De vender caramelos en la calle al sueño del disco: el pampeano que conmovió un streaming
Javi de la Vega vivía a la intemperie en Tigre y subsistía con la venta ambulante. Tras su paso por el programa "Nadie dice nada", cantó a capela, cosechó elogios y la audiencia le organizó una colecta virtual que superó los 3 millones de pesos..

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EL DIARIO digital
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La distancia entre la intemperie y la esperanza a veces depende de un micrófono. Javi de la Vega, un joven cantante oriundo de La Pampa, experimentó en las últimas horas un vuelco rotundo en su historia personal: pasó de dormir en las calles de la zona norte del Gran Buenos Aires y vender golosinas en los colectivos a protagonizar un fenómeno viral que le permitió reunir los fondos para salir de la indigencia y dar sus primeros pasos en la música profesional.
El hecho ocurrió durante la emisión del programa Nadie dice nada, conducido por Nicolás Occhiato en el canal de streaming Luzu TV. Allí, el artista pampeano fue invitado a compartir su testimonio y demostrar su talento vocal en vivo. Durante la presentación, la geografía volvió a jugarle una mala pasada a la mirada porteña cuando el propio conductor lo presentó insólitamente como un cantante "del interior de Buenos Aires… de La Pampa", desatinada definición que no opacó la contundencia de su relato.
Infancia dura y adopción
Javi guarda cicatrices físicas y emocionales de sus primeros años. Según relató, su madre biológica lo sometió a situaciones de extrema violencia cuando tenía apenas tres años —"me metió la cabeza en un horno y me quedó la marca", recordó—, tras lo cual fue cobijado por una familia adoptiva con la que creció en un establecimiento rural de la provincia.
A los 15 años se mudó a la zona urbana y, empujado por la vocación artística, hace dos años decidió radicarse en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. "Desde que me acuerdo canto. Me fui perfeccionando mirando videos y me gusta mucho el pop, la música romántica y triste", explicó sobre sus influencias. "Me dijeron que mi mamá biológica cantaba y mi abuelo tocaba la guitarra, pero no sé mucho más", acotó sobre el origen de su vena musical.
Sin red de contención ni vivienda fija, el pampeano comenzó a ganarse la vida cantando a bordo de las formaciones del Tren Roca. En los últimos meses, sin embargo, la crisis lo empujó a mudar su recorrido a los municipios del norte del conurbano para vender caramelos. "Estaba en situación de calle y era la única manera de generar un ingreso diario", confesó ante las cámaras.
Colecta solidaria y proyecto
Tras interpretar una serie de temas a capela que cosecharon aplausos inmediatos en el estudio, la producción y el público del programa impulsaron una colecta virtual a través de Mercado Pago. En cuestión de minutos, las transferencias de los espectadores superaron los 3 millones de pesos.
"Ahora salgo a buscar un alquiler para empezar de a poquito", le dijo el joven a Occhiato con la voz quebrada por la emoción, al tiempo que sus redes sociales experimentaron un crecimiento explosivo de seguidores —cuenta que abrió de forma reciente tras haber pasado meses incomunicado por no poseer teléfono celular—.
El horizonte para el músico pampeano comienza a despejarse no solo en lo habitacional. Según se reveló durante la transmisión, en los días previos logró grabar un material de estudio junto a un reconocido productor musical del medio capitalino, cuyo lanzamiento está previsto para las próximas semanas. Con un techo garantizado y el respaldo de la audiencia, Javi busca dejar atrás la intemperie para empezar a vivir de lo que siempre soñó: su voz.
Fuente: El Diario de La Pampa
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