Deudas: casi 2,5 millones de morosos debían menos de un salario mínimo
Un informe del Mirador de la Actualidad, el Trabajo y la Economía describe cómo la caída de los ingresos y el desahorro impulsó el endeudamiento y la morosidad en los hogares del país. Un drama que afecta a los sectores más vulnerables

Un informe del Mirador de la Actualidad, el Trabajo y la Economía describe cómo la caída de los ingresos y el desahorro impulsó el endeudamiento y la morosidad en los hogares del país. Un drama que afecta a los sectores más vulnerables
El drama de los endeudados despertó un nuevo reclamo social. Las centrales obreras organizaron hace unas semanas una movilización en su defensa.
Primero cayó el ingreso, luego se quemó el ahorro y después vino el endeudamiento. Miles de hogares tomaron créditos para sostener consumos básicos a la espera de una recuperación que no llegó. En cambio, subió la tasa y creció la mora. En el proceso se aceleró un recambio de acreedores que convirtió a las entidades no bancarias en grandes actores de un drama que, lejos de limitarse al ámbito individual, es un problema sistémico. Un reciente informe del Mirador de la Actualidad, el Trabajo y la Economía (Mate), elaborado en base a datos del Banco Central, el Indec y balances empresarios, describe esta secuencia que llevó al límite el mecanismo de endeudarse para sobrevivir.
En el país hay 20,9 millones de personas que tomaron créditos para el consumo, de las cuales casi 6 millones, un 28%, no los están pagando. Esta relación es el doble que hace dos años. El peso de esta situación recae sobre los sectores de menores ingresos. Casi 2,5 millones de personas entraron en mora por deudas cuyos montos eran menores a un salario mínimo, hoy en $ 376.600.
La conclusión del estudio de Mate es que el endeudamiento de los hogares fue el mecanismo que permitió que el consumo "no se derrumbara al mismo tiempo que el salario". Y que hoy se está viendo "el límite de ese mecanismo". Por eso, el problema que domina la agenda pública no es el resultado de "una anomalía del comportamiento de seis millones de personas" sino "el registro contable de una caída del ingreso".
El argumento se expone por la secuencia. "El salario real cae a fines de 2023, toca piso en marzo de 2024 y se estanca; la mora empieza a subir con un año de retraso: el tiempo que tardan el ahorro y el crédito en agotarse", explicaron los economistas en el informe titulado "No es la gente, es la economía".
Entre noviembre de 2023 y marzo de 2024 el salario privado registrado perdió 14 puntos y las jubilaciones casi 40. Se registró luego una recuperación parcial pero nunca volvió al mismo nivel. Así, dos años más tarde, el haber privado sigue 9 puntos abajo y el jubilatorio, 24".
Ese hueco es el que se intentó tapar, primero, con los ahorros. En ese primer año, las personas con un plazo fijo pasaron de 4,8 millones a 2,6 millones. "El desarme suele leerse como una decisión financiera asociada a que las tasas dejaron de convenir, pero las personas que desaparecen del sistema de plazos fijos son las que tenían un colchón chico y lo gastaron", describió el informe. Entonces, se empezó a pedir prestado.
El aumento de la deuda coincidió con el de la participación de las entidades no financieras en el negocio de préstamos. Esta irrupción no es un fenómeno reciente, ya que los deudores con ese segmento de "crédito fácil" pasaron de 7,5 millones a 11,1 millones entre 2018 y mediados de 2024. "Lo que sí es propio de este ciclo es la coincidencia", apuntó el estudio.
Cuando el ingreso cayó y el ahorro se gastó, se aceleró la curva de endeudamiento. "El crédito no llega para financiar un consumo nuevo sino para sostener el que había", apuntó Mate.


La mora se duplicó en dos años. En julio de 2024, de cada 100 personas con deuda, 14 no podían pagarla. En junio de 2026, ese número fue de 28. "La objeción previsible es que sube porque entró gente nueva al crédito y es más riesgosa", se cuestiona el informe. Pero se responde con un ejercicio: congeló el padrón de deudores de julio de 2024 y siguió a esas mismas personas durante veinticuatro meses. Conclusión: "no entraron deudores peores: son los mismos, y se deterioraron".
El informe recordó que el crédito de los sectores populares pasó, durante décadas, por la financiación en el mostrador de la casa de electrodomésticos, la tarjeta de la cadena regional o la mutual del sindicato. Pero hoy esas curvas bajan o se aplanan, mientras que creció otro tipo de préstamo, 7 millones de personas. "El que se pide desde el teléfono, se aprueba en minutos, no exige recibo de sueldo y se otorga sin que medie ninguna conversación", subrayó.
Pero esta ventaja real tiene un precio, que es "el motor de la bola de nieve" de la deuda. Por encima de la inflación, un préstamo bancario cuesta 4,1% mensual y una fintech, 8,9%. "A esa tasa una deuda se duplica sola en menos de un año", señalaron los economistas del centro de estudios. Al mismo tiempo, la brecha entre las dos tasas se amplió desde mediados de 2024. "El crédito se abarató para quien tenía banco y se encareció para quien no", agregaron. Así, la tasa se convierte en "un mecanismo de distribución regresivo", ya que "el que menos tiene paga el doble por la misma plata".
Esto tiene implicancias en el riesgo. El nivel de morosidad crediticia va desde el 15% en el banco público al 56% del crédito rápido. Pero la mediana de la deuda se mueve al revés: es de $ 1.357.000 en el primer caso y de $ 489.000 en el segundo. "Cuanto menos tenés, menos te prestan y más caro: al que menos tiene, le cobran el riesgo por adelantado", destacó. La deuda mediana de las fintech es de $ 176 mil y la tasa de atraso, del 23%.
El financiamiento no bancario, agregó Mate, es el motor del deterioro del crédito. En los bancos la mora pasó de 7% a 16% en dos años. En fintech, tarjetas no bancarias y crédito rápido, pasó de 15% a 30%. "El sistema se parte en dos: los que tienen banco y los que solo consiguen el crédito que queda", apuntó.
Esto ayuda a explicar por qué "la mora está donde están los ingresos chicos". El informe destacó que hay 2,4 millones de personas que entraron en situación de atraso por menos de un salario mínimo (SMVM), que es de $ 376.600. Entre quienes deben menos de un cuarto de ese piso salarial, la tasa de irregularidad es 36%: la más alta de todos los tramos.
"Que alguien no pueda devolver noventa mil pesos no habla del tamaño de la deuda sino de que no hay noventa mil pesos; el monto bajo no es una señal de que el problema sea menor, es la señal de qué clase social lo tiene", señaló el trabajo.
En ese sentido, el informe concluyó: "La mora no mide irresponsabilidad individual sino la distancia entre el costo de vivir y lo que paga el trabajo".
Por Patricia Martino
Fuente: La Capital
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