De la cuna tucumana al desafío de la IA: el periodismo según Kirschbaum y Morales Solá
Encuentro entre los dos periodistas políticos más influyentes del país nacidos en esta provincia.

En el comienzo de la charla, el moderador Daniel Dessein contó una anécdota. La idea de reunir en una misma mesa a Ricardo Kirschbaum y a Joaquín Morales Solánació a miles de kilómetros de San Miguel de Tucumán, en un café de Marsella. Allí, durante un encuentro internacional de prensa, Dessein -presidente del directorio de LA GACETA- y Martín Etchevers -presidente de Adepa- coincidieron en que la 64ª Asamblea General que tendría a Tucumán como sede debía tener un momento de introspección profunda. La premisa era inmejorable: sentar a conversar a los dos periodistas políticos más influyentes del país nacidos en esta provincia, hoy referentes de dos de los diarios de mayor gravitación nacional, Clarín y La Nación.
Ese reencuentro de comprovincianos en el Hotel Sheraton no tardó en hacer escala en las páginas y los pasillos de LA GACETA, el diario que ofició de cuna para uno, de faro ineludible para el otro y de referencia cultural insustituible para ambos.
Según Morales Solá, columnista político de La Nación, el regreso a Tucumán fue también un regreso a la memoria familiar y a los primeros pasos en el oficio. Su desembarco en el periodismo ocurrió a los 18 años justamente en LA GACETA, donde su padre, homónimo, había sido secretario general de redacción. Con emoción y anécdotas de época, evocó aquellos años de formación entre linotipos, olor a tinta y próceres de la prensa local como Domingo Padilla, recordando cómo se hacía la cobertura de calle en tiempos turbulentos.
También te puede interesar: Provincia y Banco Nación lanzaron línea de crédito para pymes locales de hasta $300 millones por proyecto
La contrapartida la marcó Kirschbaum, editor general de Clarín, al recordar su particular derrotero: su carrera creció sin haber pasado por la redacción de LA GACETA, un hecho casi excepcional para un periodista tucumano de su época. Esa distancia física, sin embargo, no menguó la influencia que el diario ejercía sobre su vocación: LA GACETA era la vara con la que se medía el pulso del país desde el interior.
Dessein terció en ese rescate histórico para marcar que el flamante libro que compila textos de LA GACETA Literaria de los últimos 77 años incluye artículos de ambos. Un texto sobre Borges escrito por Morales Solá hace medio siglo y otro más reciente de Kirschbaum sobre Juan Bedoian, otro periodista tucumano destacado a nivel nacional.
El puente entre la provincia y Buenos Aires unió rápidamente las trayectorias de ambos. Kirschbaum recordó sus inicios porteños de la mano de Morales Solá. "Él me llevó a Clarín y yo lo reemplazaba cuando tenía franco en la conducción y su comentario; tenemos una relación ligeramente larga", apuntó con complicidad.
También te puede interesar: Despliegue inédito y una sorpresa para la FNE
A partir de allí, el diálogo se adentró en la transformación del oficio. Morales Solá repasó su decisión de dejar las redacciones tras 14 años en Clarín ("dije: tengo 40 años, no tuve un infarto ni una enfermedad grave; no vuelvo más") para pasar a escribir desde su casa en La Nación, convocado por José Claudio Escribano, presente en el auditorio. Evocó la transición de la máquina de escribir a internet recordando la profecía de Al Gore sobre las superautopistas de información. "Yo dije: 'no me preocupo, no voy a vivir eso'. Y era internet", contó.
Kirschbaum sumó el contraste con su cobertura de la gira de Raúl Alfonsín a Washington en 1985. "Me dieron una laptop que pesaba ocho kilos y había que desarmar teléfonos con pinzas para mandar la onda portadora a la redacción", dijo. Pero el editor general de Clarín advirtió sobre la degradación actual: "a mí me fastidia cuando pregunto en la redacción si verificaron lo que estamos publicando y me dicen que está en la web. Si hay un accidente a siete cuadras del diario, hay que mandar un cronista a ver qué pasó. Se está perdiendo la esencia del cronista que escribe lo que ve, lo que el Washington Post llamaba 'la primera versión de la historia'".
Dessein planteó el desafío existencial que introduce la Inteligencia Artificial, recordando el vaticinio de Yuval Noah Harari sobre programas capaces de redactar mejor que los humanos y el peso de las columnas analíticas para sostener el modelo de suscripciones digitales.
También te puede interesar: "Se cayó del auto": la insólita versión de la jueza Pascual sobre el asesinato de Kim Gómez
Frente a la consulta del auditorio sobre si un ente virtual o la clonación de voces podrían reemplazar la relación con las fuentes, Morales Solá defendió el núcleo del método periodístico. "No hay como la entrevista personal. Para mí, como columnista, la relación con las fuentes es de confianza mutua; es cultivar una fuente durante años y saber que no va a ser traicionada. Ese vínculo la Inteligencia Artificial no lo puede resolver", consideró. Kirschbaum catalogó a la IA como "una herramienta innovadora, pero también depredadora del conocimiento, que utiliza el trabajo ajeno y no paga por ese contenido a los medios, que aportan cerca del 35% de su entrenamiento".
El repaso por las más de cuatro décadas de democracia recaló en la relación de la prensa con el poder. Morales Solá rememoró el hostigamiento durante el kirchnerismo y, de forma particular, el escrache que sufrió en noviembre de 2010 Tucumán, cuando vino invitado por LA GACETA para su Ciclo de conferencias, semanas después de haber viajado a Londres para entrevistar a Isidoro Graiver y desmentir la versión oficial sobre la compra de Papel Prensa.
Al posar la mirada sobre el gobierno de Javier Milei, el columnista de La Nación marcó la incomprensión de fondo de la Casa Rosada. "Lo que pasa actualmente es muy grave, pero son tuits. A mí no me van a asustar con un tuit a estas alturas del partido... El otro día me dijo 'inmundicia humana, basura humana'. Creo que fue redundante, con uno de esos insultos bastaba", ironizó.
También te puede interesar: Abra Pampa concreta más obras públicas para vecinos
"El Presidente ha creado un clima innecesario de confrontación. Hay un desconocimiento profundo de cómo se relaciona el periodismo con los gobiernos. Nosotros reconocemos aciertos y señalamos errores; no conozco periodismo serio que sea de puro elogio. Nuestra misión sigue siendo contar lo que quienes tienen el poder no quieren que se sepa", remató Morales Solá.
Hacia el final, ambos coincidieron en que el futuro del oficio no pasa por rendirse a la tiranía del clic, sino por volver a los fundamentos. "Hay que marcar con claridad la diferencia entre lo que dicen las redes sociales y lo que sucede en la realidad", resumió Morales Solá, mientras Kirschbaum instó a desarmar la inercia interna: "en un sistema colectivo, si uno no empuja constantemente el punto de confort, vuelve a su forma original".
Una lección nacida en las calles tucumanas que, más de medio siglo después, sigue marcando el rumbo de las redacciones argentinas.
Fuente: La Gaceta
- #sociedad
- #cuna
- #tucumana
- #desafio
- #periodismo
- #segun
- #kirschbaum
- #morales
- #sola
- #tucuman
