Desde adentro: el detrás de escena del partido más importante de la historia
En el corazón de Media Agua, un humilde Belgrano se prepara para recibir a un grande y jugar un encuentro inolvidable. Será la primera vez que un equipo con tanto peso pise su cancha y, por eso, los arreglos en casa comienzan 8 horas antes del pitazo inicial. Un club revolucionad…

Por Antonella Letizia y Luz Ochoa
En Media Agua, a 57 kilómetros de la Ciudad de San Juan, un partido de fútbol comenzó a jugarse mucho antes de que los jugadores salieran a la cancha y el silbato inicial pitara. Es que para General Belgrano de Sarmiento, la visita de Desamparados no fue sólo una aventura más en el Torneo Regional Amateur, fue el choque más importante de su historia y que se disputó en su cancha.
Por primera vez, el conjunto celeste abrió las puertas de su humilde casa para enfrentara un grande del fútbol sanjuanino y la antesala del evento quedó registrada desde adentro. El detrás de escena se vivió como si se tratara de otro partido, uno un tanto más silencioso, sin espectadores, aunque con protagonistas que lo dejaron todo, como si se disputara la última pelota del pleito.
Desde temprano, miembros de la institución, como Carlos Aldeco, llegaron unas 8 horas antes del encuentro para poner a punto el escenario. Sobre las 8.30 comenzó una jornada que para él resulta una rutina, aunque esta vez tuvo un significado especial. Marcar la cancha, acomodar las telas en la tribuna, preparar los elementos y dejar cada detalle en condiciones formó parte de una tarea casi invisible, aunque indispensable.
"Estamos preparando la cancha para el encuentro de esta tarde. Estamos tratando de dejarla en condiciones para que tengan un buen espectáculo los jugadores tanto de Deportivo como de Belgrano", contó Aldeco, mientras realizaba sus labores.
El campo de juego es uno de los grandes desafíos. Es una cancha de tierra, pero eso no significa que el club deje los detalles librados al azar. Durante las últimas dos semanas, el trabajo fue prácticamente diario: regar, segar, emparejar y preparar el terreno para que esté lo mejor posible. "Lo principal es la cancha, tenerla lo más parejita posible. Sabemos que es un campo de tierra, pero trabajamos para que esté lo mejor posible", explicó.
Y el campo de juego fue apenas una parte de todo lo que se hizo. También se colocaron telas, se completó el cierre perimetral, se trabajó en la puerta y en los portones. Todo con una característica que atraviesa la vida de Belgrano: el esfuerzo de su propia gente.
Aldeco habló en plural casi todo el tiempo. Porque a pesar de que aparece como protagonista de esta historia, sabe que detrás de cada mejora hay muchas manos. "Siempre somos sobre diez personas. En su mayoría son mujeres las que vienen", aseguró. Entre esas colaboradoras estaba su propia esposa, a quien mencionó como alguien que siempre está disponible cuando hace falta marcar la cancha, preparar algo o resolver cualquier necesidad.
En General Belgrano, la frontera entre dirigente, colaborador, familiar, hincha y trabajador del club parece diluirse. Cada uno aporta lo que puede y cuando puede. Los dirigentes se suman, las familias acompañan y quienes tienen las herramientas ponen sus manos al servicio de la institución. "Todo el mundo colabora. Vienen los dirigentes, viene la familia de cada uno de nosotros. Gracias a Dios, siempre que jugamos sale todo bien y no tenemos ningún reclamo de ningún otro equipo de que no esté todo en condiciones", destacó el utilero.
En esa escena apareció también uno de los símbolos de la vida cotidiana del club: el enorme manojo de llaves que lleva consigo. Las llaves de su casa, las del fondo, las de adelante y también las de General Belgrano. "Todo lo que es el club, manejo todas las llaves yo", manifestó entre risas. Es el utilero, pero también quien abre y cierra puertas, quien conoce cada rincón y quien está pendiente de aquello que muchas veces nadie ve.
Hay una frase que resume su relación con la institución: pasa más tiempo en el club que en su propia casa. También más que en su trabajo. "En realidad, por semana creo que no hay un día que no falte al club", remarcó. Cuando entrenan las inferiores, la cuarta o la primera, está ahí. Cuando hay que hacer una reparación, también. Cuando hay que preparar la cancha, otra vez.
Por eso, cuando se le pregunta si se siente parte de la esencia de Belgrano, la respuesta sale sin demasiadas vueltas. "Sí, la verdad que sí. Me siento muy parte de esto", afirmó.
Y quizás ahí está una de las claves para entender qué representó e, partido para el club de Media Agua. Porque Belgrano no se alistó solamente con sus futbolistas. Se preparó con cada persona que regó la cancha, pintó las líneas del campo, acomodó un trapo, arregló un portón, abrió un vestuario o llegó temprano para que cuando empiece el partido todo esté en su lugar.
En la antesala del partido con tinte especial, el colaborador destacó las razones de ello y, por tanto, dejó entrever que los esfuerzos valían totalmente la pena. "Hoy es un partido súper especial para nosotros porque es la primera vez que viene Sportivo al departamento. Como lo dice el técnico y la dirigencia, es algo histórico para el departamento y para el fútbol de acá de Media Agua", sostuvo.
La cancha humilde, el campo de tierra y las mejoras hechas a pulmón contrastaban con la dimensión del rival que se presentaba. Sin embargo, justamente ahí nació el orgullo de Belgrano: recibirlo en su casa, frente a su gente y con todo listo para una fiesta para su comunidad. Es por eso que el sueño fue más allá del enfrentamiento.
"Podernos quedar en Nacional, poder llegar y quedarnos en esa categoría sería un sueño para todo el pueblo", reconoció Aldeco. Y es que, en Media Agua, Belgrano no solamente es un equipo que juega al fútbol; es una parte de la identidad del lugar. "En realidad Belgrano es más el pueblo, casi todo es Belgrano", resume.
Con un marco de público pocas veces visto en su casa, los Azules desafiaron a los Puyutanos y, pese a las diferencias de presupuesto y estructuras, finalmente fueron once contra once, al punto que igualaron 1 a 1. Primera vez como anfitrión ante los Víboras, un punto de oro fue el premio que consiguieron después de tanto esfuerzo.
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Fuente: Tiempo de San Juan
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