, tampoco vino desde donde estaba, porque imaginate si agarraba el camino en medio de todo eso".Cuando la claridad volvió, la mujer levantó la vista y descubrió que el techo había desaparecido por completo.
El llanto y la desesperación le impidieron percibir con precisión el estruendo, por lo que recién dimensionó los destrozos al abandonar el refugio con sus hijos."Cuando abrí los ojos, vi que arriba ya estaba claro porque no había nada del techo.
No sé si hubo mucho ruido, porque con el llanto y estando con mis hijos casi no escuché nada.
Me levanté y encontré aquel desastre", relató.Una vez afuera, Adriana buscó a los animales y comprobó que los perros y las demás especies estaban a salvo.
Como todavía había señal telefónica, consiguió comunicarse con el padre de los niños para avisarle lo ocurrido.
Ninguno de los integrantes de la familia sufrió lesiones."Gracias a Dios, los chicos, los animales y yo estamos bien.
Fue más que nada un susto, porque no hubo ningún herido, pero lo que vivimos fue horrible", reconoció.Al recorrer el terreno, constató que los daños no se limitaron a la vivienda.
El fenómeno rompió los plásticos del invernáculo, afectó los pequeños galpones donde guardaban las herramientas y derribó numerosos árboles alrededor de la chacra.Por su parte -a pocos metros- Charly Rodríguez se encontraba en su casa, en Colonia Alegría cuando el temporal llegó a la zona cuado el reloj marcaba cerca de las 13."Empezó con un poco de lluvia y bastante viento.
Cuando comenzó a volar el techo, nos quedamos adentro esperando que pasara".Al disminuir la intensidad, comprobó que ninguna persona había resultado herida y que las pérdidas se limitaban a daños materiales en la propiedad."Se escuchaban muchos ruidos.
Por un momento salimos a mirar qué estaba pasando, pero también era peligroso".Volvió y econtró su casa destruidaEntre las familias que ahora intentan empezar de nuevo se encuentra la de Sonia Angélica Billalba, quien no estaba en su casa cuando ocurrió el fenómeno porque había viajado al pueblo para asistir a una consulta médica."Cuando llegué a la casa de mi cuñada, en el kilómetro 48, otro cuñado vino a avisarme que el tornado había hecho un desastre", contó.
Antes de regresar, su marido propuso que se quedaran a almorzar y continuaran el viaje más tarde.
La mujer consideró que aquella decisión evitó que la familia se encontrara en la vivienda o quedara expuesta en el camino durante los momentos de mayor intensidad."Quizás fue Dios para que no nos pasara nada, porque hoy podría estar lamentando la pérdida de mis hijos o de algún familiar", consideró.
Al llegar a la propiedad, encontró la casa completamente destruida y gran parte de sus pertenencias habían desaparecido.
Billalba quedó con lo puesto junto a sus dos hijas, de 7 y 2 años, quienes perdieron su ropa y calzado.
"No sé adónde fueron a parar todas mis cosas.
Tengo dos nenitas que también se quedaron sin ropa ni calzado.
No quiero traerlas acá y que vean todo esto.
Gracias a Dios ellas están bien", reconoció.Durante las primeras horas, distintas personas se acercaron para acompañar a la familia y entregar algunos elementos necesarios.
"Mucha gente vino a ayudarnos y se lo agradezco de corazón".
agradeció.Además de intentar reconstruir la vivienda, Sonia necesita mercadería y productos de limpieza.
También abrió la posibilidad de recibir aportes económicos para comenzar a recuperar lo perdido."Todo lo que quieran acercar será bienvenido, porque me quedé sin nada.
Cada granito de arena que me den me va a ayudar a reconstruir mi casa", dijo.Quienes quieran colaborar con la familia pueden comunicarse con Sonia al 3751-217782 o con su marido al 3751-357695.
Por cualquiera de los dos números podrán solicitar el alias para realizar una transferencia."Vivimos una pesadilla"En el paraje Semillera, Daniel Rodríguez fue uno de los vecinos afectados por el tornado.
El fenómeno atravesó la chacra donde reside con su familia y dejó daños en la vivienda, las instalaciones y parte de la producción.
Fue cuanco el viento disminuyó que comenzó a recorrer el terreno para reconocer lo que había sucedido."Somos pioneros de este lugar desde 1979.
En todos estos años nunca habíamos visto algo parecido.
Fueron pocos minutos, pero vivimos una pesadilla.
Ojalá ninguna otra familia tenga que pasar por una situación así", compartió.Cuando se desató la tormenta, Rodríguez estaba afuera cargando yerba e intentó correr hacia la casa.
Durante el trayecto fue golpeado por una planta y no consiguió ingresar, por lo que debió permanecer a un costado de la construcción hasta que pasara el peligro."El viento no tenía explicación y no había forma de defenderse.
Volaban maderas de un lado y del otro, además de gajos, chapas y plásticos.
Todo lo que encontraba en el suelo lo levantaba", relató.Al disminuir la intensidad, solamente quedó una lluvia leve.
Daniel salió del lugar donde había permanecido resguardado y buscó a su padre, Bernardo, y a los demás integrantes de la familia para comprobar cómo se encontraban después del susto.
"En esta casa vivimos cinco personas y, gracias a Dios, todos estamos bien.
Mi papá tampoco se lastimó y un conocido mío falleció en otra zona por la tormenta y fue muy triste enterarnos", lamentó.El tornado destruyó sectores de la casa, el quincho y los pequeños galpones.
Los techos salieron despedidos, parte de la cocina se desplazó y varias pertenencias quedaron expuestas al agua.
Una camioneta guardada permaneció intacta, pero otro vehículo ubicado afuera sufrió roturas."Un chancho se quebró una pierna y tuvimos que carnearlo.
También murieron algunas gallinas y los perros corrieron hacia el monte para intentar protegerse.
Los animales que pudieron escapar buscaron dónde refugiarse", contó.En una propiedad cercana, el viento dañó un galpón y un tractor.
Después llegaron las dos hermanas de Daniel, un primo, un vecino de San Pedro y otras personas para colaborar.
Trabajadores municipales utilizaron maquinaria para retirar las ramas y despejar el terreno."Lo que hicimos durante 20, 30 o 40 años se destruyó en tres minutos.
Ahora esperamos las chapas para cerrar la casa antes de que vuelva a llover.
Lo material se compra y se fabrica otra vez; lo importante es que estamos vivos y con salud", rescató pese a haber perdido el fruto de su trabajo.El Soberbio resolvió no evacuarTras alcanzar el río Uruguay una altura de 11,15 metros cerca de las 15 de ayer, pero con una disminución en mediciones registradas, el Comité de Crisis de El Soberbio resolvió que por el momento no se requieren tareas de evacuación.El Comité de Crisis, integrado por autoridades de distintas instituciones locales y creado por la Junta Municipal de Defensa Civil, continúa con el monitoreo oficial de los niveles del río y el análisis de la evolución de la situación.En ese sentido, las autoridades solicitaron a los vecinos que permanezcan atentos a los comunicados oficiales y sigan las indicaciones que se impartan a través de esos canales.Si bien actualmente no se prevén evacuaciones, los integrantes del comité señalaron que continuarán trabajando y preparados ante cualquier eventual cambio en el escenario.
Asimismo, acordaron seguir difundiendo los registros de altura del río Uruguay. Noticia Relacionada El hecho hizo revivir lo ocurrido en Santa Rosa
Fuente: El Territorio
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