De la pizarra a la Rosada: la carambola de Ravier que sacude a la oposición
El salto del economista como vocero presidencial corona su sintonía intelectual con Milei, pero sacude el tablero local de La Libertad Avanza. El ingreso de Martín Matzkin a Diputados reaviva las sospechas sobre el rol de una dinastía especialista en el benef…

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EL DIARIO digital
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Por Walter Goñi (*)
El ajedrez político es tan dinámico que un día estás discutiendo de macroeconomía en las aulas de una universidad y al otro te convertís en el rostro y la voz del Gobierno nacional. El nombramiento de Adrián Ravier como nuevo Vocero Presidencial es, ante todo, un triunfo de los que recitan el manual austríaco de memoria. En las últimas horas, varios sectores reflotaron viejos cruces tuiteros del año 2018 entre Ravier y Javier Milei; una crítica extemporánea y forzada para un dirigente que ya validó sus credenciales en las urnas pampeanas el año pasado, cosechando un inapelable 43,52% de los votos. Aquello no fue más que una "discusión académica", muy entre comillas, habitual entre economistas de la Escuela Austríaca, dicen desde La Libertad Avanza.
En los pasillos de Balcarce 50, a Ravier siempre se lo vio con buenos ojos. "Habla bien de economía y, sobre todo, habla el mismo idioma que el Presidente", deslizaron fuentes de la LLA. También revelaron que el espaldarazo definitivo ocurrió recientemente en el Palacio Libertad, durante el ciclo de disertaciones sobre economía liberal donde Ravier moderó y compartió estrado con Juan Carlos de Pablo, lanzando duras críticas a la Teoría General de Keynes. Esa sintonía fina ratificó su posición en la mesa chica del pensamiento libertario. De todos modos, la designación como vocero tuvo el sello del secreto gubernamental: ni el propio Ravier lo supo con anticipación; se enteró a último momento, cuando el teléfono sonó directo desde el despacho presidencial.
El ascenso de Ravier a la primera línea de la comunicación nacional abre un interrogante inevitable en Santa Rosa: ¿qué pasa con su proyectada candidatura a gobernador para 2027? En el entorno nacional de LLA la respuesta es tajante y sin concesiones: "El foco principal es la responsabilidad institucional que se le dio ahora. Hoy no es momento de candidaturas. Es un jugador del proyecto".
A renglón seguido, en Buenos Aires recitan el mantra ineludible del oficialismo: el destino de cada candidato en las provincias depende pura y exclusivamente de Javier Milei; no hay liderazgos autónomos. La prioridad absoluta del aparato comunicacional a partir de hoy estará puesta en lograr la reelección del Presidente en 2027.
Sin plan para La Pampa
Fuentes inobjetables de La Libertad Avanza confirman el verdadero trasfondo de la jugada: detrás del desembarco de Adrián Ravier en la Vocería Presidencial no existe por ahora un plan electoral orquestado para la provincia. Olivos no midió el impacto en el territorio ni buscó un relanzamiento local; simplemente priorizó tapar de urgencia el bache comunicacional de la Casa Rosada con un cuadro de sintonía intelectual absoluta. Para el esquema centralista, hoy no es momento de candidaturas pampeanas: el esfuerzo es uno solo y se llama Milei 2027.
Además, en la mesa de estrategia libertaria tienen claro que las elecciones nacionales se juegan con reglas muy distintas a las provinciales. El espejo en el que se miran es la provincia de Buenos Aires en las legislativas del año pasado, donde LLA revirtió de forma increíble un escenario de 15 puntos abajo en los tramos provinciales para terminar ganando la elección nacional. En el búnker libertario analizan que, ante los desdoblamientos, los caudillos provinciales ponen todo el aparato en la contienda local y se "relajan" en la nacional. Ese escenario de desdoblamiento es el que probablemente use La Pampa como primer test electoral del año en 2027, lo que obligará a medir con bisturí cada movimiento.
Sin embargo, la lectura de que los gobernadores ganan su territorio y después se relajan ya no parece tan lineal. El escenario actual dinamitó esa vieja lógica criolla: hoy a los mandatarios provinciales ya no les da lo mismo quién sea el presidente. El salvaje ajuste que la motosierra de Milei descargó sobre el interior -del cual La Pampa es un reflejo brutal- y el manejo quirúrgico y discrecional de los fondos según el nivel de sumisión de cada provincia, obliga a revisar el manual. Con las cajas asfixiadas, los gobernadores saben que desdoblar ya no es para desentenderse de la Nación, sino para asegurar la base antes de dar la batalla de fondo. Entendieron que si no juegan fuerte también en la nacional para condicionar al inquilino de la Casa Rosada, el látigo y la chequera centralista los terminará ahogando sin importar el signo político.
El apellido Matzkin
Martín "El Facha" Matzkin, junto a su actual jefa política Patricia Bullrich.
La carambola de la designación de Ravier activó de inmediato la línea sucesoria en la Cámara de Diputados de la Nación. Por el orden de prelación de la lista -y validado por la Ley de Paridad de Género- la banca le corresponde ahora a Martín "El Facha" Matzkin, actual subsecretario en el Ministerio de Seguridad y hombre de extrema confianza de Patricia Bullrich.
La llegada de Matzkin al Congreso altera el equilibrio interno: la banca pura de Milei que ostentaba el académico Ravier pasa ahora a engrosar la tropa propia de Bullrich y el ala dura del PRO. Pero en el plano local, el apellido Matzkin despierta viejos fantasmas. Martín es hijo de Aldo Matzkin y sobrino de Jorge "Toto" Matzkin, aquel icónico y poderoso titiritero del PJ pampeano, exministro del Interior de Eduardo Duhalde y jefe de la bancada peronista en Diputados durante los noventa. Con ese linaje a cuestas, "El Facha" carga con el peso y el manual de estilo de una dinastía a la que el mundillo político y judicial de La Pampa siempre miró de reojo.
Los Matzkin casi nunca juegan en primera línea; prefieren los hilos del segundo plano porque saben que el apellido arrastra una mochila insostenible de sospechas públicas desde la década del '90. Desde la comodidad de las sombras, ese ejemplo pragmático de lo que es una casta regentea la política pampeana dividiendo el voto con colectoras funcionales o negociando sellos de goma para quedar siempre del lado ganador de la ventanilla estatal.
Un joven "Facha" Matzkin, junto a su tío Toto: cuando daba los primeros pasos en el clan familiar.
Los ejemplos de esa plasticidad familiar están a la vista ahora en la generación de los primos. Mientras Guillermo Matzkin se mantiene desde hace tiempo tejiendo lazos dentro del PRO, su primo David -"Davito"- muestra una versatilidad aún más llamativa: histórico armador de segundas líneas, pasó de gerenciar el holding de radios de la familia en Santa Rosa antes de transferírselo a la Amusim de Rodrigo Genoni, a exhibir en los últimos años una indisimulable sintonía fina con el intendente kirchnerista Luciano di Nápoli.
El propio Martín "El Facha" Matzkin es un manual abierto de esta transmutación de pieles: arrancó en el PJ, fue juez de Faltas en Catriló bajo una gestión peronista, saltó al macrismo en 2017 como representante del Estado nacional en el Ente Casa de Piedra, recaló en 2020 como síndico en la empresa estatal Pampetrol propuesto por el PRO (en una polémica jugada que la oposición denunció como un pacto bajo la mesa entre Carlos Verna y Carlos Javier Mac Allister), y terminó "tiñéndose de violeta" para desembarcar en el Ministerio de Seguridad de Bullrich.
El apellido muta de color y de ropaje, pero se las ingenia para mantener siempre un pie adentro del tablero. Su desembarco en Diputados reaviva la pregunta inevitable: ¿jugará para la Casa Rosada o activará el histórico chip del ajedrez familiar pampeano?
El factor Berhongaray
Adrián Ravier, junto al presidente Javier Milei: al radicalismo le inquieta la reciente movida política y comunicacional.
Este inesperado recambio de fichas se produce en un momento crucial para el armado de la oposición pampeana. El radical Martín Berhongaray viene craneando pacientemente la construcción de un frente amplio antiperonista que logre confluir a la UCR, el PRO, La Libertad Avanza y todo aquel espacio que decida unirse para disputarle el poder al PJ en 2027. Pero, por supuesto, con él a la cabeza y con el traje de candidato a gobernador ya planchado.
La salida de Ravier del territorio para sumergirse en el barro de la comunicación diaria de la Casa Rosada y el ingreso de un armador netamente pragmático como Matzkin configuran un panorama espinoso para las pretensiones del radicalismo. A Berhongaray se le desdibuja el interlocutor ideológico y le plantan en la mesa de negociación a un especialista en la rosca de alta densidad.
Varios interrogantes quedan abierto: con Ravier con pantalla nacional diaria y la botonera de la pauta centralizada, ¿usará Olivos ese poder para potenciar una LLA pampeana pura y subordinar al radicalismo? ¿O la voracidad de la Casa Rosada por la reelección de Milei, sumada a la histórica propensión de los Matzkin a jugar su propio campeonato de sellos, terminará atomizando una vez más a la oposición? El peronismo pampeano, mientras tanto, observa desde el balcón de su histórica hegemonía, sabiendo que en esta provincia las carambolas que se ensayan en Buenos Aires suelen terminar en la banquina antes de cruzar el Meridiano V.
(*) Director Periodístico de El Diario de La Pampa
Fuente: El Diario de La Pampa
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