De equipamiento militar a la alta montaña: PAP, la pyme que convenció a una multinacional para diseñar los colectivos del futuro
Tras la caída de Pascua Lama, Juan José y Juan Cruz Igualada lograron transformar la crisis en oportunidad: no solo se aliaron con ingenieros en Brasil para diseñar colectivos 4x4 de alta montaña, sino que diversificaron el grupo hacia la tecnología y la gastronomía con su propia…

El camino que serpentea hacia la alta cordillera sanjuanina no entiende de atajos ni de promesas frágiles. A más de cuatro mil metros sobre el nivel del mar, donde el aire se vuelve escaso y el viento sopla con toda la fuerza que recuerda, emprender en el interior profundo no es simplemente una ecuación financiera, es un ejercicio de resistencia diaria.
Detrás de cada colectivo que desafía la montaña y de cada motor que arranca al amanecer, yacen historias tejidas en la mesa familiar, que intentan revertir la adversidad y los giros de la economía local. Construir futuro a la sombra de los Andes exige transformar las cicatrices en motor. La historia de PAP en Tiempo Empresario.
¿Cómo es hoy PAP? ¿Cómo fue el proceso de pasar de aquella empresa familiar a trabajar con grandes compañías, con la minería y también fuera de San Juan?
Juan Cruz Igualada: Es todo un proceso. Es una escalera en la que hay que ir subiendo escalones. Cuando tenés un objetivo claro, creo que esa escalera, en cierto sentido, es más fácil. No porque sea fácil subir los escalones, sino porque sabés hacia dónde vas.
Mi papá fue quien inició y abrió los caminos. Nosotros veníamos de atrás, estudiábamos y por ahí no podíamos participar demasiado justamente por los estudios. Una vez que nos fuimos recibiendo nos involucramos cada vez más en la empresa, hasta que llegó un punto en que nuestro papá dejó de dirigirla y tomamos nosotros la dirección.
Hoy la empresa es totalmente distinta a aquella que conociste por primera vez. Está organizada de una manera muy profesional. Trabajamos en distintas partes de Argentina, en Brasil y en Chile. Desde San Juan exportamos nuestro know-how: exportamos servicios y nuestro sistema de gestión, que está desarrollado 100% en San Juan y con nuestro capital humano.
Hubo un momento bisagra: la caída de Pascua Lama. Ustedes habían apostado fuerte, incorporado trabajadores y realizado inversiones pensando en ese proyecto. ¿Cómo vivieron aquel momento?
Juan José y Juan Cruz Igualada: Tenemos una frase que siempre repetimos sobre aquel momento, que fue alrededor de 2012 o 2013. Un día Juan José llegó, antes de que se hiciera público, nos juntamos y dijo: "Bajaron Pascua Lama".
No lo podíamos creer. Era una ilusión que teníamos y algo que veníamos esperando desde hacía muchísimos años. Pero era una realidad que había que enfrentar. Teníamos un montón de gente trabajando con nosotros y muchas obligaciones que cumplir por los créditos que habíamos tomado para comprar colectivos destinados a una obra que supuestamente sería de largo plazo y que se estaba cortando.
Teníamos dos opciones: quedarnos sentados esperando que nos cayera una piedra en la cabeza o salir a buscar en otro lado una oportunidad que nos permitiera seguir, primero pagando nuestras obligaciones y también dándole continuidad a la gente que nos venía acompañando desde hacía mucho tiempo.
Así fue que salimos literalmente por toda Argentina. Recorrimos no sé cuántos kilómetros. Ganamos una licitación en Río Grande, en el sur del país, y también una licitación para operar el transporte público de la ciudad de La Rioja. Por una cuestión de cercanía terminamos yéndonos a La Rioja con los colectivos y con la gente que nos acompañaba hasta ese momento.
¿La experiencia que habían adquirido trabajando para la minería les permitió animarse a competir a otra escala y salir de San Juan?
Juan José Igualada: Sí. El know-how que nos dio la industria minera, y que nos sigue dando, creo que es una de las cosas que diferencia a las empresas: están las que lo toman como capital y las que lo toman como una obligación.
Todas aquellas enseñanzas que en su momento nosotros mirábamos y decíamos "qué locura esto", sobre todo en materia de seguridad, decidimos incorporarlas. Había empresas que no lo aceptaban y nosotros dijimos: "Esto es un aprendizaje".
Cuesta muchísimo incorporarlo al ADN de una empresa porque son prácticas del primer mundo, pero hoy forman parte del capital de PAP. Cuando salimos a otras provincias a exportar servicios, eso nos diferencia. Nuestra gente está muy capacitada en buenas prácticas de transporte, principalmente en seguridad. Eso marca una diferencia en los servicios que prestamos y en las licitaciones que ganamos fuera de San Juan, tanto en la industria minera como en la petrolera.
Trabajaron en minería, petróleo y también en el agro. ¿Pudieron diversificarse porque ya tenían una metodología de trabajo que podían trasladar a otros sectores?
Juan Cruz Igualada: Sí. Anduvimos, y seguimos andando, por toda Argentina. Es lo mismo, pero a la vez no es lo mismo. Aplicamos los estándares que tenemos acá, principalmente en seguridad, el nivel de capacitación de nuestra gente y lo que nosotros llamamos el "ADN PAP" en todas nuestras operaciones: sea en el agro de la Pampa Húmeda, en petróleo o en una mina de otra provincia.
¿Qué significa concretamente trabajar con calidad y seguridad? ¿Qué controles se realizan sobre los choferes?
Juan José Igualada: Hay un paso previo a todo eso, que son los procedimientos. Se intentan prever todas las situaciones que pueden ocurrir, se hace una programación y una proyección y, en función de todas esas circunstancias, se escribe un procedimiento.
Es un documento vivo que cambia permanentemente porque surgen cosas todo el tiempo. A partir de eso se diseña un plan, después viene la capacitación y finalmente la auditoría para comprobar que se cumpla.
Suena simple, pero es muy difícil incorporarlo. A todas las empresas les cuesta y a nosotros también. Depende mucho de la energía, los recursos y la inversión que pongas para que eso retorne lo más rápido posible.
¿Ese control se hace en tiempo real? ¿Pueden saber, por ejemplo, si un chofer excede la velocidad permitida?
Juan José y Juan Cruz Igualada: Sí. Todo esto lo apoyamos en un sistema que se llama Wiido, que nos permite observar en tiempo real las distintas situaciones que van sucediendo. Además, tenemos toda la trazabilidad y alertas que nos indican, por ejemplo, cuándo hay que capacitar a un chofer o quién todavía no realizó determinada capacitación.
Es un sistema complejo que nos ayuda a gestionar con calidad y seguridad una organización que ya no es chica y que funciona en distintos lugares, con puntos de operación que tienen particularidades diferentes.
Juan Cruz Igualada: Podemos controlar antes de cada viaje si a cada chofer se le realizó el control de alcoholemia. Eso lo hacemos desde hace más de 15 años.
Tenemos una anécdota de cuando empezamos a operar el transporte público de La Rioja. Llegamos con las prácticas que ya utilizábamos en San Juan y el primer día hicimos controles de alcoholemia. Quedaron alrededor de seis personas fuera de servicio porque tenían alcohol en sangre.
Una persona importante de aquel momento me llamó para decirme: "No pasa nada". ¿Cómo que no pasa nada? Para nosotros ya era imposible pensar que una persona pudiera manejar con alcohol y, en otro lugar, era algo que podía llegar a dejarse pasar.
Lo mismo hacemos con la somnolencia. Podemos detectar si una persona descansó correctamente. Puede haber tenido un problema en su casa y no necesariamente haber salido de noche.
Incluso fuimos más allá y trabajamos con las esposas y las familias de los choferes. Culturalmente, un chofer pasa mucho tiempo afuera, llega algunas horas a su casa y vuelve a salir. Quizás tiene que levantarse a las 3 o 4 de la mañana y necesita descansar. Por eso hicimos cursos y capacitaciones con las familias para explicarles el valor que tiene ese descanso. Un chofer está al frente de un colectivo que lleva vidas.
¿Por qué decidieron involucrar también a las familias de los choferes?
Juan José Igualada: Porque hay que ir más allá. Una cosa es explicárselo al chofer y otra es explicárselo a su familia. Finalmente entendieron que nosotros estamos velando, primero que nada, por la seguridad de ese padre de familia o de ese esposo. Incluso importa qué come antes de salir a trabajar.
Después de lo que significó Pascua Lama, hoy vuelven a estar muy enfocados en San Juan. ¿La minería que viene representa aquello para lo que se estuvieron preparando todos estos años?
Juan Cruz Igualada: Totalmente. Hoy estamos más enfocados en San Juan por todo lo que viene. Tenemos un gran desafío como empresa y también como sociedad.
Es lo que estuvimos esperando y para lo que nos preparamos durante tantos años. Este es el momento. Como empresa nos encuentra en una situación muy buena porque desarrollamos equipos y nos preparamos específicamente para esto.
En ese proceso llegaron incluso a desarrollar colectivos especiales para alta montaña. ¿Cómo nació esa idea?
Juan José Igualada: Es una historia que tiene dos partes. Hace muchos años, alrededor de 2012 o 2013, por buscar caminos nuevos, insistir, innovar y buscar lo mejor, dimos con las personas indicadas en el momento indicado.
Llegamos a una fábrica de Brasil que fabricaba equipos militares y que en Argentina estaba dedicada a otra actividad. A través de un amigo y mentor que tuvimos, que lamentablemente falleció durante la pandemia, logramos sentarnos con el dueño de esta empresa multinacional.
Nosotros le contábamos en 2012 qué significaba la minería para San Juan y Argentina y el futuro que veíamos. Nos escuchó y puso un departamento de ingeniería a nuestra disposición.
Estuvimos dos años trabajando en un proyecto binacional entre Argentina y Brasil. Había ingenieros brasileños, ingenieros argentinos y nosotros aportábamos nuestra experiencia como especialistas en la industria.
Así logramos desarrollar un chasis 4x4 para la industria minera que combina confort y robustez. Y no es sencillo desarrollar un chasis. Es como ir a Toyota y decirle que queremos modificar la Hilux.
Después ese chasis funcionó muy bien y, hace aproximadamente dos años, empezamos el mismo proceso para desarrollar su evolución: un chasis más grande, con mayores características y mayor desarrollo.
Eso hizo que hoy PAP esté en una posición muy buena porque tenemos los vehículos y la gente especializada y preparada. Es aquello para lo que nos venimos preparando desde hace años.
Pascua Lama fue muy duro para nosotros. Lo contamos al pasar, pero nos dejó enseñanzas, heridas y cicatrices. Hoy sentimos que tenemos una revancha. Es una revancha para las empresas sanjuaninas después de aquello que pasó, que a muchas les costó muchísimo superar y que incluso hizo desaparecer a otras.
¿Qué tienen de diferente esos colectivos desarrollados específicamente para la industria minera?
Juan José Igualada: En el mundo no hay equipos como estos que hemos desarrollado y hoy los tenemos disponibles en San Juan.
Son vehículos 4x4, con rodados y chasis más grandes, pero fundamentalmente combinan robustez y confort. Tenemos que entender que una persona que trabaja en un proyecto minero puede estar a ocho horas de San Juan y de su casa. Es un viaje largo y tiene que ser confortable y seguro.
En primer lugar tiene que ser seguro, pero en segundo lugar tiene que ser confortable. Conseguir ese equilibrio no es sencillo.
La industria del colectivo tradicionalmente nace desde dos extremos: el transporte urbano y la larga distancia. Nosotros hicimos una mezcla entre esos conceptos y las necesidades de la industria minera. De ahí surgieron estos vehículos especiales.
¿Las condiciones particulares de la Cordillera sanjuanina obligaron a pensar vehículos distintos a los que pueden utilizarse, por ejemplo, en Chile?
Juan Cruz Igualada: Totalmente. De aquella época a la que hoy vivimos hay un camino larguísimo. Ahora tenemos un nivel de confort y, sobre todo, de seguridad mucho mayor.
Con nieve, agua y barro en los caminos tenemos la mejor prueba para demostrar que estos vehículos fueron pensados especialmente para nuestra Cordillera y nuestras condiciones.
Muchas veces hablamos de que lo que viene de afuera es mejor o de la experiencia que tiene la industria chilena. Pero en Chile podés tener dos horas como máximo hasta una mina porque la Cordillera está muy cerca. En Argentina podemos estar a ocho o diez horas de un proyecto minero.
Y no son solamente las horas. Hay muchísimas variables en el medio. Nosotros no podemos considerarnos menos que la industria minera chilena o sus proveedores. Ellos tienen muchísima experiencia, por supuesto, pero sus circunstancias no son iguales a las nuestras. Las nuestras son más complejas.
Con el desarrollo de proyectos como Vicuña también aparecen empresas de otras provincias y países que quieren trabajar en San Juan. ¿Cómo enfrentan esa competencia?
Juan Cruz Igualada: Estamos esperando este momento desde hace muchísimo tiempo y nos venimos preparando.
Hoy decís "Proyecto Vicuña" y empresas de todo el país quieren venir. También empresas de países vecinos. Es muy tentador porque hay un volumen importante de trabajo y servicios por realizar y todos quieren entrar.
Nuestro rubro no está exento. De hecho, actualmente estamos compitiendo con empresas de afuera. Ahí tenemos que hacer valer todo lo que construimos durante estos años: nuestro desarrollo, nuestra experiencia y nuestro equipo de gente, que creo que hoy es lo mejor que tenemos.
¿Cuántas personas trabajan actualmente en el grupo?
Juan Cruz Igualada: Estamos rondando las 400 personas. Además del transporte tenemos una cadena de hamburguesas en San Juan y también Wiido, nuestro software, que cuenta con personal propio. Sumando las tres empresas llegamos aproximadamente a 400 personas.
¿Y cuántos colectivos tienen actualmente?
Juan Cruz Igualada: Estamos en alrededor de 150 colectivos. Además, desarrollamos estos nuevos vehículos y tienen que ingresar aproximadamente 40 más.
Una incorporación de esa magnitud requiere una inversión enorme. ¿Cómo es hoy el acceso al crédito para una empresa argentina?
Juan José Igualada: Es muy difícil. Así como hicimos toda la ingeniería para desarrollar el vehículo desde el aspecto industrial, también tuvimos que hacer ingeniería financiera.
Nos sentamos con bancos y les contamos el proyecto. Hoy nos está acompañando Banco San Juan, que confió en nosotros. Nos conocemos desde hace muchos años y también existe una relación de confianza.
Creo que toda esta expectativa que genera la minería también genera expectativas para los bancos y para todos los sectores.
Además de incorporar unidades nuevas, existe una renovación permanente de la flota. ¿Cómo impacta eso en el negocio?
Juan José Igualada: Nuestra industria es complejísima y los vehículos se deprecian muy rápido. Un vehículo de transporte es distinto a un camión o a una camioneta.
Es un negocio muy dinámico. Si un vehículo queda parado, inmediatamente empieza a restar en la ecuación final. Por eso también requiere una ingeniería financiera permanente.
¿Primero consiguen el contrato y después compran los vehículos o apuestan antes de tener asegurado el trabajo?
Juan José Igualada: Nosotros tenemos una frase para eso: "Así cualquiera gana un contrato".
Confiamos en lo que hacemos. Nosotros invertimos y después, con las cosas en la mano, salimos a pelear el contrato.
Obviamente, si se necesitan 100 colectivos no voy a decirte que tenemos los 100 disponibles, pero quizás tenemos 60 o 70. Estamos convencidos de que esa es la forma.
Todo el mundo puede decir: "Si me das un contrato...". Y sí, si tenés un contrato probablemente vayas a un banco y consigas financiamiento. Nosotros apostamos antes.
Con semejante cantidad de colectivos, ¿alguna vez se dieron el gusto de manejar alguno de los nuevos cuando llega a la empresa?
Juan José Igualada: No los manejamos por una cuestión de seguridad. No somos especialistas en conducción de vehículos de gran porte y, para dar el ejemplo dentro de nuestra propia compañía, no manejamos si no estamos habilitados, preparados y capacitados.
Pero sí aparece ese niño esperando el colectivo nuevo. Cuando llega es una fiesta. Lo metemos a la fosa, revisamos los detalles, vemos cómo está construido y si responde a lo que pedimos. Si algo no es como lo solicitamos, hacemos un informe y nos comunicamos con la fábrica.
Tenemos una relación cotidiana con ellos. Por lo menos una vez al mes viene un equipo de ingenieros de la fábrica para ajustar cosas.
Suceden cosas muy lindas en San Juan con empresas sanjuaninas. Nosotros contamos nuestra historia, pero conocemos muchas otras que quizás no se conocen.
Por ejemplo, que una multinacional venga a nutrirse de experiencia sanjuanina y después lleve ese conocimiento al mundo. Nos pasó con una empresa brasileña que vino a consultarnos por el funcionamiento de sus calefacciones. Nosotros habíamos realizado modificaciones para mejorar su rendimiento con ingeniería sanjuanina y terminaron tomando nuestro modelo para aplicarlo en otros lugares.
Esas cosas hay que contarlas. Desde San Juan salen muchísimas cosas hacia el mundo y creo que ahora van a surgir muchas más. Como sanjuaninos tenemos que creer en nuestra capacidad, en la experiencia de nuestras empresas, en el camino recorrido y también en los sinsabores y las dificultades, porque muchas veces es de donde más se aprende.
¿Ustedes mismos saben de mecánica? ¿Podrían arreglar un auto o un colectivo?
Juan Cruz Igualada: Él sí, yo no. Depende de las aptitudes de cada uno.
Juanjo es muy autodidacta. Yo le digo que es ingeniero. Se da mucha maña y hoy lidera la parte de mantenimiento. No significa que haga todo él, pero finalmente todo termina pasando por él. Es buenísimo tener a alguien que sabe de todo y se da maña con todo.
Juan José Igualada: Hacemos muy buen equipo. Siempre nos lo dicen y la verdad es que nos pone felices porque, más allá de ser socios, somos hermanos.
El sábado nos juntamos a comer milanesas en la casa de mi mamá y el domingo hacemos un asado. Lo más lindo es que la empresa nos une y no nos desune.
Yo tengo una mayor inclinación hacia la mecánica, la ingeniería y el desarrollo, mientras que Juan Cruz tiene otros talentos que aplica en el día a día y que son tan importantes como los otros.
¿Hoy pueden saber anticipadamente cuándo debe reemplazarse una pieza o cuándo puede aparecer una falla en un vehículo?
Juan José Igualada: Sí. Tenemos un plan y estamos permanentemente midiendo.
Incluso hoy tenemos incorporada inteligencia artificial dentro de nuestro sistema. Puede decirnos, por ejemplo: "Tenés un 80% de probabilidades de que ocurra determinado desvío durante los próximos 30 días".
Es un sistema predictivo que nos permite anticiparnos. Podemos regular el margen de error y, en función de eso, el sistema va anticipando posibles fallas para poder mitigar y minimizar los riesgos.
¿Alguna vez decidieron esperar para comprobar si la predicción realmente se cumplía?
Juan José Igualada: No, jamás. Nuestra política es ir por exceso.
Si el fabricante dice que un mantenimiento debe realizarse a los 100.000 kilómetros, nosotros lo hacemos a los 50.000. Siempre trabajamos aproximadamente a la mitad de lo que aconseja el fabricante.
Eso genera mayores costos, pero a largo plazo es una inversión en seguridad. Cualquier error puede ser muchísimo más caro que un repuesto que cambiaste anticipadamente.
Con toda la expectativa que genera la minería, ¿este puede ser un momento especialmente importante para las empresas sanjuaninas?
Juan José Igualada: Creo que San Juan es atractivo hoy por todo lo que hicimos los sanjuaninos, desde nuestros abuelos y la reconstrucción después del terremoto de 1944. Hay una historia muy larga.
San Juan se cayó en 1944 y, como sanjuanino, hablo con orgullo de que reconstruimos una ciudad. Hoy San Juan es una provincia atractiva para invertir.
Creo que esta es una revancha para los sanjuaninos. Pasamos por muchas cosas. Pasamos por Pascua Lama, que hizo desaparecer empresas y provocó mucho sufrimiento. Algunas sobrevivimos gracias al esfuerzo y a determinadas circunstancias, pero no salimos airosos: salimos muy lastimados.
Hoy es el momento de las empresas sanjuaninas que atravesaron todo ese proceso. Pero tampoco significa que por el simple hecho de ser sanjuanino automáticamente tengas una oportunidad.
En San Juan existen empresas muy competitivas, que están a la vanguardia y que pueden ser incluso mejores que cualquier empresa que venga de afuera. ¿Quién conoce mejor la minería de San Juan que las empresas que llevan años trabajando acá?
Creo que, además de ser sanjuaninas, hay empresas muy bien posicionadas para enfrentar la minería que viene.
¿Tienen alguna tradición para recibir un colectivo nuevo?
Juan Cruz Igualada: Mi papá, cuando compramos nuestro primer vehículo grande, rompió una botella de champán contra la llanta. Yo le decía: "¡No lo vayas a abollar!". Pero rompimos la botella.
Al primero que llegó de estos nuevos desarrollos lo recibimos con un chorro de agua, como se hace con los aviones.
¿La minería también les dio herramientas para diversificarse y animarse a otros negocios?
Juan José Igualada: Nunca nos lo habíamos planteado exactamente de esa manera, pero sí nos dio ejercicio y una dinámica.
Viajamos mucho por nuestro trabajo y eso también te permite conocer otras cosas. Así surgieron otros negocios y hoy somos un grupo de empresas con distintas actividades que desarrollamos simultáneamente.
También aprendimos de empresas que llegaron desde Canadá, sobre todo por su management y su manera de gestionar. Veíamos cómo trabajaban y pensábamos: "Si ellos pueden, nosotros también podemos". De alguna manera también nos enseñaron.
Después de haber trabajado en tantos sectores y contextos diferentes, ¿sentís que hay problemas empresariales que ya aprendieron a resolver?
Juan Cruz Igualada: Nunca está todo resuelto. Siempre seguimos aprendiendo y mejorando. Creo que esa es una de nuestras máximas: mejorar permanentemente todo lo que hacemos.
Nunca va a ser perfecto. Aprendimos muchísimo, sí, pero siempre hay algo más para mejorar.
¿Qué los lleva a seguir apostando pese a los problemas cotidianos que implica manejar una empresa?
Juan Cruz Igualada: Le buscamos la vuelta todo el tiempo. A nosotros nos pasa que, por ahí, uno está más bajoneado que el otro y entonces uno tira un poco más de la locomotora. Es nuestra forma de retroalimentarnos.
No todas son buenas, no todo son goles. La mayoría de las cosas no se cuentan. No todos los días son color de rosa, esa es la realidad.
También es una cuestión de pasión. Te tiene que gustar lo que hacés, te tiene que movilizar. Y hay una cuestión de profesionalismo: si no sos profesional y no te rodeás de equipos de primer nivel, no podés jugar en Primera.
Es como un equipo de fútbol. Si San Martín va a jugar en Primera, necesitás fortalecer el equipo. En una empresa sucede lo mismo: fortalecemos el equipo y hacemos estrategia permanentemente.
¿Ese trabajo también implica estar constantemente reunidos con el equipo, clientes y proveedores?
Juan Cruz Igualada: Sí. Estamos todo el tiempo retroalimentando nuestro equipo interno y recibiendo gente y clientes.
Nos gusta mucho que nuestros clientes vayan a la empresa y nos conozcan, que conozcan "la cocina", como quien dice, para que vean qué hacemos y cómo pensamos. Para nosotros siempre es un placer que nos visiten.
Estamos permanentemente hablando con gente y contando lo que hacemos. También tenemos reuniones internas con nuestro equipo todos los días, proyectando, analizando lo que viene, nuevos trabajos o cosas que hay que volver a hacer porque no salieron como habíamos pensado.
Fuente: Tiempo de San Juan
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