Divididos con Los Andes: "Queremos demostrar que estamos muy vivos"
A casi 40 años de sus comienzos, y antes de su show en la Fiesta de la Cerveza del Sur Mendocino el trío habló sobre el nuevo disco, el documental, las nuevas generaciones y todo lo que aún queda por hacer.

A casi 40 años de sus comienzos, y antes de su show en la Fiesta de la Cerveza del Sur Mendocino el trío habló sobre el nuevo disco, el documental, las nuevas generaciones y todo lo que aún queda por hacer.
Divididos: nuevo disco, un documental y las nuevas generaciones.
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La banda tocará en vivo en Mendoza.
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Divididos sigue teniendo una gran convocatoria.
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Aunque pasen los años, el fenómeno Divididos no parece ceder. La banda que nació en 1988 tras la muerte de Luca Prodan y se consolidó como una de las formaciones más importantes del rock nacional continúa llenando escenarios y sumando nuevas generaciones a su público.
Con mucha historia detrás, Ricardo Mollo, Diego Arnedo y Catriel Ciavarella mantienen viva la búsqueda, en 2025 editaron su primer disco de canciones nuevas en 15 años y estrenaron el documental Sonidos, barro y piel, que muestra el proceso íntimo detrás de esa creación.
En la previa de su regreso a Mendoza, donde este sábado serán parte de la Fiesta de la Cerveza del Sur Mendocino en General Alvear, Divididos dialogó con Los Andes, y la charla permitió repasar su pasado, analizar el presente de la banda y adelantar qué esperan de todo lo que todavía queda por hacer.
Divididos es, sin duda, uno de los puntos fuertes que tendrá la Fiesta de la Cerveza del Sur Mendocino, el sábado en el Predio Ferial de General Alvear. Además del trío, el encuentro también verá pasar por su escenario a La Delio Valdez, León Gieco, Lisandro Aristimuño, Kapanga, Bándalos Chinos, Topa y otros artistas.
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El festival contará con cuatro escenarios, propuestas gastronómicas, cervezas artesanales e industriales y una amplia presencia de artistas mendocinos y de la región.
Las entradas todavía están a la venta de manera online a través de Ticketek y en distintos puntos presenciales de General Alvear y San Rafael: Cine Teatro Antonio Lafalla (Av. Alvear Oeste 437), la Delegación Alvear Oeste (calle Urquiza), la Delegación Bowen (Sarmiento Norte 155), la Delegación San Pedro del Atuel (Carmensa), el Informador Turístico (KM 0) y Vinilo Group (Deán Funes 50, San Rafael).
Aunque la presentación está a la vuelta de la esquina, la charla por videollamada con el grupo comienza con una mirada retrospectiva.
—Después de tantos años, ¿qué les dirían a los pibes que arrancaron con todo esto?
—Ricardo Mollo (RM): Primero que nada, les diría que no les den "bola" a nada ni a nadie, que hagan lo que sienten. Lo digo ahora que tengo experiencia. Justamente ayer hablábamos de eso, de que cuando tenía 14 años, con una bandita que teníamos, tocamos en un festival y, cuando salimos de ahí, un muchacho más grande se me acercó y me dijo: "¿Por qué no te cortás los dedos y te hacés un puchero?" (risas).
—Qué duro, menos mal que no existía en esos tiempos la "generación de cristal"...
—RM (risas): Por suerte no me afectó, al contrario, me hizo pensar en que tenía que seguir "evolucionando" y aprendiendo más del instrumento que había elegido; pero mi auto consejo sería: "Mientras no le hagás daño a nadie, hacé lo que sentís y no le des bola a esa gente". Y, para ellos: "Si no vas a decir algo bueno, mejor no digás nada".
—Diego Arnedo (DA): Yo hace más de 50 años que arranqué tocando el bajo, que es más o menos la misma cantidad de años que nos conocemos con Ricardo…
—Catriel Ciavarella (CC) (interrumpe): ¡Ya tienen todos los años encima! (risas).
—DA: ¿Qué le diría a mi yo de pibe? En principio que no se asuste, que no tenga miedo, que crea en lo que siente, y trate de buscar pares afines para poder congregar ese grupo humano que él siempre imaginó y pueda, en fin, crear una banda de rock; pero más que nada que no se asuste, que no tenga miedo.
—CC: Bueno, y yo no sé, porque la verdad es que fui "pibe" hace un ratito (risas).
La banda tocará en vivo en Mendoza.
—Y, si bien los chicos te llevan ventaja, me imagino que fuiste un joven soñador también…
—CC: Sí, yo creo que, si pudiese volver el tiempo atrás, le diría al pibe que fui, que trate de divertirse más allá de las convicciones; por supuesto que siempre le sea fiel a lo que cree y a su instinto, a pesar de que tenga que pelear contra viento y marea, pero bueno que trate en el camino de ser feliz y pasarla bien.
—¿Sienten que están empezando otra vez desde cero?
—RM: Y, no, desde cero no, porque sería un poco desconocer todo ese trayecto tan lindo de diversas experiencias y que también ha costado tanto. Pero sí está bueno sentir que hay cosas por hacer y hay canciones todavía por crear.
—Hablando de crear música, con tantos años de experiencia, ¿podrían decir que todo tiempo pasado siempre fue mejor?
—RM: No, aplicando la teoría a la música, para mí hay de todo; siempre y cuando se conserve la belleza y el espíritu de creación para que aparezca algo nuevo y eso nuevo sea bueno. Hoy hay muchos elementos que dispersan un poco y generan cierta comodidad, pero todos sabemos que, en el fondo, si no hay un creativo, alguien que salga de esa "matrix" (risas) no hay manera de que aparezca algo nuevo.
—Es una realidad que ahora se utiliza mucho la inteligencia artificial para componer o crear bases instrumentales...
—RM: Totalmente. Seguro dicen: "¿Para qué vas a componer un tema si te lo hace la 'máquina'?". Pero no se dan cuenta de que la "máquina" te hace lo que ya se hizo, entonces a lo que hay que apuntar siempre es a lo nuevo, referido a cuando alguien puede romper un poquito ese molde. Siempre termina pasando. Se nota después. Dentro de una década vas a reivindicar lo que pasó en 2010, como en los 90, que parecía que no pasaba nada y cuando llegamos a los 2000 nos dimos cuenta de lo que fueron esos años. En los 80 también y en los 70 también, pero siempre te das cuenta después. Mientras lo vivís pareciera que no se ha salido de un mismo lugar.
Divididos sigue teniendo una gran convocatoria.
—Si bien el disco nuevo, Divididos, tiene canciones viejas, se puede encontrar una mirada muy actual sobre lo que pasa en el mundo. ¿Cómo fueron construyendo esa identidad?
—CC: Es un poco parte de lo mismo. En realidad, los temas siempre son actuales. A través de la historia de la humanidad siempre hay puntos en común, suelen ser atemporales en muchas ocasiones, porque la vida misma es atemporal.
—Las problemáticas, en mayor o menor medida, continúan.
—RM: ¡Totalmente! Cambiará la tecnología, pero la problemática esencial es la misma de hace 2.000 años.
—En cuanto a la tapa del disco, se puede ver una especie de bandera cosida. ¿De dónde surgió esa imagen y qué significa para ustedes?
Tapa para el nuevo álbum de Divididos
—DA: A mí la tapa, personalmente, la verdad que cada vez me dice más. Es un conflicto interno, social, constante, es la crisis que se genera entre dos fuerzas que tiran para distintas direcciones, son discusiones que generan desgarro, lastimadura… Pero ahí hay una sutura que se convierte en cicatriz y da a entender que, con el tiempo sanará, ¡la idea es esa!: Juntar los opuestos peleados en un solo lugar. Y yo sé que suena muy "utópico" lo que digo, porque son cosas con las que uno puede llegar a sólo soñar o imaginar. Como un símbolo. Como lo es esa tapa estéticamente…
—CC (interrumpe): Por ahí uno lo piensa como algo más grande, pero en realidad aplica en muchas cosas de la vida.
—Totalmente, yo lo pensé desde el lado de la unión.
—DA: Tal cual: vínculos familiares, amistosos. En lo vincular es muy abarcativo, en las relaciones humanas... Es como una alusión de una competencia que se genera por las mismas cosas. Como dice la canción: "Son muchos pensamientos para una sola cosa".
—Quizás también que tenga tantos significados permite que nos pertenezca a todos.
—DA: Nos incluye a todos y lamentablemente se ve fácil de contar pero difícil de lograr, políticamente ni hablar, termina siendo una expresión de deseo.
—De la mano de este disco fueron creando un documental que muestra el proceso desde un lugar muy íntimo. ¿Sintieron que pudieron transmitir algo que con la música no?
—RM: Son como reflexiones del cómo, del cómo hacer las cosas, un modo bien contado que encontramos para llevar las cosas adelante, por suerte tiene una narrativa, compaginación, algo lindo, que toca ese lugar sensible y te aleja un ratito de esta cosa de la inmediatez, de eso que dura un minuto y queres que se termine ya para poner otro video. Este documental, te mete en un clima distinto y también permite entender nuestro trabajo, no se puede explicar, realmente invitamos a todos a que lo puedan ver.
—Disco, documental… ¿hay algo que todavía no hicieron y les interesa hacer, o nuevas canciones por crear?
—CC: Siempre hay cosas, estamos llenos de ideas todo el tiempo. El problema es que cuesta por ahí llevarlas a cabo; puntualmente a mí me encantaría hacer otro disco más temprano que tarde, pero pasa eso, hay que acomodar mil cosas que no se pueden contar (risas).
—DA: Siempre aparecen los "fantasmas" y esas cosas terminan siendo "fantasmas musicales" (risas), se hilan, se arman y terminan corporizando canciones que pueden llegar a ser grabadas…
—RM: Siempre hay disparadores que terminan generando ideas medio alocadas, pero al final están buenas.
—Bueno ¡tenemos Divididos para rato!
—CC: Sí, obvio, si dependemos de las ideas sí, estamos todo el tiempo tratando de llevar a cabo nuevas cosas, nunca lo sentimos como algo rutinario.
—Este fin de semana llegan a Mendoza para la Fiesta de la Cerveza de Sur. Al ser un festival con un público tan diverso, ¿cambia la forma de pensar la lista de canciones o también aparece el deseo de tocar esos temas nuevos que tanto esperaron?
—RM: Hay que combinar varias cosas, porque además el tiempo de los festivales es más corto, entonces ahí uno tiene que condensar y ser "despiadado" con las canciones (risas).
—DA: Me acuerdo muy bien de la última vez que estuvimos en Alvear, fue el 21 de septiembre del 2024, en el marco del día de la primavera…
—RM: (interrumpe) ¡Cómo estás con las fechas vos! (risas).
—DA: Es que hubo un momento muy hermoso en el que se subieron invitados de una escuela de música, La Vuela: unos chicos se subieron para tocar El burrito.
—CC: ¡Es verdad! Hicimos esa canción todos juntos.
—Me imagino que se quedarán unos días en Mendoza.
—DA: Depende de lo que nos ofrezcan (risas).
—RM: Yo tengo pensado viajar unos días antes, recorrer un poco, dormir la siesta (risas).
—En el festival también habrá otros grandes artistas, como León Gieco, con quien ya han compartido escenario tocando El embudo. ¿Qué significa para ustedes?
—RM: León dijo: "Cómo me gustaría que este tema sea realmente antiguo, que ya no tenga sentido". Pero, lamentablemente, hasta el día de hoy cobra sentido. Fue una tocada que hicimos con él en uno de nuestros recitales. Creo que hay que parar con la ambición y con los egos: cuidemos la naturaleza, no sólo para nosotros, sino para los que vienen, para regalarles a las futuras generaciones aire puro, agua pura y una tierra libre.
—Hace un tiempo Divididos hizo un recital para chicos, donde era obligatorio ir acompañado por un niño, ¿lo volverían a hacer?, y ¿qué piensan al ver generaciones tan jóvenes cantando sus canciones?
—RM: La verdad que sí, porque lo hicimos hace un par de años y resulta que esos "niños" que venían con sus padres, hoy en día vienen solos y para nosotros es un montón. Ahí te das cuenta de lo que le genera a un chico ver la música viva. Porque más allá de nuestra trayectoria, queremos demostrar que estamos muy vivos y hay muchas cosas que irradia el escenario hacia los que están ahí. Me ha pasado cuando era chico y sé lo que es una experiencia así. ¡Te queda grabada a fuego para siempre!
—Me imagino que vos sentiste lo mismo que ellos mirándolos desde arriba del escenario...
—RM (risas): Me acuerdo ahora. En Córdoba, cuando bajé a saludar a la gente, un pibe me dice: "¿Te puedo mostrar una foto?". ¡En medio de todo ese quilombo de gente! Y me muestra una foto de un peque al lado de su papá. Lo miro y me dice: "Soy yo". A mí, sinceramente, me mató (risas). Imaginate, después de tantos años, y el tipo quedó ahí con ese recuerdo. La verdad que fue muy emocionante para ambos, porque evidentemente como decís, algo despertamos y él volvió solo después.
—Volvemos un poco a la pregunta inicial. ¿Qué consejo les darían a los jóvenes que comienzan a hacer música y sueñan con algún día ser como ustedes?
—CC: Siempre hubo nuevos talentos, música nueva, y no quiero caer en decir siempre lo mismo, pero hay cosas que a algunos les gusta más, otras que gustan menos. A mí, personalmente, me tiene bastante embolado todo esto de la IA. No deberíamos darle mucho lugar a eso, habiendo tantos chicos que son muy buenos tocando instrumentos y haciendo buena música.
—DA: Tener en cuenta que lo que se repite, el mundo que se simula, a la larga pierde realidad. Eso nos hace pensar: "¿Dónde quedó la búsqueda de la originalidad?". Lo que verdaderamente cuenta una historia, desde lo humano. Si lo analizás, lo "repetido" nos está cansando. Mi consejo sería no perder lo legítimo, la originalidad y la creatividad.
—RM: Claro, que vean lo que sale de sí mismos, de cada uno, que se pregunten realmente qué tienen para decir, porque afuera se van a chocar con un montón, como dice Diego, de estímulos. La tecnología debería sólo ser una herramienta, no la finalidad de algo, sino te termina haciendo todo una maquinita que no deja de ser un banco de datos. El inteligente y el creativo termina siempre siendo uno.
—¿Y en cuanto a la industria?
—RM: Es justamente eso. Hay tanta manipulación, que hoy en día, para todos los jóvenes, no solo músicos, lo más importante es lo que tienen para decir y su creatividad y ganas de hacer. Que no le tengan miedo a eso, porque eso justamente nos va a llevar por un nuevo camino. Lo demás ya se hizo, ya funcionó.
Fuente: Los Andes
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