Cuál es el parásito de los perros que tiene dos "personalidades" genéticas
Se descifró el mapa genético del patógeno. Investigadoras de la Universidad Nacional del Comahue en Neuquén colaboraron con un equipo internacional que secuenció 137 muestras. Cómo los resultados ayudarán a mejorar el diagnóstico, el tratamiento y la prevención de la enfermedad.

Por Redacción
Trabajo en equipo. Investigadores de Australia, Estonia, China, Argentina y otros países mapearon por primera vez el genoma del parásito y hallaron dos grandes linajes genéticos según la región.
La enfermedad de la hidatidosis, también llamada equinococosis quística, afecta a millones de personas y animales en distintas regiones del mundo.
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Los perros y otros cánidos actúan como huéspedes definitivos del parásito y eliminan sus huevos al ambiente a través de la materia fecal. Las personas se contagian de manera accidental al ingerir esos huevos, presentes en agua o alimentos contaminados.
Por primera vez, se elaboró el mapa genético completo del parásito Echinococcus granulosus sensu stricto, una de las especies que causa la hidatidosis. El nuevo conocimiento aportado podría cambiar la forma en que se diagnostica, se trata y se previene la enfermedad.
La investigación estuvo liderada por Liina Anijalg junto a los profesores Robin Gasser y Urmas Saarma, de la Universidad de Melbourne, en Australia, y de la Universidad de Tartu, en Estonia. Desde Neuquén, participaron las investigadoras Silvia Viviana Soriano y Lorena Lazzarini, que trabajan en la Universidad Nacional del Comahue.
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"Aportamos conocimiento sobre la variación genómica nuclear poblacional de esta especie del parásito que causa la mayor cantidad de las infecciones en distintas regiones del mundo", afirmó Lazzarini en diálogo con Diario RIO NEGRO.
Habitualmente se usan genes mitocondriales para caracterizar los genotipos de los parásitos. "Este estudio incorpora también los genes nucleares, de utilidad para el desarrollo de tests diagnósticos y vacunas. Conocer la dinámica de población del parásito y su distribución geográfica permite optimizar las estrategias de control", subrayó. La revista Lancet Microbe publicó los resultados del estudio.
Durante décadas, buena parte de los estudios sobre ese parásito de la hidatidosis se apoyaron casi exclusivamente en marcadores mitocondriales. Esa herramienta aporta información valiosa, pero deja fuera al genoma nuclear, mucho más extenso y detallado.
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En 2025, una investigación en China describió cierta estructura genética del parásito en esa región. Sin embargo, al limitarse a un solo país, no permitió sacar conclusiones sobre su comportamiento a nivel mundial. Faltaba, entonces, un análisis genómico
nuclear capaz de abarcar distintas poblaciones del parásito en varios continentes y de reconstruir su historia evolutiva de manera conjunta.
Los investigadores analizaron 137 muestras del parásito, recolectadas entre 2005 y 2015 en animales de granja, fauna silvestre y personas infectadas de cinco continentes.
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Cada muestra se secuenció con tecnología de lectura corta y luego se comparó contra un genoma de referencia, armado previamente a partir de los cromosomas completos del genotipo G1. Con esa información, el equipo calculó las variantes genéticas puntuales de cada muestra y aplicó herramientas estadísticas para reconstruir el árbol genealógico y la estructura poblacional del parásito.
El análisis detectó 1.071.085 variantes genéticas nucleares entre las 137 muestras. Entre el 46% y el 93% de esas variantes, según la muestra, resultaron heterocigotas, es decir, con dos versiones distintas en la misma posición del genoma.
Los datos genéticos definieron dos grandes grupos vinculados al origen geográfico del parásito: uno asociado a Sudamérica, el sur de Europa, el norte de África y Australia, y otro a Asia occidental, Asia central y Europa central. El cromosoma 9 concentró la mayor diferenciación genética entre esos dos grupos.
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Los genes esenciales para la supervivencia del parásito, como los vinculados a la producción de azúcares complejos llamados glicanos, se mostraron muy conservados entre las distintas poblaciones. Los genotipos mitocondriales G1 y G3, en cambio, no coincidieron con esa estructura genética nuclear.
Los investigadores concluyeron que el mapa genómico ofrece una base sólida para vigilar la circulación del parásito y para mejorar el diagnóstico y el desarrollo de vacunas contra la enfermedad.
"La incorporación de datos genómicos junto a la distribución geográfica del parásito permite optimizar las acciones de los programas de prevención y control de esta zoonosis desatendida, que involucran a las personas, los animales y el ambiente", dijo Lazzarini.
Como próximo paso, los investigadores propusieron secuenciar parásitos individuales, ampliar el muestreo a más países y sumar tecnologías de lectura larga, para completar con mayor precisión esta primera fotografía genómica mundial del parásito.
La hidatidosis suele avanzar en silencio cuando afecta a las personas: la mayoría de los quistes crecen en el hígado o en el pulmón sin dar señales durante años. Según la Organización Panamericana de la Salud, muchas personas cursan la infección como
portadoras asintomáticas hasta que el quiste crece y ahí aparecen los primeros síntomas.
Entre esas señales figuran el dolor abdominal, la tos persistente o el malestar general, según el órgano que el parásito afecte. El diagnóstico temprano marca una gran diferencia en el pronóstico de cada paciente.
El tratamiento combina cirugía, medicación antiparasitaria o ambas alternativas, según el tamaño y la ubicación del quiste.
La prevención se apoya en el enfoque «Una salud», que conecta a las personas, los animales y el ambiente. La Organización Mundial de la Salud recomienda desparasitar a los perros con praziquantel al menos cuatro veces al año.
También resulta clave aplicar a los corderos la vacuna EG95 y lavarse las manos con frecuencia, sobre todo después del contacto con animales o con tierra. Esas medidas simples cortan el ciclo del parásito antes de que llegue a las personas.
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La enfermedad de la hidatidosis, también llamada equinococosis quística, afecta a millones de personas y animales en distintas regiones del mundo.
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Fuente: Río Negro
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