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Debate sobre el "cash rebate": lo que las planillas no muestran

Mendoza puso US$ 1,48 millones en este programa entre 2023 y 2026. Medir su éxito por entradas vendidas es como evaluar una ruta por cuántos turistas se sacan fotos en ella. Los datos del mundo y de acá cuentan otra historia.

Por Juan Pablo Astié13 min de lectura
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Debate sobre el "cash rebate": lo que las planillas no muestran
Debate sobre el "cash rebate": lo que las planillas no muestran · Foto: Los Andes

Mendoza puso US$ 1,48 millones en este programa entre 2023 y 2026. Medir su éxito por entradas vendidas es como evaluar una ruta por cuántos turistas se sacan fotos en ella. Los datos del mundo y de acá cuentan otra historia.

Rodaje en Mendoza de la película La virgen de la tosquera, propiciado por el programa cash rebate.

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Rodaje en Mendoza de la película La virgen de la tosquera, propiciado por el programa cash rebate.

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Rodaje en Mendoza de la película chilena Hangar rojo, propiciado por el programa cash rebate.

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El diario Mendoza Post publicó que la Provincia "gastó más de $2.000 millones en subsidiar películas". Con un pedido de información pública, la nota reconstruyó que 34 producciones recibieron US$ 1.052.000 y que, cuando se paguen los proyectos en curso, el total rondará US$ 1,48 millones. Es un trabajo valioso: los fondos públicos se auditan y la lista tiene que estar a la vista. Lo que la nota no hizo fue consultar a nadie del sector: ni a productores, ni a técnicos, ni a las cámaras que trabajan con esta herramienta y podrían haber explicado cómo funciona.

Pero la conclusión implícita, que el Estado "repartió dinero sin importar el éxito comercial", parte de un error de categoría. El Cash Rebate no es un premio a la taquilla ni un "INCAA mendocino". Es un reintegro parcial de plata que ya se gastó en Mendoza, comprobada factura por factura. Y es, además, la herramienta que usan hoy más de cien países y regiones para disputarse una industria que se mueve por el mundo buscando dónde filmar.

Escribo como productor mendocino que trabajó en proyectos con este programa y como dirigente de la cámara del sector. Por eso mismo me apoyo en números verificables, no en opiniones.

La mecánica es simple. Una productora filma en Mendoza, contrata técnicos, actores, hoteles, catering, transporte, alquiler de equipos. Cuando termina el rodaje rinde esos gastos y la Provincia le devuelve hasta el 40% de lo que se invirtió acá. Si no gastó en Mendoza, no cobra. Por eso el pago llega después del rodaje, no antes: el propio productor de La virgen de la tosquera explicó que necesitó un crédito del Fondo para la Transformación justamente porque el reintegro se cobra al final.

Rodaje en Mendoza de la película La virgen de la tosquera, propiciado por el programa cash rebate.

El viejo modelo del INCAA funcionaba distinto: financiaba la producción y premiaba por espectador. Ahí sí tiene sentido mirar la boletería. En un cash rebate, el indicador que importa es otro: cuánto dinero fresco entró a la economía local por cada peso que puso el Estado. Lo explicó el propio gobernador Alfredo Cornejo en 2024: con el Cash Rebate el Estado achica el riesgo de invertir, pero no lo elimina como hacía el INCAA, y la película tiene que salir a comercializarse.

Usar la taquilla como vara tiene, además, un problema de época. En la Argentina se vendieron 34,8 millones de entradas en 2024, contra 63,4 millones en 1984. Hoy una película vive en plataformas, en ventas internacionales, en festivales y en televisión. Los renacidos vendió 2.366 entradas en salas, es cierto. Pero su rodaje ya había movido en Mendoza $116 millones de inversión local antes de que se abriera la primera sala. Y la taquilla es apenas una ventana. Los renacidos compitió en la Competencia Oficial del Festival de Shanghái, uno de los quince festivales clase A del mundo y el único de Asia, y se vendió a Flow, a Mubi y a más de quince países de Norteamérica, Europa y Asia.

Conviene recordar de dónde viene esta herramienta, porque no nació de un día para el otro ni de un solo gobierno. En 2018, durante la primera gestión de Alfredo Cornejo, la Legislatura sancionó la Ley 9.058 de Promoción y Desarrollo de la Industria Audiovisual, con un solo voto en contra. Esa ley reconoció al audiovisual como industria y creó el Registro de Empresas Audiovisuales, la Mendoza Film Commission y la posibilidad de fondos de inversión y de garantía para el sector.

La gestión de Rodolfo Suárez la reglamentó en 2020 y le dio herramientas concretas. Primero sumó un apartado audiovisual a Mendoza Activa, el programa de reintegros a la inversión privada del Gobierno de Mendoza, y en menos de un mes se presentaron 68 proyectos. Sobre ese mismo modelo, a fines de 2022 la Legislatura aprobó la Ley 9.402, Mendoza Audiovisual, que creó el Cash Rebate con un reintegro del 40% de lo gastado en la provincia. En 2023 el Senado amplió por unanimidad el presupuesto del programa a $1.750 millones. Fue una política de Estado, votada por el oficialismo y por buena parte de la oposición.

La gestión actual heredó ese esquema aprobado y funcionando. En septiembre de 2024, al lanzar la tercera convocatoria con $700 millones que salían de lo ya votado en 2023, el propio gobernador Cornejo dijo que el Cash Rebate no solo había que sostenerlo sino ampliarlo, y que el esfuerzo fiscal lo asumían con orgullo. Desde entonces, lo que hizo la gestión fue administrar los remanentes de lo que ya estaba votado y achicar el monto total asignado al programa. En 2026 no se abrió ninguna convocatoria. Hoy el sector, con sus productoras, técnicos, escuelas y cámaras, está pugnando por algo simple: que el programa continúe.

Desde CAMPA, la Cámara Mendocina de Productores Audiovisuales, fuimos recibidos por el ministro de Producción, Rodolfo Vargas Arizu, y por el ministro Natalio Mema, que entendieron la importancia de esta herramienta. También nos reunimos con el actual presidente del INCAA, que ratificó que este es el camino a seguir: descentralizar el fomento con herramientas provinciales. El diálogo está abierto. Falta que se traduzca en una nueva convocatoria.

A octubre de 2024 había 120 incentivos audiovisuales activos en el mundo, un récord según la consultora británica Olsberg SPI. No los sostienen gobiernos de un solo signo: están en Irlanda, Australia, Hungría, Arabia Saudita, Colombia, Uruguay y en casi todos los estados de Estados Unidos. La razón es económica. Un rodaje es una fábrica temporal que se instala donde le conviene, contrata mano de obra calificada, compra servicios locales y se va. Si no hay incentivo, se instala en otro lado.

Los estudios de impacto dan una idea de la escala. En España, Olsberg SPI analizó para la Spain Film Commission 165 rodajes internacionales incentivados entre 2019 y 2022: cada euro de incentivo generó 9 euros de valor agregado, y el 70% de ese gasto no se habría hecho en España sin el incentivo. En Nueva Zelanda, la misma consultora calculó en 2022 que cada dólar del programa nacional devuelve 6,11 dólares de beneficio, con un sector que aporta 3.300 millones de dólares neozelandeses por año y emplea a más de 16.500 personas.

Colombia, que devuelve el 40% del gasto desde 2012, estimó que por cada 100 pesos que invierte una producción extranjera el Estado recupera 2,9 pesos netos, ya descontado el reintegro. Hungría, que apostó fuerte por su incentivo, captó 835 millones de euros de gasto de producción en 2023, cuatro veces lo de 2018, y hoy es el segundo polo de Europa detrás del Reino Unido. En el estado de Georgia, en Estados Unidos, el 82% del gasto de producción entre 2018 y 2022 se atribuye directamente al incentivo. Y en Irlanda del Norte, Game of Thrones dejó 251 millones de libras en la economía; en 2018, uno de cada seis visitantes llegó en parte atraído por la serie.

El dato español de 2024 es la contracara: la inversión extranjera en rodajes cayó 33,6% respecto de 2023 porque otros países europeos mejoraron sus incentivos y España no. Los rodajes no se pierden: se mudan. En cambio Canarias, con el régimen más agresivo del país, recibió 154 rodajes y más de 218 millones de euros en 2024.

Hay que decir también lo que dicen los críticos. Auditorías de estados norteamericanos concluyeron que sus créditos fiscales recuperan pocos centavos por dólar en recaudación: la de Georgia estimó 19 centavos; la de Luisiana, 22. Pero esas auditorías miden solo la recaudación, y sobre programas sin tope como el de Georgia, que entrega unos US$ 1.300 millones por año. Ningún programa de promoción industrial se justifica solo por lo que recauda la provincia: se justifica por la actividad, el empleo y la capacidad productiva que deja instaladas.

Mendoza no inventó nada: se sumó a una carrera que en Sudamérica ya estaba largada. Uruguay tiene un fondo de unos US$ 12 millones que usan alrededor de 38 proyectos extranjeros por año; las semanas de rodaje en el país pasaron de 24 en 2019 a 80 en 2022, y en julio de 2026 sumó un crédito fiscal del 30%. Allí se filmó Cromañón, una serie argentina. Chile relanzó en 2024 su programa de Corfo, que devuelve hasta el 30% del gasto y el 40% si se filma fuera de Santiago, y para 2025 duplicó el presupuesto. Colombia prorrogó su ley hasta 2032. México estima que su esquema generará unos US$ 7.300 millones de valor agregado y más de 38.000 empleos entre 2023 y 2028.

Dentro del país, la Ciudad de Buenos Aires devuelve el 20% a producciones con socios extranjeros. Córdoba tuvo en 2025 el presupuesto de fomento más alto del país, $5.000 millones, y su autoridad sostiene que cada peso vuelve como 4 de valor agregado. Salta y Misiones tienen sus propios programas.

Un estudio del BID y Netflix de 2021 calculó que, en la región, cada 10 dólares invertidos en producción generan entre 6 y 9 más en la cadena de valor, y cada 100 personas empleadas suman entre 50 y 70 en otros sectores. El Eternauta, rodada en Buenos Aires, ocupó a 2.900 personas y tuvo un impacto de más de $41.000 millones en la economía, según un estudio de Empiria encargado por Netflix.

La Argentina es, a la vez, el país latinoamericano con más premios y nominaciones al Oscar y uno de los pocos sin un incentivo nacional de este tipo. Los programas provinciales son hoy lo que sostiene buena parte de la producción del interior.

El Estudio de Impacto Económico sobre la política Cash Rebate 2023-2025 da la respuesta que la planilla de pagos no muestra. Por cada peso que puso la Provincia se movilizaron $2,31 de inversión total y $1,41 de actividad económica local. El programa creó 1.986 puestos de trabajo, 762 directos y 1.224 indirectos. El 18,5% del gasto fue a sectores tradicionales de la economía mendocina: hotelería, gastronomía, transporte, alquiler de vehículos, logística y comercio.

Traducido a la cifra del propio Mendoza Post: si el programa termina pagando US$ 1,48 millones, habrá movilizado del orden de US$ 3,4 millones de inversión audiovisual, buena parte privada y de fuera de la provincia.

Los casos concretos lo confirman. Solo cinco rodajes, Los renacidos ($116,3 millones), Simón de la montaña ($114,7 millones), Mensaje en una botella ($89 millones), Perimetral ($71,1 millones) y Jaque mate ($57,9 millones), dejaron más de $450 millones de inversión local. Con las dos primeras ediciones, once películas invirtieron $831 millones en la provincia y emplearon de forma directa a más de mil personas. La cuarta convocatoria recibió 28 proyectos con una inversión privada estimada de más de $4.000 millones, de la que el 88% se gastaría en Mendoza.

Lo que se le exige a este programa es que traiga inversión que no vendría de otro modo, y eso lo cumple con creces.

La virgen de la tosquera, basada en dos cuentos de Mariana Enríquez, fue elegida por la Academia para representar a la Argentina en los Oscar 2027 y presentada a los Goya. Antes había ganado como mejor proyecto en el mercado del Festival de Sitges. Se filmó con equipo técnico y talento mayormente mendocino, y su directora, Laura Casabé, dijo que la película existe gracias a la ley de cine de Mendoza.

El otro caso es Hangar rojo, de Juan Pablo Sallato: una película chilena sobre el golpe de 1973 que se filmó íntegramente en Mendoza, con el 90% del equipo mendocino y más de 150 personas trabajando. Se estrenó en la Berlinale y Chile la eligió para representarlo en los Goya. Su director lo dijo sin vueltas: el Cash Rebate permitió que una historia chilena se filmara acá.

Rodaje en Mendoza de la película chilena Hangar rojo, propiciado por el programa cash rebate.

La nota del Mendoza Post presenta como una rareza que Mendoza pusiera las locaciones de una historia que ocurre en el conurbano. Esa es exactamente la habilidad que se está comprando. Senna, de Netflix, recreó circuitos de todo el mundo en autódromos de Buenos Aires, Mar del Plata y Balcarce. Buena parte del negocio de Hungría y de Canarias consiste en hacer de otros lugares. Una provincia que puede "ser" el conurbano, Chile en 1973 o un pueblo andino con técnicos propios es una provincia que vende servicios.

Lo mismo vale para la posproducción de Mitra, que el Post cuestiona por su "menor despliegue territorial". La posproducción es trabajo de alta calificación y alto valor: color, sonido, efectos. Nueva Zelanda la cita como uno de los logros de su incentivo, porque atrae los empleos mejor pagos del sector. Que ese trabajo se haga en Mendoza y no en Buenos Aires o Montevideo es una ganancia, no una desviación.

Y está el talento. Mendoza tiene tres escuelas de cine: la TUPA de la UNCuyo, la Escuela Regional de Cine y Video y la Universidad Maza. Este año hay 150 chicos en primer año. Hasta hace poco, la mayoría iba a terminar haciendo las valijas para Buenos Aires, España o México. Gracias al Cash Rebate, por primera vez nos estamos organizando como industria: hay rodajes suficientes para que un técnico viva de su oficio sin irse, y mendocinos que se habían ido están volviendo a trabajar acá.

El empleo audiovisual registrado en la Argentina creció 45% entre 2007 y 2022, según el Observatorio del INCAA, y en 2022 marcó su récord histórico. Ese crecimiento no se distribuye solo: va adonde hay producción.

También cambió cómo nos ven. Por primera vez, productoras de Buenos Aires y del exterior miran a Mendoza como destino para filmar, y Hangar rojo y La virgen de la tosquera aceleraron esa mirada. Buena parte de lo producido con el programa ya circula fuera de la provincia: Mensaje en una botella y La casaca de Dios son coproducciones con Amazon, y varias películas fueron compradas por Televisión Española o están en plataformas internacionales. Esa es la audiencia real de una película hoy, no la boletería de un multicine.

Irlanda del Norte resumió el efecto de Game of Thrones diciendo que, después de la serie, nadie serio en la industria ignora que allí se puede filmar. Esa es la marca que Mendoza empezó a construir, y la que se pierde si el programa se discontinúa.

La pregunta no es cuántas entradas vendió una película. Es qué habría pasado sin el programa. La respuesta, en España, es que el 70% de ese gasto se habría ido a otro país. En Mendoza, que La virgen de la tosquera y Hangar rojo se habrían filmado en otra provincia o en otro país, que buena parte de los 1.986 puestos de trabajo no habría existido y que los técnicos que hoy se quedan habrían seguido haciendo las valijas.

US$ 1,48 millones en cuatro años es poco dinero para lo que está en juego. Es una fracción de lo que gastan Uruguay o Chile en lo mismo, y muy poco frente a los 1.603 millones de euros del plan español. La discusión que Mendoza necesita no es si sostener el Cash Rebate, sino cómo hacerlo más transparente, más medible y más competitivo. Cada mes sin convocatoria es un rodaje que se planifica en Santiago, en Montevideo o en Córdoba, y un técnico formado acá que vuelve a mirar los pasajes. Una ley que nació con el voto de casi toda la Legislatura merece algo más que la administración de sus remanentes: merece continuidad.

Fuente: Los Andes

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