De la cancha a Tribunales: cuando la violencia le gana al fútbol
Desde hechos que sucedieron en las afueras de los estadios, hasta episodios que tuvieron lugar en las tribunas y adentro de la cancha. Reparaciones simbólicas, multas y penas de prisión condicional, los castigos que la Justicia resolvió.

El fútbol debería terminar con un resultado, un festejo o la frustración de una derrota. Sin embargo, en San Juan, durante este 2026, hubo partidos cuyo desenlace estuvo lejos de lo deportivo. Golpes, amenazas, piedrazos y hasta disparos de armas de fuego protagonizaron episodios que obligaron a intervenir a la Policía, motivaron denuncias y llegaron a Tribunales.
En ese marco, la violencia no distinguió entre protagonistas, ya que hubo árbitros agredidos por jugadores, futbolistas atacados por simpatizantes, entrenadores involucrados en peleas y planteles que ni siquiera estuvieron a salvo durante sus traslados. En algunos casos, la Justicia estableció consecuencias para los responsables, mientras que en otros, las investigaciones continúan. El recorrido de estos hechos deja una postal preocupante y es que, cada vez que la violencia se impone sobre el juego, el fútbol se empaña y el conflicto gana terreno.
Uno de los episodios más graves ocurrió el 15 de marzo, en las inmediaciones de la cancha de Sportivo Desamparados, antes del encuentro frente a Marquesado. En medio de una disputa por los espacios de estacionamiento destinados a los cuidacoches, Diego Maximiliano Castro protagonizó un enfrentamiento con otras personas y terminó disparándole a Facundo Cabello, quien recibió un impacto de bala en una pierna y debió ser trasladado al Hospital Rawson. Aunque el conflicto no habría tenido origen en una rivalidad futbolística, sucedió en la previa de un partido y generó momentos de tensión en los alrededores del estadio.
La investigación quedó en manos de la fiscal Daniela Pringles y tuvo una resolución mediante un juicio abreviado. Castro reconoció su responsabilidad y recibió una pena de un año de prisión condicional, homologada por el juez de Garantías Gerardo Fernández Caussi. Además, quedó sujeto a reglas de conducta y a una prohibición de acercamiento y contacto con la víctima. De esta manera, evitó cumplir una condena en prisión efectiva.
El 15 de junio, un encuentro de cuarta división entre San Lorenzo y El Encón, disputado en la cancha del primero, terminó con un jugador detenido. El protagonista fue Leandro Nicolás Nievas Segura, de 18 años, quien habría reaccionado violentamente después de reclamar por una decisión arbitral. En medio de la discusión, le habría dado un golpe de puño en el cuello al asistente Fernando Medina. Aunque el árbitro no presentó lesiones visibles, el episodio motivó la intervención policial y una posterior denuncia.
El futbolista fue trasladado en calidad de aprehendido y quedó vinculado a un expediente contravencional por presuntas infracciones a los arts. 109 y 213 inc. B de la Ley 941-R. La causa quedó a disposición del Juzgado de Paz Letrado de 25 de Mayo. Hasta la última información periodística disponible no se había comunicado una sanción definitiva, por lo que el caso debe considerarse una actuación en trámite y no una condena.
El 21 de septiembre, el clásico entre Unión de Villa Krause y Sportivo Desamparados, por el Torneo Regional Amateur, tuvo un desenlace marcado por los incidentes. Hubo enfrentamientos entre integrantes de los planteles, lanzamiento de proyectiles desde las tribunas y un futbolista del Puyutano, Cristian García, que recibió una pedrada en la cabeza y debió ser retirado en camilla. Pero uno de los episodios que tuvo consecuencias judiciales fue la agresión del entrenador de Desamparados, Mauricio Del Cero, contra el preparador físico de Unión, Adrián Dalmiro Arnau. El DT le habría dado un golpe de puño que provocó su caída y una lesión en uno de sus ojos.
Arnau realizó la denuncia y la UFI Genérica intervino en la investigación por lesiones. El caso tuvo una resolución alternativa el 27 de octubre, cuando la jueza Celia Maldonado de Álvarez homologó un acuerdo de reparación integral. Del Cero se comprometió a pagarle $100.000 a la víctima y ambas partes acordaron no protagonizar nuevos actos de hostigamiento. El convenio estableció como fecha límite para el pago el 10 de noviembre y, con su homologación, se extinguió la acción penal contra el entrenador. No hubo una condena de prisión, sino una solución económica acordada entre las partes.
El 21 de octubre, el plantel de Unión de Villa Krause fue atacado cuando se trasladaba en colectivo hacia la cancha de Sportivo Desamparados para disputar los cuartos de final de la Liga Sanjuanina. El micro circulaba con custodia policial cuando un grupo de personas comenzó a arrojar piedras en la zona de la Esquina Colorada, en Rivadavia. Una de las ventanillas terminó destruida y dos futbolistas resultaron afectados. Ignacio Barahona sufrió una lesión por los fragmentos de vidrio y otro jugador, de apellido Araya, también habría resultado herido. La investigación señaló a personas vinculadas a la hinchada de Del Bono y permitió detener a Franco Emanuel Cuello, de 28 años.
La causa avanzó en el fuero de Flagrancia por el delito de daño. El juez Ricardo Grossi Graffigna le concedió a Cuello la suspensión del juicio a prueba, conocida como probation. Como consecuencia, deberá realizar trabajos comunitarios no remunerados durante un año, cumplir reglas de conducta y efectuar una reparación simbólica. La investigación estuvo a cargo del fiscal Fernando Bonomo y la ayudante fiscal Lucía Escudero. Un dato importante es que Barahona manifestó que no quería instar una acción penal por la lesión, por lo que el expediente avanzó por los daños materiales ocasionados al colectivo. La probation no equivale a una condena ni a una declaración de culpabilidad.
En febrero, después del partido entre Batistella y Minero, por una semifinal de la Segunda División del futsal sanjuanino, se desató una gresca tras el resultado que dejó a Batistella fuera de la final. Juan Ignacio Saball, árbitro de 21 años que había concurrido como espectador y no estaba designado para dirigir, intentó registrar con su teléfono los incidentes y terminó siendo agredido. Según contó, recibió golpes en la cabeza, empujones y patadas de jugadores y allegados que estaban alterados por el desenlace del encuentro. El episodio ocurrió en la cancha de Colón Junior.
El joven radicó una denuncia en la Comisaría 27ª, del barrio Aramburu. Sin embargo, hasta la última información disponible no se conocieron imputaciones, medidas judiciales contra los agresores ni una resolución de la causa. El caso quedó como otro antecedente de violencia contra quienes forman parte del arbitraje, incluso cuando no están cumpliendo una función oficial dentro del encuentro.
El 16 de octubre, durante el partido entre Árbol Verde y San Damián, por los cuartos de final de la B local, se produjo un ataque contra el plantel visitante mientras sus integrantes se encontraban en el vestuario durante el entretiempo. Según denunció el presidente de San Damián, Alberto Ávila, simpatizantes del equipo local comenzaron a arrojar piedras y otros objetos. Uno de los futbolistas, Marco Manrique, recibió un golpe en la cabeza que le provocó un corte. La delegación decidió no salir a disputar el segundo tiempo y se resguardó en el camarín de los árbitros ante la falta de garantías de seguridad.
La dirigencia de San Damián confirmó que radicó una denuncia en la Comisaría 2ª y que contaba con registros audiovisuales y documentación médica para aportar a la investigación. No se conocieron detenciones, imputaciones ni castigos judiciales posteriores. El episodio, sin embargo, se suma a una serie de hechos que muestran cómo la violencia de los simpatizantes puede terminar afectando directamente la integridad física de los futbolistas.
El 10 de octubre, un encuentro entre Libertad Juvenil y Defensores de los Andes, por los playoffs de la Primera B sanjuanina, debió interrumpirse cuando el árbitro sancionó un penal a favor del equipo local. La decisión desató una reacción violenta de integrantes de la delegación visitante, que habrían acorralado, insultado y agredido físicamente al juez. Entre los señalados estuvieron el futbolista Leandro Gómez y el masajista Andrés Gonzalo Manrique.
El árbitro radicó una denuncia penal en la Comisaría 31ª de Las Chacritas, bajo la carátula de lesiones. En paralelo, el Tribunal de Penas de la Liga Sanjuanina dispuso un año de suspensión para Gómez y Manrique, además de sanciones para otros integrantes del equipo y una multa para la institución. También dio por ganado el partido a Libertad Juvenil por 3 a 0. Sin embargo, esas medidas corresponden al ámbito deportivo y no constituyen una condena penal. Hasta el cierre de este relevamiento no se había informado una resolución de la denuncia judicial.
Fuente: Tiempo de San Juan
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