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Eduardo Gorchs, CEO de Siemens Sudamérica: "Girar dividendos fue central para decir que hoy se puede confiar más en Argentina"

La autoridad del gigante tecnológico asegura que en Argentina apostarán al capital humano como principal inversión en el mediano plazo. A su vez, el presidente de AHK Argentina asegura que el país "tiene todo lo que Alemania necesita".

Por Nazarena Lomagno13 min de lectura
Eduardo Gorchs, CEO de Siemens Sudamérica: "Girar dividendos fue central para decir que hoy se puede confiar más en Argentina”
Eduardo Gorchs, CEO de Siemens Sudamérica: "Girar dividendos fue central para decir que hoy se puede confiar más en Argentina” · Foto: Ámbito

La autoridad del gigante tecnológico asegura que en Argentina apostarán al capital humano como principal inversión en el mediano plazo. A su vez, el presidente de AHK Argentina asegura que el país "tiene todo lo que Alemania necesita".

Eduardo Gorchs, CEO de Siemens para Sudamérica sin Brasil.

Eduardo Gorchs, CEO de Siemens Sudamérica -sin Brasil-, entiende que el giro de dividendos por segundo año consecutivo es un factor crucial para responder la pregunta sobre si invertir en Argentina es posible actualmente.

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A su vez, el titular de la empresa tecnológica, que en 2027 cumplirá 170 años de presencia en Argentina, asegura que el principal desafío es mostrar que la previsibilidad "se transforma en hechos".

Por su parte, el también flamante Presidente de la Cámara Argentino - Alemana (AHK) destaca de los alemanes que tienen "una disciplina muy fuerte", especialmente en los compromisos. "Cuando un alemán se compromete a hacer algo, cumple", cuenta Gorchs a este medio.

En tanto, considera que los argentinos "tienen una gran capacidad de adaptación al cambio y de manejo de crisis" que se puede extrapolar a otros países, al tiempo que el país "está integrándose en la economía mundial" aunque seguro "todavía falta". A continuación, la entrevista completa con Ámbito.

Periodista: ¿Cómo es hoy la experiencia de invertir en Argentina? ¿Cómo la definiría?

Eduardo Gorchs: Invertir en Argentina siempre fue una aventura. Creo que toda decisión de inversión, si la resumimos muchísimo, depende de la relación entre riesgo y resultado posible, porque nunca hay un resultado asegurado. Y en ese juego hay un factor que no es técnico, pero que influye muchísimo: la confianza.

La confianza se construye de a poquito y se destruye rápido. Hoy, tanto en Siemens como en la Cámara Argentino - Alemana, yo me siento con mucha tranquilidad para decirle a mi accionista que se puede confiar. Y lo puedo decir porque también lo demostramos con hechos. Este año giramos dividendos a nuestra casa matriz por segundo año consecutivo. Eso es importante por dos razones: primero, porque tenemos una situación financiera sana y sólida; segundo, porque se puede.

La posibilidad de girar dividendos es un factor central para decir que hoy se puede confiar más en Argentina. Si yo invierto en algún lugar, quiero saber que, si me va bien, puedo decidir qué hacer con ese dinero. Por supuesto, el riesgo de la inversión lo corro yo. Pero si obtengo un resultado positivo, necesito poder disponer de ese resultado. Y hoy puedo hacerlo.

P.: ¿Entiende que Argentina vuelve a integrarse a la red de comercio internacional y a ser vista por los inversores como un lugar estratégico para invertir?

E.G.: Sí, claramente Argentina está integrándose en la economía mundial, aunque seguro todavía falta. Una muestra de esa integración es que, aun con una mentalidad como país más orientada a buscar acuerdos comerciales bilaterales, Argentina apoyó activa y fuertemente la firma del acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur. Para mí, ese es un signo muy reciente y muy claro de voluntad de integración.

La firma sola no alcanza, pero marca un camino. Siemens es una empresa tecnológica que fabrica y vende en todo el mundo. Se internacionalizó muy temprano. El año que viene Siemens cumple 180 años a nivel mundial y una de las primeras cosas que hizo la compañía, después de fundarse, fue enviar a uno de los hermanos del fundador a Moscú y al otro a Londres. Es decir, se internacionalizó casi inmediatamente.

Argentina también es una muestra de eso. El año que viene cumplimos 170 años de actividad en el país, apenas diez años después de la creación de la empresa. Alemania tiene una mirada muy global del comercio y Siemens nació con esa vocación.

P.: Son muchísimos años. Como CEO en el país, ¿cree que Argentina puede ser vista como un ejemplo de resiliencia a extrapolar?

E.G.: Sí, creo que sí. También tenemos mucho que aprender de otros países y de otras regiones, pero Argentina tiene una gran capacidad de adaptación al cambio y de manejo de crisis.

Yo trabajo en Siemens desde hace muchísimos años. Entré, me fui y volví. Desde que volví, en 2003, pasaron 23 años, y 12 de esos años viví fuera del país: tres en Venezuela y nueve en Chile. No fueron años seguidos, porque estuve en Argentina, después me fui a Venezuela, volví, estuve unos años acá, luego me fui a Chile y regresé en febrero de 2025. Esa experiencia permite ver con claridad esa capacidad argentina de adaptación y manejo de crisis.

P.: Y de la experiencia alemana, ¿qué se puede importar para Argentina?

E.G.: Alemania tiene una disciplina muy fuerte, especialmente en los compromisos. Cuando un alemán se compromete a hacer algo, cumple. Quizás necesitan bajar un poco su aversión al riesgo y animarse a comprometerse antes de estar completamente seguros de que algo va a funcionar. Pero cuando se comprometen, cumplen. Y eso para mí es valiosísimo.

P.: ¿Y en términos tecnológicos?

E.G.: Alemania es uno de los centros de invención y desarrollo tecnológico más poderosos del mundo a nivel industrial e infraestructura, que es donde nosotros nos movemos. No por nada la feria industrial más grande del mundo se hace en Alemania, siempre en abril. Nosotros llevamos delegaciones de Argentina y de la región a esa feria.

Alemania tiene desarrollos muy fuertes en automatización industrial, digitalización industrial, infraestructura, eficiencia energética e infraestructura eléctrica. En esos campos sigue siendo una referencia mundial.

P.: Argentina muestra beneficios para invertir, pero todavía mantiene limitantes. ¿Cuáles cree que son los principales desafíos pendientes?

E.G.: Hay un régimen de incentivos a las inversiones que se está expandiendo a distintas áreas, no solamente a las grandes inversiones, y eso da previsibilidad. Pero el desafío es demostrar que esa previsibilidad se transforma en hechos.

Un ejemplo claro apareció en una reunión con una delegación ferroviaria alemana. Allí se mencionó que Argentina transporta por ferrocarril prácticamente el mismo volumen que en los años 70, cuando rubros como el agropecuario crecieron seis veces. Eso muestra que seguimos muy desordenados y que hay mucho por hacer.

Hoy tenemos regímenes que aseguran previsibilidad y, cuando las empresas invierten, pueden hacer uso según su criterio del producto de esa inversión, si es positiva. Además, Argentina está apoyando acuerdos como el de la Unión Europea y el Mercosur, que abren gradualmente las fronteras.

P.: ¿Cuáles son las proyecciones de inversión de Siemens en Argentina de cara al mediano plazo?

E.G.: Vamos a invertir principalmente en capital humano. Creemos que, si Argentina logra construir el crecimiento de las industrias de energía y minería, y sostener la posición sólida que tiene en el complejo agroindustrial, es un país de mucho interés para Alemania. Argentina tiene todo lo que Alemania necesita.

P.: ¿Cómo ven las empresas alemanas el clima de inversión en Argentina?

E.G.: Desde la Cámara Alemana hacemos todos los años una encuesta que se comunica en un evento. Este año se llamó Visión 2026. Allí se relevó qué ven las empresas alemanas en Argentina para este año y los próximos. Casi el 90% respondió que va a mantener o incrementar sus inversiones en el país.

P.: No son pocos los economistas que plantean que Argentina está creciendo a dos velocidades: sectores como energía, minería o agro avanzan, mientras otros vinculados al mercado interno siguen rezagados. ¿Le afecta de alguna manera a Siemens ese panorama?

E.G.: Sí, lo vemos. En la región de la que soy responsable, Argentina, tenemos básicamente tres áreas de negocio. En todas hacemos electrificación, automatización y digitalización, pero aplicadas a tres campos: infraestructura, energía eléctrica, industria y transporte, en particular transporte ferroviario.

En Argentina el negocio está bastante balanceado, sobre todo entre infraestructura e industria. En el resto de Sudamérica, sin Brasil, todavía hay mucha más inversión en infraestructura que en industria. Argentina tiene una base industrial fuerte.

Vemos diferencias entre sectores. Hay clientes que están avanzando muy rápidamente y otros que tienen un potencial enorme. El complejo agroindustrial con alimentos siempre fue un pilar fuerte de Argentina. Energía hoy también es un pilar fuerte. Minería es una promesa importante. Pero hay otros sectores que están sufriendo más, especialmente aquellos que dependen del consumo interno, y no están invirtiendo de la misma manera. Eso también lo vemos en nuestra actividad.

De todos modos, creemos que los sectores más dinámicos van a terminar generando empleo. Para desarrollar una buena industria minera se necesita una cadena productiva fuerte en el país. No se puede hacer todo importando, porque es una actividad que se desarrolla localmente.

Con la energía puede pasar algo similar. Hoy está principalmente basada en exportación, pero también puede generar cadena productiva local. Argentina tiene una energía que, comparada con la que paga Europa, es barata. Eso puede hacer que a muchas empresas les convenga producir al lado de la energía, en lugar de trasladarla por la mitad del planeta.

P.: En el mundo crecen las restricciones comerciales y muchos países aplican políticas más proteccionistas. Argentina, en cambio, parece ir hacia una mayor apertura. ¿Eso modifica la estrategia de Siemens en el país?

E.G.: En Argentina nosotros integramos la tecnología que Siemens produce. Más que las restricciones que existen en el mundo, lo que nos afecta es que competimos con centros de servicios similares en otros lugares, como Portugal o India. Y ahí Argentina tiene una ventaja en el talento.

P.: Frente al avance chino puntualmente, algunos países aplican restricciones más proteccionistas. Argentina eligió el camino contrario. ¿Lo ve como algo positivo?

E.G.: Sí. Alemania también está buscando bajar el nivel de protección. De hecho, con acuerdos como el de la Unión Europea y el Mercosur, Europa y Alemania buscan reducir barreras. Alemania está diseñada para un mundo abierto.

Creo que es positivo porque va a permitir que la industria argentina que sepa hacerlo suba de nivel. La industria argentina necesita subir de nivel para competir en el mundo y, para eso, necesita acceder a la última tecnología disponible. Si bajamos barreras, podemos tener acceso a esa tecnología.

P.: ¿Cómo están viendo desde Siemens el impacto real de la digitalización en minería y energía en Argentina? ¿Es todavía incipiente o ya hay avances concretos?

E.G.: Tenemos muy buenos ejemplos de buenos resultados, pero el potencial es enorme. Todavía hay mucho por aprovechar de la digitalización en energía y minería.

En litio, por ejemplo, ya hace tiempo que se usan herramientas de software para mejorar la extracción. Eso tiene una consecuencia directa en la eficiencia: cuanto más rápido se obtiene el producto, más rápido se llega al mercado. Además, permite hacerlo con menor consumo de energía, lo que reduce costos, y con menor consumo de agua, lo que también es positivo para el medio ambiente y para la relación con las comunidades, porque el impacto sobre el agua es una preocupación legítima.

Todo eso se logra gracias a herramientas de software que permiten planificar y acelerar la extracción de una manera que, sin digitalización, no sería posible.

En energía también hay avances. Nosotros ya tenemos un caso desarrollado junto con un cliente, y hay otras empresas trabajando en lo mismo, vinculado al uso de gemelos digitales. Un gemelo digital permite hacer la ingeniería y planificar la construcción de un pozo de forma acelerada, desde el momento en que se decide perforar hasta el primer barril de petróleo o el primer metro cúbico de gas.

El objetivo económico es claro: acortar los tiempos de ingeniería, construcción y puesta en marcha para llegar antes al mercado y reducir costos. La planificación se hace en un entorno virtual y después se lleva al entorno real. La diferencia entre un gemelo digital y una simulación es que el gemelo sigue acompañando a la versión física a lo largo de toda su vida útil y se alimenta de datos reales.

P.: ¿Considera que la inteligencia artificial viene a eliminar empleos o es una herramienta complementaria al trabajo humano?

E.G.: Es totalmente complementaria. Sí creo que va a cambiar nuestros empleos, eso seguro. Pero es una herramienta poderosísima que va a potenciar la capacidad humana para hacer cosas que antes no hacíamos.

Desde el punto de vista de Siemens, y también de la industria alemana que la Cámara representa en Argentina, la inteligencia artificial es equivalente, al menos, a lo que fue la irrupción de la energía eléctrica. Probablemente todavía no sepamos todo el impacto que va a tener.

La electricidad marcó la segunda revolución industrial. La primera fue el vapor; la segunda, la electrificación. Siemens nació con esa segunda revolución industrial, en 1847. Cuando apareció la electricidad también hubo muchas preocupaciones: que iba a matar, que iba a eliminar trabajos. Muchas de las cosas que hoy escuchamos sobre la inteligencia artificial son casi calcadas de lo que se decía de la electricidad a fines del siglo XIX. Y hoy son innegables los beneficios que la electrificación trajo a las personas y, en particular, a la industria.

P.: ¿Qué rol juega la obra pública en el avance de la electrificación? Pienso en las advertencias del presidente de la Cámara Argentina de la Construcción (CAMARCO), Gustavo Weiss, sobre el freno de la inversión en infraestructura…

E.G.: Sí o sí es necesaria la infraestructura eléctrica para el desarrollo de cualquier industria y de la actividad económica. Hay distintos modelos de desarrollo de infraestructura eléctrica en el mundo, pero siempre existe algún vínculo con lo público, porque hay una necesidad de intermediación, regulación y definición de quién hace qué, hasta dónde y cuánto cuesta.

Eso no quiere decir que en todos los casos deba hacerlo el Estado por sí mismo. Para mí es una combinación entre el mundo público y el privado. Hay distintos modelos: Chile tiene uno, Argentina tiene otro. ¿Es necesario algún grado de involucramiento público? Sí. Pero no diría que el extremo deseable sea que el Estado haga todo.

P.: Y en ciberseguridad, ¿en qué punto se encuentra Argentina? ¿Tiene una brecha importante con otros países de la región?

E.G.: La ciberseguridad es un tema crítico. Nos importa mucho, tanto a la industria alemana en general como a Siemens en particular.

No conozco la situación de todos los países de la región, pero sí conozco la de Chile. Me atrevo a decir que Chile es quizás el país más avanzado, porque tiene una ley de ciberseguridad para infraestructura crítica que ya está en vigor desde hace algunos años. Nosotros fuimos parte de la colaboración entre el Estado, la academia y las empresas para la construcción de esa ley, y somos miembros del Centro Nacional de Ciberseguridad en Chile.

Argentina todavía no recorrió todo ese camino. Si tengo que hacer una comparación, diría que está más bien en el promedio de la región.

La industria alemana impulsa el Charter of Trust, que es una especie de acuerdo entre empresas. Creo que la solución no va a pasar solamente por regulaciones, sino por lo que se construya en conjunto entre tres patas principales: los gobiernos, las instituciones académicas y la economía.

P.: En este contexto de reorganización del comercio internacional, se habla mucho de América Latina como destino para el nearshoring. ¿La región puede absorber esa demanda o es un desafío demasiado grande?

E.G.: Es un desafío, porque, como en los deportes, no jugamos solos. Hay mucha competencia. Pero también hay cosas que juegan a nuestro favor.

Tenemos una buena capacidad humana y talento para ofrecer. También tenemos una ubicación horaria que puede ser una ventaja. Sudamérica está lejos de muchos países industrializados, pero tiene cercanía horaria con ellos. Eso es importante cuando se quiere vender talento y trabajar en las mismas franjas horarias.

Con América del Norte tenemos prácticamente el mismo huso horario y, con Europa, estamos mucho mejor posicionados que Asia. Además, desde Alemania vemos muy claramente que tenemos una cercanía cultural y de valores que también juega a favor. Por eso creo que sí, tenemos una oportunidad.

Fuente: Ámbito

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