Denunciaron maltratos de su jefa y ahora enfrentan un pedido de 31 días de sanción
Un dictamen propone sancionar a ocho policías y agrava el reproche porque el conflicto tomó estado público en los medios.

En Tribunales, una ambulancia puede hacer más ruido que una sirena. Basta con que se detenga sobre calle Rivadavia, alguien pregunte qué pasó y la respuesta salga del edificio. Entonces, lo que hasta ese momento era un problema puertas adentro se convierte en noticia. Y, por lo que muestra un dictamen de Asuntos Internos, que la sociedad se entere también puede sumar puntos para el castigo.
La escena fue visible: una ambulancia frente al Poder Judicial, sobre una calle por la que circulan trabajadores, abogados, periodistas y vecinos. La información que se conoció después fue bastante menos rutinaria. Dos policías de la guardia habían terminado hospitalizados tras una discusión con su jefa. El Diario de la República publicó el episodio el 21 de octubre: uno de los efectivos había registrado una fuerte suba de presión y de glucemia; el otro, con antecedentes cardíacos, había sufrido palpitaciones.
Detrás de aquella asistencia aparecieron señalamientos sobre presuntos maltratos, amenazas y exigencias de servicio. Según la fuente que acercó las actuaciones, los problemas venían de antes y los agentes fueron a denunciar a su superior ante la Dirección General de Asuntos Internos. El viernes 23, aseguró, les notificaron 31 días de arresto.
Fueron a denunciar maltratos y salieron con una sanción. Una manera bastante eficaz de enseñarles al resto cuánto puede costar abrir la boca.
El documento les atribuye faltas disciplinarias leves y cita, entre ellas, haber tomado conocimiento de situaciones que constituyen una falta sin "canalizar la novedad por la vía jerárquica correspondiente". También menciona presentar reclamos ante los medios u otras autoridades sin formalizarlos por las vías e instancias correspondientes ante la autoridad policial competente.
La pregunta cae sola: ¿qué recorrido se supone que debe hacer un policía cuando la denunciada es, precisamente, su jefa? ¿Debe pasar primero por el escritorio de la persona a la que quiere denunciar para conseguir permiso?
Según la información aportada, los efectivos acudieron a Asuntos Internos. No eligieron una ventanilla al azar: fueron al organismo de control de la propia fuerza. Sin embargo, el reproche que aparece en las actuaciones pone el foco en el camino que siguieron para reclamar. Una lógica que, aplicada sin garantías para el denunciante, puede convertir la jerarquía en un cerrojo.
Pero el párrafo más revelador viene después. Entre los agravantes enumerados aparecen que las faltas sean colectivas y que "trasciendan públicamente a terceros".
Ahí está el corazón del asunto: la trascendencia pública incorporada al razonamiento disciplinario. Lo que afuera se llama información, adentro puede terminar contado como agravante.
Los superiores responsabilizan a los sancionados por haber avisado a los medios. Tampoco hacía falta una operación de prensa para que alguien advirtiera una ambulancia estacionada frente a Tribunales. Los periodistas preguntan. A veces, incluso, averiguan. Es una incomodidad del oficio que ningún reglamento policial debería dar por abolida.
La ambulancia fue a asistir a dos efectivos. Dejó a la vista, además, una pregunta institucional: si acudir a Asuntos Internos y que el caso se conozca puede terminar en castigo, ¿qué mensaje reciben los que todavía no se animaron a denunciar?
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Fuente: El Diario de la República
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