Cuántas nueces comer por día para cuidar el cerebro y aprovechar sus nutrientes
Las nueces aportan omega-3, antioxidantes, vitaminas y minerales que pueden contribuir a una alimentación vinculada al cuidado de la salud cerebral. Conocé cuántas conviene comer por día y cómo incorporarlas a la dieta.

Resumen para apurados
Las nueces son uno de los frutos secos más asociados con la salud cerebral. Su particular forma, similar a la del cerebro, suele llamar la atención, pero son sus componentes nutricionales los que explican el interés que despiertan dentro de una alimentación equilibrada.
Este alimento aporta ácidos grasos omega-3, antioxidantes, vitaminas y minerales, nutrientes que cumplen distintas funciones en el organismo. Entre ellos se destaca el ácido alfa-linolénico (ALA), un tipo de omega-3 de origen vegetal.
Además de incorporarse fácilmente a preparaciones dulces y saladas, las nueces pueden consumirse solas o agregarse a ensaladas, salsas, aderezos, postres y licuados.
Una porción habitual de nueces ronda los 28 gramos, equivalente aproximadamente a un puñado. Esta cantidad permite incorporar sus nutrientes sin que el aporte calórico sea excesivo dentro de una alimentación diaria.
En términos prácticos, 28 gramos representan aproximadamente cuatro o cinco nueces sin cáscara, aunque el tamaño de cada fruto puede variar.
Su aporte de ALA, antioxidantes y otros nutrientes es uno de los motivos por los que las nueces son consideradas un alimento de interés para la alimentación vinculada al cuidado de la función cerebral.
Los ácidos grasos omega-3 participan en diferentes procesos del organismo, mientras que los compuestos antioxidantes, entre ellos los polifenoles, contribuyen a proteger las células frente al estrés oxidativo.
El interés por las nueces y la salud cerebral está relacionado principalmente con su composición nutricional. El ALA es un ácido graso esencial que el organismo necesita incorporar a través de la alimentación.
A esto se suma la presencia de antioxidantes y otros micronutrientes. Por ese motivo, las investigaciones sobre frutos secos han analizado su posible relación con distintos aspectos de la salud, incluida la función cognitiva.
Sin embargo, consumir nueces por sí solo no garantiza mejoras en la memoria o en otras capacidades cognitivas. Sus posibles beneficios deben entenderse dentro del conjunto de una alimentación variada y equilibrada.
Una práctica habitual consiste en dejar las nueces en agua durante varias horas, incluso durante toda la noche, para luego consumirlas.
Esta costumbre se utiliza con la idea de facilitar la digestión o mejorar el aprovechamiento de determinados nutrientes. Sin embargo, el hecho de remojarlas no es indispensable para consumirlas ni significa necesariamente que el organismo vaya a absorber todos sus nutrientes de manera más eficiente.
Por eso, las nueces pueden incorporarse directamente a la alimentación, siempre que se respete una cantidad adecuada y se contemplen dentro del consumo total de frutos secos y de la dieta diaria.
En definitiva, un puñado de nueces puede ser una forma sencilla de incorporar omega-3 de origen vegetal, antioxidantes y otros nutrientes. Su consumo habitual puede formar parte de una alimentación saludable, aunque ningún alimento por sí solo determina la salud cerebral.
Fuente: La Gaceta
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