El adenocarcinoma que le extirparon a León XIV: cómo se trata y qué deja abierta la gira a la Argentina
› El tipo de tumor más frecuente en el pulmón, detectado en fase temprana y resecado de forma radical en el Gemelli, presenta pronóstico favorable si no hay compromiso ganglionar, aunque especialistas advierten sobre los plazos de recuperación para un viaje de larga distancia.

El papa León XIV, de 71 años, fue operado el martes 13 de octubre en el Policlínico Universitario Agostino Gemelli de Roma de un nódulo pulmonar de tres milímetros que, según el examen histológico realizado durante la intervención, resultó ser un adenocarcinoma, el subtipo más frecuente de cáncer de pulmón no microcítico y el que presenta mejores perspectivas cuando se diagnostica y reseca en estadio temprano, sin compromiso de ganglios linfáticos ni de estructuras adyacentes.
Los médicos Luigi Carbone y Stefano Margaritora, este último jefe de la Unidad de Cirugía Torácica del Gemelli, informaron que la intervención buscó una resección radical y se realizó sin complicaciones mediante técnica videoasistida (VATS); se extirpó el lóbulo inferior del pulmón derecho. El pontífice permaneció en el quirófano cerca de tres horas, aunque el acto quirúrgico propiamente dicho duró aproximadamente noventa minutos; despertó con normalidad, pasó un breve período de observación y regresó a su habitación en la décima planta, donde incluso pidió la cena. El equipo quirúrgico estuvo integrado, además, por la profesora Elisa Meacci, la doctora María Teresa Congedo y el doctor Leonardo Petracca; la anestesiología la condujeron el profesor Massimo Antonelli, el doctor Giovanni Punzo y el doctor Giuseppe Bello. El Vaticano describió la operación como exitosa. El nódulo había sido detectado en controles de rutina y el Papa lo había anunciado el domingo anterior durante el Ángelus, calificándolo de contenido y en fase inicial.
El adenocarcinoma pulmonar se origina en las células epiteliales glandulares que producen moco en los bronquiolos o alvéolos, habitualmente en la periferia del pulmón. Constituye alrededor del 40 % de los cánceres de pulmón no microcíticos y es el subtipo más común entre personas que nunca fumaron o fumaron poco; según los CDC de Estados Unidos, entre el 50 % y el 60 % de los tumores de pulmón en no fumadores son adenocarcinomas. En sus primeras etapas suele ser asintomático y se detecta de manera incidental en estudios de imagen; cuando aparecen síntomas, los más frecuentes son tos persistente, dificultad para respirar, dolor torácico, sibilancias, ronquera y, en ocasiones, hemoptisis o pérdida de peso. Un nódulo pulmonar es una lesión pequeña y localizada; menos del 5 % resultan malignos, aunque el riesgo aumenta con la edad del paciente, el tamaño de la lesión y los antecedentes de tabaquismo. En el caso del pontífice, el tamaño de tres milímetros y la localización permitieron una resección anatómica completa del lóbulo.
El tratamiento de elección en estadios tempranos (I y II) es la cirugía, preferentemente la lobectomía con muestreo o disección de ganglios mediastínicos, realizada por vía mínimamente invasiva cuando es técnicamente posible, porque ofrece control local y permite una estadificación patológica precisa con menor morbilidad. Si el estudio anatomopatológico definitivo confirma un tumor pequeño, márgenes libres y ausencia de invasión ganglionar o pleural, la cirugía puede ser suficiente y se pasa a observación con controles periódicos. Cuando el tumor supera los cuatro centímetros, hay compromiso ganglionar o se identifican mutaciones accionables (EGFR, ALK u otras), pueden indicarse quimioterapia adyuvante, terapias dirigidas o inmunoterapia. Las tasas de supervivencia a cinco años en enfermedad localizada superan el 60-70 % en muchos registros y alcanzan el 80-90 % en estadio IA cuando la resección es completa. Queda pendiente el informe patológico completo para definir si León XIV requerirá algún tratamiento complementario.
La agenda del Papa está despejada hasta el 20 de octubre mientras se recupera en el Gemelli, con una internación estimada de alrededor de una semana. El viaje apostólico a Uruguay, Argentina y Perú, previsto entre el 6 y el 17 de noviembre, permanece formalmente en pie. Varios oncólogos y neumonólogos consultados por medios argentinos señalan que una lobectomía inferior suele requerir entre tres y cuatro semanas de recuperación antes de vuelos de larga distancia y agendas exigentes, y que la pérdida de capacidad respiratoria, aunque compensable por el pulmón restante, aconseja cautela. El vocero presidencial Adrián Ravier indicó que el Gobierno argentino está dispuesto a adaptar el cronograma si la evolución médica lo permite. El propio pontífice había ratificado, antes de la cirugía, su intención de realizar la visita.
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Fuente: El Federalista
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