De ser campeón, dar vueltas olímpicas y jugar Mundiales a despuntar el vicio en el fútbol amateur
"Esto es mi vida", sostuvo el multicampeón José "Pepe" Basualdo, quien recordó que su papá no jugaba al fútbol sino a las bochas, y rememoró aquellos torneos con amigos en los que lucían camisetas blancas de dormir con números pintados

"Esto es mi vida", sostuvo el multicampeón José "Pepe" Basualdo, quien recordó que su papá no jugaba al fútbol sino a las bochas, y rememoró aquellos torneos con amigos en los que lucían camisetas blancas de dormir con números pintados
Por Luis Castro
Producción para LA CAPITAL/ Andrés Mancini
"El potrero te da muchas cosas. Lamentablemente ahora casi que desapareció, pero te da muchas enseñanzas", sostuvo Pepe antes del partido en el torneo amateur.
Basualdo junto a sus compañeros de equipo, Parquefield.
Sábado al mediodía, sol a pleno y jornada especial para el fútbol con amigos. Toda la trayectoria, logros deportivos, títulos, canchas colmadas e hinchas coreando su nombre quedaron atrás para José "Pepe" Basualdo. Ahora es el momento de volver a las raíces, jugar por diversión pero siempre con la rabia y el fin de ganar como si se tratara de la final del mundo. A los 63 años y con un trajín intenso, lo importante está en correr, trotar y llenar el alma de alegría acariciando una pelota. "Esto es mi vida", dice Pepe al borde de una de las canchas de Bancos y Seguros, en la zona oeste de Rosario y donde convoca a centenares de proyectos o intentos de futbolistas y otros que lograron serlo. "Fui una persona privilegiada, pero no pensaba que iba a ser jugador. Me encantaba y vivía pensando en el fútbol", sostuvo el exvolante que compartió varios años nada menos que con Diego Armando Maradona, jugó los mundiales de Italia y Estados Unidos y fue campeón con V y B.
Basualdo llegó a la hora pautada y en la previa al encuentro que iba a disputar su equipo Parquefield en el torneo de veteranos. "¿Vas de titular o al banco?", fue la pregunta inicial y que tuvo una respuesta contundente. "No, voy de entrada. Si no me enojo y no vengo más", bromeó mientras sus compañeros repartían las camisetas con los colores verde y blanco. "¿Qué es de tu vida?", fue la consulta para el inicio de la charla para el ciclo de La Capital. "Mi vida cambió como siempre pasa, a veces es una mujer y es la que me trajo para vivir en Funes. Hace dos o tres años que estoy instalado en esta zona y la paso muy bien".
"Volví otra vez a la tranquilidad -agregó- después de estar en Buenos Aires. Hice mi búnker en esta zona, hago los eventos, clínicas y me mantengo activo con todo eso".
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"También juego al fútbol ya que esto es mi vida. Charlo mucho con los muchachos, algunos jugaron sólo en el barrio, otros quisieron hacerlo de manera profesional, pero la típica: se rompieron los meniscos, la rodilla. Hay muchas historias en estos campos y son lindas contarlas. En mi caso fui una persona privilegiada y agradecido de este ambiente", relató un Pepe relajado, atento y con ganas de contar parte de su notable historia.
-¿Vos tenías pensado ser jugador o no?
-No. Mi papá jugaba a las bochas y mi mamá era ama de casa. Mi viejo trabajaba en una fábrica de Dálmine. ¿Cómo se me pegó el fútbol? No lo sé, pero me encantaba tanto que estaba todos los días jugando, incluso me escapaba de mi casa. Cuando mi mamá me encerraba para dormir la siesta, me iba por la ventana. Cuando volvíamos estábamos transpirados, ¿Qué hacíamos? Íbamos a la casa de un amigo y con el secador de pelo nos secábamos la transpiración. La ropa la dejábamos de una señora que lavaba todo. Estaba el club Villa Dálmine, pero no pensábamos en eso. Sólo queríamos divertirnos. No presagiaba hacer otra cosa que no sea jugar al fútbol. Era ir al campito, jugar en el potrero con mis amigos. Teníamos una cancha media rara porque era una ochava, casi triangular, ja. Después los vecinos del barrio nos hicieron los arcos.
-A partir de ahí surgían los torneos barriales.
-Claro. ¿Cómo armamos el equipo? ¿Cómo es jugar un campeonato y tener que llevar las camisetas? No teníamos un peso, así que usábamos las blancas de dormir, algunos con mangas largas otros cortas y al número se lo dibujábamos. Viajábamos a Zárate, que está a 6 kilómetros, todos juntos en colectivo. Teníamos la abuela de un amigo que vivía en esa ciudad y nos quedábamos en su casa. Nos daba de comer. Nosotros llevábamos un sándwich, pero nos hacía una olla de arroz con albóndiga que raspábamos con el pan del hambre que teníamos, ja. Siempre con aspiraciones de ganar algún torneo y, sobre todo, disfrutar.
-Mencionaste a Villa Dálmine, donde después jugaste. Y lo que es el destino que Carlos Bilardo te fue a ver.
-Es cierto. No sabía que iba a verme. Después me contaron que había estado Bilardo viendo el primer tiempo, pero entré en el segundo. Él iba a Rosario a ver Central y San Lorenzo. Cuando no lo vi pensé que había sido una mentira, pero después con el tiempo tuve la oportunidad de encontrarlo y le pregunté: "¿Usted estuvo por Campana?. Y me dijo: "Sí, estuve por todos lados. A vos te seguimos desde que empezaste a asomar. Te fuimos siguiendo, pero el tema es que para jugar en la selección hay que estar en primera división". En ese entonces jugaba en el ascenso. Estando en Mandiyú me convocó.
-Vos ganaste todo con Boca y Vélez, ¿qué es lo que más recordás de toda tu trayectoria? ¿Qué es lo que te quedó marcado además de la selección?
-Es difícil mencionar porque cada cosa, cada lugar, cada equipo, cada entrenador, cada amigo, todo tiene su historia, su momento. Todo me ha aportado en mi carrera. Es como responder cuando te preguntan "¿con qué técnico te quedás?". Yo tuve muchos buenos, incluso en el ascenso. Algunos no eran tan buenos, pero... jaja. Eran psicológicos, te hablaban, te metían y hay otros que no y te enseñaban. Quizás un momento para resaltar es cuando debuté en Villa Dálmine porque salí de un potrero a jugar en una cancha profesional. El técnico me dijo: "Jugá igual que en el potrero". ¿Qué tiene de bueno el potrero? Que ahí no tenés una ubicación, andás por toda la cancha. Eso es lo que hizo el entrenador, me dejaba andar. Tiempo después, cuando me iba haciendo profesional, me fueron ubicando. Te cuento algo. Lo que me pasaba era que me gustaba jugar con el equipo menos dúctil. Y cuando ganábamos lo hacíamos ante los que eran considerados mejores. Quizás inconscientemente siempre me estaba probando.
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-¿Siempre jugaste de volante o probaste en otra posición?
-Siempre de volante, siempre, izquierda, derecha... El potrero te da muchas cosas. Lamentablemente ahora casi que desapareció, pero te da muchas enseñanzas.
-Compartiste mucho tiempo con Maradona y se dice que tu mamá no lo quería.
-Es cierto. Mi mamá lo miraba en la televisión y Diego siempre protestaba, criticaba todo. Entonces decía: "¿Por qué habla así? ¿Por qué critica?". Yo le decía: "Mamá, vos no conocés la historia". En Italia 90, cuando pasamos al anfitrión e íbamos a jugar las definiciones, nos permitieron que entraran los familiares. Yo había invitado a mis viejos al Mundial en agradecimiento al apoyo que me dieron en mi carrera. Como siempre hacía, Diego saludó a todos y cuando le presenté a mi mamá le dije: "Ella es Marta, mi mamá que te odia". Ahí Maradona empezó a decirle que no lo odiara,. que no le diera bola a la prensa y esas cosas. Mi mamá se iba derritiendo. Después de ese día sacó mi foto y puso la de Diego, ja.
-Eso tenía Maradona, que lo podías criticar pero era magnético.
-Impresionante. Yo veía a alguien que estaba hablando mal de él, pero cuando aparecía cambiaba su manera de pensar. Una atracción notable. Como dicen ahora, "un aura increíble". Uno lo veía y lo quería cuidar, pero no dejó que lo hicieran.
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-Es increíble que en Argentina hayamos tenido tenido a Maradona y ahora a Messi...
-No hay que dejar de lado a Marito Kempes. Viví los tres mundiales y lo que fue Mario para nosotros es terrible. Obviamente, también tenía un equipo, pero lo de él fue impresionante. Después vino Diego en el 86 y Messi en 2022. Tenemos que agradecer que tuvimos tres "10" impresionantes. Nos dieron la mano para ganar los mundiales y la gente mezcla, lo rito, la dictadura y no tiene nada que ver. La cancha es la cancha, se juega ahí. Cuando se entra a una todo se olvida, de las Malvinas, de la dictadura y todo eso. No mencionar el Mundial del 78 es muy triste, me duele mucho porque la verdad que los jugadores hicieron un esfuerzo grande para salir campeones.
- La final ante España, ¿te resultó rara? ¿Pasó algo o no?
-Nosotros siempre tuvimos rumores: lo de Diego por cómo salió, ¿de quién fue la culpa? Después lo del Mundial Italia 90, donde eliminamos al local y dijeron: "La copa igual se queda en Europa por Alemania". Entonces también teníamos esa presión, ahora en el último Mundial era que echaban a Argentina, la desafiliaban... Pienso que hubo un partido que Argentina dejó la vida contra Inglaterra. Quizás por todo lo que se decía, por su entorno, por las Malvinas... Hicieron un desgaste muy grande y después, lamentablemente, se pagó contra España. Se perdió en la cancha.
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Fuente: La Capital
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