De un viaje de una sola temporada a quedarse 22 años: las historias y los números detrás del invierno 2026 en Cerro Catedral
La icónica montaña de Bariloche celebró sus 90 años con un balance sumamente positivo. Entre el protagonismo de los vecinos, programas educativos integradores y el esfuerzo de cientos de trabajadores, el complejo concluyó más de 100 días de intensa actividad en la nieve.

La icónica montaña de Bariloche celebró sus 90 años con un balance sumamente positivo. Entre el protagonismo de los vecinos, programas educativos integradores y el esfuerzo de cientos de trabajadores, el complejo concluyó más de 100 días de intensa actividad en la nieve.
Por Natalia López
Natalia Zabaleta, directora de la Escuela Mountain Catedral y Billy Davis, uno de los responsables del Refugio Knapp, en la base de cerro Catedral.
Natalia Zabaleta llegó a Bariloche pensando en quedarse una sola temporada. Venía de Gualeguay, Entre Ríos, había trabajado como instructora de esquí en Estados Unidos y quería probar suerte en la Patagonia antes de decidir qué hacer con su vida. Veintidós años después, sigue en Cerro Catedral, donde dirige una escuela de esquí. Su historia es una de las tantas que se construyeron alrededor de la montaña, que este invierno celebró sus 90 años y volvió a reunir a esquiadores, trabajadores, turistas, deportistas, estudiantes y residentes que tuvieron su primer contacto con la nieve.
La temporada de invierno 2026 dejó un balance positivo para dos referentes que desarrollan sus actividades en Catedral. Billy Davis, uno de los responsables del Refugio Knapp, y Natalia Zabaleta, directora de la Escuela Mountain Catedral, coinciden en esa valoración. Sus experiencias permiten conocer cómo se vivió el invierno desde la hotelería y la enseñanza del esquí, dos actividades que forman parte de la vida cotidiana de la montaña.
A esas experiencias se suman los números difundidos por la empresa concesionaria de Catedral: más de 17.500 residentes accedieron a la montaña mediante distintas propuestas y beneficios, más de 2.500 vecinos participaron del Pase Iniciación gratuito y la actividad se extendió durante más de 100 días, hasta el 12 de octubre.
La historia de Natalia Zabaleta comenzó lejos de la cordillera. Nació en Gualeguay, Entre Ríos, y mientras estudiaba en Buenos Aires surgió la posibilidad de trabajar durante una temporada en Estados Unidos. Allí comenzó su recorrido como instructora de esquí y obtuvo certificaciones profesionales.
Cuando terminó sus estudios universitarios decidió conocer Bariloche. «Cuando terminé la facultad, que me recibí, dije: 'Bueno, una temporada en Bariloche y después veo qué hago de mi vida'. Y acá estoy 22 años después», recordó.
En 2004 se incorporó a Escuela Mountain Catedral, una institución que comenzó sus actividades en 1999 y que hoy dirige. Primero trabajó como instructora, después asumió responsabilidades en el área infantil y finalmente quedó al frente de toda la escuela. La propuesta está especialmente orientada a las familias y a la enseñanza de esquí para niños. Los grupos se organizan por edades y niveles, con instructores especializados en el trabajo con los más pequeños.
Zabaleta explicó que aprender a esquiar implica mucho más que incorporar una técnica. Para un chico que llega por primera vez a la montaña, ponerse las botas, caminar con los esquíes y familiarizarse con la nieve representa una experiencia completamente nueva. Por eso, las jornadas combinan enseñanza, juegos, descansos y actividades compartidas. La escuela recibe a los alumnos desde las 9 de la mañana y desarrolla clases durante la mañana y la tarde.
Al hacer su balance del invierno, Zabaleta destacó las condiciones que encontraron para desarrollar las actividades. «La verdad que el balance es positivo. Trabajamos muy bien y muy cómodos también», señaló.
Entre los aspectos que valoró mencionó la posibilidad de llegar esquiando hasta la base, la disponibilidad de medios de elevación y las pocas filas para utilizarlos. También destacó los cambios que observó a lo largo de sus años de trabajo, especialmente en las condiciones para enseñar a los principiantes y en la progresión de las pistas.
Billy Davis comenzó a trabajar en Cerro Catedral a los 18 años, cuando dio sus primeros pasos como instructor de esquí. Después estuvo a cargo de un club, desarrolló un emprendimiento gastronómico y, hace cuatro temporadas, junto con sus socios, decidió encarar un nuevo desafío: el Refugio Knapp, un hotel de 17 habitaciones ubicado en la base del cerro. Su historia refleja una vida dedicada a la montaña y una apuesta que continúa mirando hacia el futuro.
El proyecto nació de una idea que Davis y sus socios habían conocido durante sus experiencias laborales en Europa: reunir alojamiento a pie de pista, gastronomía, alquiler de equipos y escuela de esquí en un mismo lugar. El objetivo es que los visitantes puedan disfrutar de una experiencia integral, con todos los servicios disponibles en el establecimiento y acceso directo a las pistas.
«Nosotros lo que siempre apuntamos es a que esté todo incluido y la gente pueda llegar esquiando hasta nuestro lugar», explicó Davis. El emprendimiento comenzó con alojamiento y gastronomía. Más adelante incorporó el alquiler de equipos y las clases de esquí, hasta completar la propuesta que sus responsables habían imaginado desde el principio.
Al hacer un balance de la temporada 2026, Davis destacó la buena recepción del establecimiento y consideró que el resultado fue favorable. También señaló que, como sucede con las actividades vinculadas a los deportes de invierno, las condiciones de nieve influyen directamente en el movimiento turístico. Este año, según relató, las nevadas llegaron más tarde de lo esperado, aunque las condiciones mejoraron con el avance de la temporada. «El balance termina siendo bueno, termina siendo bueno, no más que eso», resumió.
La propuesta no está destinada únicamente a quienes se hospedan en el hotel. El establecimiento también recibe visitantes que buscan desayunar o almorzar en la base del cerro, alquilar equipos o tomar clases de esquí, una manera de participar de la actividad de la montaña sin necesidad de alojarse allí.
Davis y sus socios ya están pensando en la próxima temporada. Entre sus proyectos están la incorporación de nuevas habitaciones, la ampliación de la capacidad de alojamiento y algunas reformas pendientes para seguir desarrollando el establecimiento.
Después de un camino que comenzó como instructor de esquí y siguió con distintas actividades en Catedral, Davis encuentra en la montaña un lugar para trabajar, emprender y proyectar nuevos desafíos.
El vínculo entre Catedral y Bariloche fue uno de los ejes del balance institucional difundido por la empresa. De acuerdo con la empresa, más de 17.500 residentes accedieron durante la temporada a distintas propuestas y beneficios destinados a la comunidad. El esquema contempla categorías para residentes, clubes, deportistas federados, instructores, personas con discapacidad y programas educativos, con bonificaciones que, según el caso, van del 75% al 100% respecto del valor de referencia del pase general de temporada.
Una de las iniciativas fue el Pase Iniciación, lanzado en septiembre en el marco del 90° aniversario del centro de esquí. Según informó Catedral, más de 2.500 vecinos de Bariloche y Dina Huapi tuvieron la posibilidad de experimentar sin costo sus primeros pasos en los deportes de nieve.
La propuesta comenzó con 100 cupos diarios, pero la demanda llevó a ampliar la disponibilidad a más de 200 lugares por jornada, indicó la empresa.
Zabaleta también recordó el entusiasmo de los chicos residentes de Bariloche que tuvieron su primer contacto con la nieve a través de las actividades de su escuela. «Tuvimos chicos de Bariloche que quedaron encantados», contó.
Para la instructora, que lleva más de dos décadas viviendo y trabajando en la ciudad, compartir esa experiencia con niños de la propia comunidad tiene un significado especial.
El acceso de los más chicos a los deportes de invierno también tuvo un capítulo importante a través de los programas educativos. Según el balance de Catedral, unos 3.100 estudiantes de la Zona Andina participaron de las propuestas impulsadas por el Gobierno de Río Negro. De ese total, aproximadamente 1.650 alumnos de sexto grado realizaron jornadas de esquí y otros 1.550 estudiantes de quinto grado participaron de actividades de montaña.
Durante ocho semanas, grupos de escuelas públicas de Bariloche, Dina Huapi y zonas rurales llegaron al cerro para acercarse a una práctica deportiva que muchas familias no pueden afrontar por sus propios medios.
A esas actividades se sumó el Esquí Social Municipal, que durante 11 semanas permitió la participación de alrededor de 400 chicos y chicas vinculados a los Centros de Atención y Articulación Territorial (CAAT). La propuesta incluyó traslado, equipamiento, clases, seguro y almuerzo.
La Escuela Municipal de Montaña también desarrolló sus actividades en Catedral y cerró su ciclo de esquí con más de un centenar de jóvenes de Bariloche, de acuerdo con la información de la concesionaria.
La temporada incluyó además programas de inclusión y una agenda de competencias nacionales e internacionales.
En septiembre, alrededor de 90 alumnos participaron de las actividades de esquí adaptado de la Fundación Desafío Bariloche, con acompañamiento de instructores de la organización y de Aspen, según el informe de Catedral.
La fundación, que lleva tres décadas desarrollando propuestas de esquí y snowboard adaptado, incorporó este año una silla TetraSki, un dispositivo diseñado para ampliar las posibilidades de esquiar de personas con tetraplejia o lesiones medulares severas.
También se realizaron jornadas destinadas a adolescentes de los dispositivos CAINA y a concurrentes del Centro Educativo Terapéutico Painamal, que participaron de actividades recreativas en la montaña.
En el plano deportivo, Catedral recibió entrenamientos de equipos nacionales y competencias del calendario de la Federación Internacional de Ski y Snowboard (FIS).
Entre los encuentros destacados, la concesionaria mencionó la Semana Internacional FIS, con alrededor de 170 atletas, y el cierre de la South American Cup de disciplinas técnicas, que reunió a 144 corredores de 20 países en pruebas de Slalom y Slalom Gigante.
La actividad incluyó además entrenamientos de seleccionados nacionales, competencias de esquí alpino y propuestas destinadas a jóvenes deportistas de Argentina y Chile.
Más allá de las pistas y los visitantes, la actividad de Catedral depende de una estructura de trabajadores y profesionales que sostiene el funcionamiento cotidiano de la montaña.
De acuerdo con la empresa, durante el invierno desarrollaron sus actividades más de 1.500 instructores, entre escuelas y profesionales independientes, mientras que más de 500 personas integraron los equipos encargados de la operación diaria.
El trabajo continúa incluso después del cierre de los medios de elevación. Durante la noche, los equipos técnicos acondicionan las pistas para la jornada siguiente. Según se detalló, la preparación contó con 15 máquinas PistenBully 600 Polar y una infraestructura de fabricación de nieve integrada por 40 cañones TechnoAlpin, utilizados para sostener sectores estratégicos en una temporada de condiciones variables.
Ese despliegue permitió, de acuerdo con el balance empresarial, superar los 100 días de operatividad y extender la actividad hasta el 12 de octubre, especialmente para clubes, escuelas, deportistas y residentes.
Esta labor de todos los días convive con las trayectorias de Natalia y Billy. Ella viajó a Bariloche por una temporada y encontró en la enseñanza del esquí una actividad que continúa desarrollando más de dos décadas después. Él comenzó enseñando a esquiar y hoy está al frente de un emprendimiento hotelero. Son dos experiencias que hablan del vínculo que muchas personas construyen con la montaña a través del trabajo, los proyectos personales y la enseñanza.
Después de 90 años, Catedral sigue siendo un espacio de actividad económica, formación deportiva y encuentro para la ciudad. Más allá de los números, el balance de 2026 visibiliza las historias de quienes, año tras año, vuelven a trabajar en sus pistas y en la base del cerro.
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Natalia Zabaleta llegó a Bariloche pensando en quedarse una sola temporada. Venía de Gualeguay, Entre Ríos, había trabajado como instructora de esquí en Estados Unidos y quería probar suerte en la Patagonia antes de decidir qué hacer con su vida. Veintidós años después, sigue en Cerro Catedral, donde dirige una escuela de esquí. Su historia es una de las tantas que se construyeron alrededor de la montaña, que este invierno celebró sus 90 años y volvió a reunir a esquiadores, trabajadores, turistas, deportistas, estudiantes y residentes que tuvieron su primer contacto con la nieve.
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Fuente: Río Negro
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