Saltar al contenido principal

Cuando la infraestructura digital define la geopolítica

Una parte cada vez más relevante de la disputa entre las grandes potencias se juega en las infraestructuras que sostienen el mundo digital.

Por Redacción Diario Panorama4 min de lectura
Compartir
Cuando la infraestructura digital define la geopolítica
Cuando la infraestructura digital define la geopolítica · Foto: Diario Panorama

Una parte cada vez más relevante de la disputa entre las grandes potencias se juega en las infraestructuras que sostienen el mundo digital.

Por Patricio DegiorgisPara Clarín

HACÉ CLICK AQUÍ PARA UNIRTE AL CANAL DE WHATSAPP DE DIARIO PANORAMA Y ESTAR SIEMPRE INFORMADO

También te puede interesar: Una lluvia de piedras volcánicas cae sobre isla Decepción | Diario del Fin del Mundo

El poder internacional está cambiando de lugar. O, mejor dicho, está empezando a ocupar espacios que durante mucho tiempo no fueron considerados parte de la geopolítica. Hoy, una parte cada vez más relevante de la disputa entre las grandes potencias se juega en las infraestructuras que sostienen el mundo digital.

Los datos del último informe del Observatorio de Geopolítica Tecnológica del Centro de Estudios en Ciberentornos y Sociedad Digital, muestran una tendencia que debería llamar la atención de gobiernos, empresas y sociedades, ya que el sistema tecnológico global se encuentra cada vez más condicionado por una combinación de dependencia, concentración y competencia estratégica.

Ya no se trata solamente de quién desarrolla la tecnología más avanzada, sino de quién controla las infraestructuras que permiten que esa tecnología exista y funcione.

También te puede interesar: Ravier protagonizó nuevos traspiés en la conferencia de prensa

Alrededor del 99% del tráfico mundial de Internet circula a través de cables submarinos. Por ellos transitan comunicaciones, operaciones financieras, información gubernamental y buena parte de los servicios que sostienen la economía global.

A ellos se suman los centros de datos, las plataformas digitales, los servicios en la nube y las redes de telecomunicaciones. Una arquitectura crítica que permanece prácticamente invisible para la mayoría de las personas, pero cuya interrupción podría generar consecuencias económicas, sociales y estratégicas de enorme magnitud.

La infraestructura crítica dejó, por lo tanto, de ser un asunto exclusivamente técnico y pasó a convertirse en un componente central del poder internacional.

También te puede interesar: Abrieron las inscripciones para nuevos cursos virtuales | Diario del Fin del Mundo

El análisis desarrollado por nuestro Observatorio permite identificar una creciente bipolaridad tecnológica alrededor de Estados Unidos y China. Sin embargo, la misma no debería interpretarse como una división simple del mundo en dos bloques sino como el derivado de una realidad mucho más compleja.

Así, mientras China ocupa una posición central en las cadenas de suministro, la manufactura y el comercio de bienes tecnológicos, Estados Unidos mantiene una enorme capacidad de influencia sobre la infraestructura digital, las plataformas, el software, los servicios en la nube y los datos.

Monefin — Préstamos o tarjetas de crédito

El resultado es un mundo de dependencias cruzadas. Para numerosos países, desvincularse de uno de estos polos no significa necesariamente alcanzar autonomía, sino asumir nuevos costos y riesgos. La dependencia tecnológica, una vez consolidada, genera un fenómeno particularmente difícil de revertir, ya que cuanto mayor es la integración con una determinada infraestructura, más costoso resulta abandonarla.

También te puede interesar: Descubren que la Antártida libera mercurio al océano | Diario del Fin del Mundo

Pero hay un elemento adicional que obliga a revisar las categorías tradicionales con las que analizamos el poder internacional. Los Estados ya no son los únicos protagonistas.

Las grandes empresas tecnológicas han alcanzado una capacidad de influencia que, en algunos ámbitos, se aproxima a la de los propios Estados. Las mismas controlan plataformas utilizadas por miles de millones de personas, administran enormes volúmenes de datos, operan servicios en la nube y participan de infraestructuras esenciales para el funcionamiento de las economías contemporáneas.

Google, Microsoft, Amazon, Meta, Alibaba, Tencent o ByteDance no son Estados, pero tampoco pueden ser considerados simplemente empresas convencionales. Su dimensión global, su capacidad tecnológica y su autonomía operativa las convierten en actores centrales de una nueva disputa por la influencia.

También te puede interesar: OSEF: ordenan a Hruby pagar una multa de $9 millones | Diario del Fin del Mundo

Esto obliga a pensar el ciberpoder desde una perspectiva diferente ya que no alcanza con observar la competencia entre Washington y Beijing, sino que hay que analizar también la relación entre los Estados y las grandes compañías tecnológicas, sus modelos de gobernanza y la manera en que cada una de ellas contribuye a ampliar -o limitar- la capacidad de influencia de los países donde tienen su origen.

La discusión tiene una dimensión particularmente sensible para América Latina. La región, como buena parte del Sur Global, enfrenta niveles significativos de dependencia tecnológica y de infraestructura. En este contexto, hablar de ciberseguridad no puede limitarse a discutir firewalls, ataques de ransomware o protección de sistemas. La cuestión de fondo se alza pues, como mucho más amplia y se vincula con la capacidad para decidir sobre las tecnologías de las que depende nuestra economía, nuestra seguridad y nuestra soberanía.

La respuesta no pasa entonces necesariamente por buscar una autonomía tecnológica absoluta -algo difícil de imaginar en un mundo profundamente interdependiente- sino por conocer nuestras dependencias, identificar los activos estratégicos y desarrollar capacidades propias allí donde sea posible y necesario.

El desafío resulta entonces, comprender que la infraestructura digital también es infraestructura de poder. Que los cables submarinos, los centros de datos, la nube y las plataformas no son simplemente herramientas que utilizamos, sino que son parte de una arquitectura global en la que se define quién tiene capacidad de influencia y quién queda expuesto a las decisiones de otros.

Y es que el mapa del poder internacional ya no se dibuja únicamente sobre los territorios, sino que se extiende por debajo de los océanos, atraviesa las redes digitales y se concentra en servidores, algoritmos y plataformas.

Entender ese nuevo mapa es una condición necesaria para poder actuar sobre él. Y, para países como la Argentina, comenzar a discutirlo resulta una clara prioridad de su presente.

Fuente: Diario Panorama

  • #tecnologia
  • #cuando
  • #infraestructura
  • #digital
  • #define
  • #geopolitica
  • #santiago del estero

Te puede interesar

Newsletter Pulso Federal · Diaria

La radiografía política y económica del país, todos los días en tu casilla.

Análisis federal, indicadores y la mirada del interior sobre la agenda nacional. Para tomadores de decisión, periodistas y ciudadanos exigentes. Sin spam.

Te suscribís y podés cancelar cuando quieras.